Análisis de aspectos técnicos de productos y redactor de contenidos. Licenciado en Radioelectrónica por la Universidad de Cádiz y aficionado a la tecnología y a todo lo que tenga que ver con la nutrición y el deporte.
PhD Nutrition Smart Bar
Siete sabores y un crujiente que casi nadie consigue, con la etiqueta de grasa más cargada de la comparativa.
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Aspectos Positivos
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Siete sabores fuera del guion habitual
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Crujiente de verdad, no gomosa
Aspectos Negativos
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Siete gramos de saturadas por pieza
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Fibra prácticamente a cero
-
Un tercio de proteína, por debajo de la media
Índice de contenidos
Información adicional
| Calorías | 241 kcal(dosis 64gr) |
|---|---|
| Proteínas | 21 gr |
| Ración | 64gr |
| Carbohidratos | 20 gr(2 gramos azúcares) |
| Grasas | 7 gr(saturada) |
| Formato | 12 barritas |
| Sabores | 7 |
Resumen
Las PhD Nutrition Smart Bar de un vistazo
Una barrita de sesenta y cuatro gramos con veintiuno de proteína, mezcla de suero, soja y colágeno hidrolizado, aceite de coco en lugar de palma y maltitol como edulcorante. Su argumento nunca fueron los números: era el catálogo de sabores, que llegaba a siete y salía del guion habitual del chocolate.
La deja por detrás su etiqueta de grasas, la más cargada de esta comparativa, y que hoy ya no se vende bajo nuestro enlace.
Nuestra valoración: 7,0
Análisis detallado
Esta era la barrita de PhD que competía de tú a tú con las de marca grande, y lo hacía por un camino distinto al de casi todas: en vez de exprimir el porcentaje de proteína hasta dejar una pieza seca, aceptaba más grasa y más hidratos a cambio de una textura crujiente y de una carta de sabores que ninguna otra tenía. Es una decisión de producto legítima, y lo que se paga por ella se ve en la etiqueta.
Once gramos de grasa, y siete de ellos saturados
Ninguna otra de la lista se acerca a esta cifra, y no aparece en ningún reclamo del envase. Cada barrita declara once gramos de grasa, de los cuales siete son saturados. Puesto en contexto: la referencia diaria que la propia normativa de etiquetado usa para las grasas saturadas son veinte gramos, así que una sola pieza se lleva más de un tercio del día.
Para hacerse una idea de la distancia, la Weider de esta misma comparativa se queda en cuatro coma cuatro gramos de grasa total y dos coma tres de saturada, con seis gramos más de proteína por pieza. La PhD no es una barrita mal hecha, es una barrita construida con otra prioridad, y esa prioridad es que sepa bien.
Veintiún gramos de proteína en una pieza de sesenta y cuatro
La cifra suena alta y lo es en términos absolutos, pero repartida entre los sesenta y cuatro gramos de barrita sale a un treinta y tres por ciento de proteína, por debajo de la media de la categoría. Las que suben del cuarenta lo hacen recortando justamente lo que aquí se conserva: el chocolate, el crujiente y el relleno.
La proteína, además, no es solo de suero. Lleva aislado de soja y colágeno hidrolizado, y ese último no aporta el perfil de aminoácidos que se busca en una barrita de recuperación. Es una mezcla frecuente y no es un engaño, porque figura en la etiqueta, pero sí explica por qué no se puede comparar gramo a gramo con una barrita de suero puro.
Maltitol, veinte gramos de hidratos y prácticamente nada de fibra
El edulcorante principal es maltitol, un polialcohol con el efecto digestivo que arrastran todos: en cuanto se encadenan dos piezas aparecen las molestias de estómago y los gases, y quien ya los lleva mal en otras marcas se encuentra aquí lo mismo. La etiqueta declara veinte gramos de hidratos con dos de azúcares.
Lo llamativo es la fibra: siete centésimas de gramo, o sea cero a efectos prácticos. En una categoría donde la fibra es la que sostiene la sensación de saciedad, y donde alguna competidora llega a ocho gramos y medio, esa ausencia se nota en lo poco que llena para lo que aporta.
Siete sabores, y ahí sí ganaba
El catálogo iba del brownie de chocolate al crujiente de caramelo, con frambuesa con chocolate negro, galletas y nata, mantequilla de cacahuete y una tarta de cumpleaños que era su seña de identidad. En un pasillo donde casi todo es chocolate con avellana o cacahuete salado, esa variedad tenía valor propio, sobre todo para quien se cansa de comer siempre lo mismo.
La textura acompañaba: crujiente de verdad, no la goma de mascar en la que caen la mitad de las barritas proteicas. Era su mejor rasgo y sigue siendo la referencia con la que se mide el resto de la comparativa.
Qué queda hoy en su lugar
Su listado desapareció y no hay reemplazo directo del mismo formato, así que esta ficha se queda como registro de lo que era y como punto de comparación. Quien buscaba lo que ofrecía, sabores distintos y crujiente antes que máxima densidad de proteína, tiene la alternativa más cercana en las Paleobull, que también apuestan por la textura y por una lista de sabores larga, con la diferencia de que allí los hidratos son bastante más altos.
Nuestra Valoración final
Era la barrita más apetecible de la lista y la que más lejos llegaba en variedad de sabores, con un crujiente que casi nadie consigue. Ese mérito no se lo quita nadie.
La nota baja porque, mirada con la etiqueta delante, es la más cargada de grasa saturada de la comparativa, no llega al tercio de proteína por pieza y su fibra es inexistente, así que llena menos de lo que su tamaño promete. Con el listado caído, hoy es sobre todo una referencia para saber qué se está comprando en las que sí están a la venta.
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