Análisis de aspectos técnicos de productos y redactor de contenidos. Licenciado en Radioelectrónica por la Universidad de Cádiz y aficionado a la tecnología y a todo lo que tenga que ver con la nutrición y el deporte.
FoodSpring Whey Protein
Mezcla de concentrado y aislado con leche de pasto de Nueva Zelanda, de una marca que ya no existe y que no se vende en ninguna tienda.
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Ofertas
Aspectos Positivos
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Leche de vacas de pasto de Nueva Zelanda
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Catorce sabores, incluido el neutro
Aspectos Negativos
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La marca ha cerrado: no se vende
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21 g por ración, el 70 % de pureza
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El bote no incluye dosificador
Índice de contenidos
Información adicional
| Tipo | Mixta (mezcla de concentrado y aislado de proteína) |
|---|---|
| Pureza | 73,5% |
| Ración | 30g |
| Proteína/Ración | 24 gr |
| Calorías | 110 kcal(dosis de 30gr) |
| Tamaño de envase | 750gr |
| Sabores | 14 |
Resumen
La FoodSpring Whey Protein de un vistazo
Mezcla de 61 % de concentrado y 30 % de aislado con leche de vacas de pasto de Nueva Zelanda, 21 gramos de proteína por ración de 30 y catorce sabores, incluido el neutro. Sobre el papel, una whey correcta de gama media.
Lo decisivo hoy no está en la etiqueta: la marca ha desaparecido y este bote no se vende en ninguna tienda. El análisis se queda publicado para quien todavía tenga uno en casa o se lo encuentre de segunda mano.
Nuestra valoración: 6,8
Análisis detallado
La marca ya no existe, y eso es lo primero
FoodSpring fue durante años una de las marcas de suplementación más visibles en España, con tienda propia y catálogo amplio. Hoy no queda nada de eso: ni foodspring.es, ni foodspring.de, ni foodspring.com resuelven, o sea que no hay web, no hay tienda oficial y no hay servicio de atención al cliente. Tampoco aparece en las tiendas de afiliación que seguimos ni en Amazon.

Eso convierte esta ficha en otra cosa distinta de las demás de la comparativa. No sirve para decidir una compra, porque no hay compra posible. Sirve para dos casos concretos: el de quien tiene un bote empezado y quiere saber qué está tomando, y el de quien se lo encuentra en una tienda que liquida existencias y necesita saber si le compensa.
Veintiún gramos de proteína por ración, y qué significa eso
La ración declarada son 30 gramos y aporta 21 de proteína, lo que deja la pureza en torno al 70 %. Es un dato que la sitúa en la parte baja de esta comparativa: los aislados de la lista se mueven entre el 85 y el 93 %, y hasta las mezclas de concentrado y aislado que compiten con ella rondan el 73 o el 74 %.
La composición explica la cifra. El polvo es un 61 % concentrado y un 30 % aislado, así que la mayor parte de la proteína viene de la fracción menos filtrada, que es también la más barata de producir y la que arrastra más lactosa y más grasa. Completan la ración 4,5 gramos de BCAA y 3,6 de glutamina, ambos naturalmente presentes en el suero y no añadidos aparte.
Con esos números, la comparación honrada es contra la MyProtein Impact Whey Concentrate de esta misma lista, que juega en el mismo terreno, y no contra la ISO 100 o la Gold Standard.
La materia prima era su argumento
Donde sí se separaba del resto era en el origen: leche de vacas criadas en libertad y alimentadas con pasto en Nueva Zelanda, con la trazabilidad expuesta en el envase. En una categoría donde lo habitual es no saber de qué granja sale el suero, eso tenía valor, y es lo que justificaba que costase por encima de sus rivales directas por gramo de proteína.
El proceso también se cuidaba: filtración a baja temperatura para no desnaturalizar la proteína, y una lista de ingredientes corta para lo que se estila en el sector.
El edulcorante que la etiqueta cuenta a medias
Es el punto donde el producto se contradecía a sí mismo, y merece quedar escrito. La marca vendía la proteína como endulzada con estevia, con esa palabra en el frontal y en toda su comunicación. En la lista de ingredientes de varios sabores, sin embargo, aparece sucralosa, que es un edulcorante artificial.
No son incompatibles y una fórmula puede llevar los dos, pero quien compraba precisamente huyendo de los edulcorantes artificiales tenía que leer la etiqueta sabor a sabor para saber qué se llevaba. El neutro era la vía segura.
Sin dosificador dentro del bote
El envase no incluía cacito. Quien venía de otra marca reutilizaba el suyo y quien empezaba con esta se quedaba sin forma de medir la ración, que en una proteína con 21 gramos por toma no es un detalle menor: pasarse o quedarse corto cambia el aporte y la duración del bote.
La marca lo suplía regalando un shaker en su propia tienda, lo cual solo resolvía el problema a quien compraba allí. Fuera de su web, el bote llegaba tal cual.
Qué mirar si te encuentras uno
Con la marca cerrada, el riesgo ya no es de fórmula sino de conservación. Un bote de una marca desaparecida que aparece a buen precio lleva por definición un tiempo largo almacenado, así que la fecha de consumo preferente pasa a ser el primer dato que hay que mirar, por delante del sabor y del precio.
Y si el bote sale defectuoso, no hay garantía que valga: no queda fabricante que responda por él.
Nuestra Valoración final
Era una whey correcta con una materia prima mejor que la media y una pureza por debajo de la media, y ese equilibrio la dejaba en la mitad de la tabla incluso cuando se podía comprar. Los 21 gramos por ración son su límite real, no la marca ni el origen de la leche.
Hoy la ficha se mantiene por lo que puede aclararle a quien tenga un bote en casa. Para cubrir el mismo hueco a la venta, la MyProtein Impact Whey Concentrate ocupa exactamente su sitio: misma clase de proteína, mismo rango, y con una tienda detrás a la que reclamar.
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