Redactora, responsable de pruebas y calidad de contenidos. Diplomada en turismo por la Universidad de Sevilla (2002), técnico en PRL y con amplia experiencia laboral en el ámbito médico estético, el odontológico y la ergonomía. Especialista en consultoría y asesoría.
Análisis de aspectos técnicos de productos y redactor de contenidos. Licenciado en Radioelectrónica por la Universidad de Cádiz y aficionado a la tecnología y a todo lo que tenga que ver con la nutrición y el deporte.
Nutrición
Suplementación es una palabra grande para algo bastante concreto: productos que cubren un aporte que la comida del día no acaba de dar. Aquí están las familias que de verdad se compran, proteínas en polvo y barritas, colágenos, complejos multivitamínicos, creatina y batidos sustitutivos, analizadas siempre por lo mismo: lo que declara la etiqueta por dosis, cuánto rinde de verdad el envase y cómo se comportan tras meses de uso diario.
No hay ninguno que haga nada por sí solo, y los que se anuncian como si lo hicieran son justo los que hay que mirar dos veces.
- Lo que decide es la cantidad por DOSIS, no lo que pone el bote. Dos productos con el mismo nombre en la etiqueta pueden llevar diez gramos por toma o menos de uno. La cifra grande del envase casi nunca es la que te vas a tomar.
- La ración declarada no siempre es solo el polvo. En varios batidos y sustitutivos está calculada con leche, así que el aporte y el coste real por toma no son los que parecen al dividir el envase.
- El recuento de estrellas que ves en Amazon.es es el del producto entero. Una marca extranjera puede lucir mil valoraciones y tener cinco opiniones escritas en castellano, que son las únicas que describen lo que te va a llegar aquí.
- Quien fabrica no siempre es quien vende. En varias categorías la marca del listado es un revendedor, y de eso depende que dentro de un año siga habiendo recambio o atención al cliente.
18 de estos 66 productos han pasado por nuestro banco de pruebas. Así los probamos.
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Los suplementos y complementos alimenticios pueden ayudar en casos en los que se lleva una dieta ineficiente o para asegurar ciertos nutrientes en dietas que reducen la cantidad de comida, pero nunca deben ser la base de la alimentación.
También son muy útiles en el caso de buscar ganancia muscular, ya que los requerimientos de proteína aumentan y puede ser más sencillo llegar a las necesidades de proteína con estos suplementos.
Si crees que necesitas suplementación por algún motivo y que no puedes obtener los nutrientes que necesitas a través de la alimentación lo mejor es que te informes antes, ya que no todos los suplementos ofrecen lo que prometen.
Lo que un suplemento no puede hacer
No vamos a engañarnos, para perder peso hay que inducir un déficit calórico, es decir, gastar más calorías de las que ingieres. Y para eso lo más efectivo es aumentar la actividad física y reducir la ingesta calórica.
Ningún suplemento sustituye eso, y conviene desconfiar del que se anuncie como si lo hiciera. Lo que sí puede hacer un producto de esta familia es cubrir un aporte concreto, como la proteína o una vitamina, cuando la comida del día no llega.
Complementos alimenticios
Si llevas una alimentación sana y equilibrada y eres una persona sana no deberías tener ningún déficit de nutrientes, y los suplementos no serían necesarios. Pero hoy en día es complicado comer adecuadamente, llevamos un ritmo de vida acelerado, tenemos poco tiempo para cocinar e incluso nos afectan otros factores como la falta de exposición solar.
Si a esto le sumamos que es muy común que cada vez comamos menos alimentos ricos en nutrientes como el colágeno (presente en piel, cartílagos…), puede tener sentido suplementarnos para suplir estas carencias.