Redactora, responsable de pruebas y calidad de contenidos. Diplomada en Turismo por la Universidad de Sevilla (2002), técnico en PRL y con amplia experiencia laboral en el ámbito médico estético, el odontológico y la ergonomía. Especialista en consultoría y asesoría.…
SHEKO Batido Sustitutivo
Declara 200 kcal y 21 g de proteína por batido, y esa cuenta sale con leche, no con agua.
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Precio verificado el 22 Oct 2026 en 1 tienda · rango 30 días: 28,45€–29,95€
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Aspectos Positivos
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Declara todo lo que aporta cada toma
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Sabe a plátano y no empalaga
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Aspectos Negativos
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Las calorías del bote se contradicen
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A mano no siempre queda sin grumos
Índice de contenidos
Información adicional
| Raciones por envase | 21 |
|---|---|
| La ración declarada es con | Leche (275 ml) |
| Proteínas | 21,2 g |
| Formato | Polvo (bote) |
| Calorías | 202 kcal |
Resumen
El SHEKO de un vistazo
El que mejor declara lo que aporta cada ración, 21 en total. Con un detalle que cambia las cuentas: esas cifras son con leche, no con agua.
Nuestra valoración: 8,0
Análisis detallado
Es el producto de esta comparativa que más claro pone lo que hay en cada toma: 200 kilocalorías, 21 gramos de proteína y 27 vitaminas y minerales por batido preparado, con 21 raciones por bote. Lo fabrica SHEKO, una empresa alemana con sede en Hamburgo, contiene lácteos y no lleva gluten.
Pero ese dato tiene una letra pequeña que decide bastante más de lo que parece, y hay que entenderla antes de comparar precios con el resto de la lista.
Las 200 kilocalorías son con leche, no con agua
La preparación que declara el fabricante son 18 gramos de polvo en unos 250 mililitros de leche. O sea que la ración de la que habla la etiqueta no es solo el polvo del bote: incluye la leche que pone uno.
Eso cambia tres cosas a la vez. La primera, el coste real por toma, porque hay que sumar la leche a lo que cuesta el bote. La segunda, el aporte: preparado con agua, ni las calorías ni la proteína son las que anuncia la caja. Y la tercera, el sabor, porque el polvo está formulado contando con la leche.
No es un truco de esta marca en particular, le pasa a casi toda la categoría. Lo que sí es propio de este producto es que la cifra que anuncia sea tan concreta, lo cual hace más fácil compararlo y más importante saber sobre qué está calculada.
Las cifras del bote no cuadran entre sí
Aquí hay un problema real y se ve leyendo el envase con atención. Desglosado, las cifras que conviven en la misma lata son estas: 202 kilocalorías para 18 gramos de polvo con 275 mililitros de leche, 69 kilocalorías por cada 100 gramos de batido, y 407 kilocalorías por cada 100 gramos en la tabla de valores nutricionales.
Los tres números pueden ser correctos a la vez, porque unos se refieren al polvo y otros al batido ya preparado, pero el envase no lo aclara, y quien intente calcular lo que está tomando acaba sin saber a cuál hacer caso. En un producto que se compra precisamente para controlar lo que se come, esa ambigüedad no es menor.
Un sabor que no empalaga, y una textura que depende del método
Este batido no es dulce, y es lo primero que se nota. Es su virtud frente a otras marcas: sabe a plátano, resulta cremoso y no empalaga, que en una categoría donde el exceso de edulcorante hace abandonar botes enteros es una ventaja real.
La textura es más desigual. Con batidora eléctrica queda limpio; agitándolo en vaso pueden quedar demasiados grumos, hasta el punto de tener que rematarlo con la batidora. Entre sabores también hay diferencias: el de frambuesa se apelmaza más y sabe más artificial que el de plátano o el de fresa.
La saciedad ronda las dos horas por toma, suficiente para sostener una comida sustituida.
Lleva proteína de leche, y eso descoloca a quien busca vegano
Su primer ingrediente son proteínas lácteas, así que no es apto para dieta vegana. Merece la pena decirlo porque eso solo se ve en la lista de ingredientes, con el bote ya en casa.
La información sobre alérgenos del propio producto lo declara con claridad, pero se lee después de comprar, no antes.
Plátano, fresa, stracciatella y los demás sabores
Es el mismo producto en todos los casos, con idéntica composición y las mismas 21 raciones, así que el análisis vale para todos: lo único que cambia es el sabor. Plátano y fresa son los mejor resueltos, stracciatella aguanta bien y frambuesa es el que peor sale, por la textura apelmazada y ese punto artificial.
Dado que el bote son 21 tomas del mismo sabor, y que en esta categoría el sabor es la causa principal de abandono, empezar por uno de los dos primeros reduce el riesgo de quedarse con veinte raciones que no apetecen.
Nuestra Valoración final
Es el que menos hay que adivinar: publica las raciones del bote, las calorías y la proteína de cada toma y los micronutrientes que lleva.
Le resta que sus propias cifras se contradigan dentro del envase, que la ración declarada dependa de la leche que pone uno, y que agitándolo a mano no siempre quede limpio.
Frente al yfood, gana en precio por ración y pierde en comodidad, porque aquí hay que medir y disolver. Frente a los otros polvos, es el que menos sorpresas da una vez en el vaso.
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