Redactora, responsable de pruebas y calidad de contenidos. Diplomada en turismo por la Universidad de Sevilla (2002), técnico en PRL y con amplia experiencia laboral en el ámbito médico estético, el odontológico y la ergonomía. Especialista en consultoría y asesoría.
Weider Vegan Protein
Endulzada de más: empalaga hasta echando media dosis, y se lleva por delante un sabor a capuchino bien resuelto.
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Precio verificado el 7 Sep 2026 en 1 tienda · rango 30 días: 22,91€–26,76€
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Aspectos Positivos
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Aminograma completo con guisante y arroz
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75 % de proteína real
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Un tercio de la B12 diaria por ración
Aspectos Negativos
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Dulzor alto y fondo terroso en los sabores claros
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Cara para lo que suelen costar las veganas
Índice de contenidos
Información adicional
| Tipo | Vegetal (guisante y arroz) |
|---|---|
| Ración | 30g |
| Proteína/Ración | 23g |
| Calorías | 122Kcal |
| Tamaño de envase | 750gr |
| Sabores | 6 |
Resumen
La Weider Vegan Protein en capuchino de un vistazo
La misma base de guisante y arroz que su hermana de chocolate, con 21 a 23 gramos por ración, un 75 % de pureza y la vitamina B12, que es la carencia clásica de una dieta vegana.
El café tapa el fondo vegetal mejor que ningún otro sabor de la gama. Lo que sobra es el edulcorante, que empalaga incluso a media dosis.
Nuestra valoración: 7,2
Análisis detallado
Weider lleva décadas en esto y la fórmula lo demuestra: combinar guisante y arroz responde a un motivo concreto: es lo que completa el perfil de aminoácidos que ninguna de las dos fuentes cubre sola, y el resultado es una proteína vegetal con valor biológico alto y una digestión bastante amable. El proceso mantiene la pureza en un 75 %, que para vegetal está bien.
El capuchino resuelve el problema de fondo
El gran obstáculo de la proteína de guisante es su regusto terroso, y aquí el café lo tapa mejor que el chocolate. Sigue siendo una proteína densa, que se nota en el paladar más que una whey, pero el sabor no molesta y para mucha gente es la primera vegetal que se termina sin esfuerzo.
Con agua muy fría mejora de forma clara: la densidad se lleva mejor y el dulzor baja. Incluso siendo especialmente sensible a las texturas, así se llega a un punto asumible.
El edulcorante está pasado de vueltas
Y ese es su verdadero límite. Empalaga incluso echando la mitad de lo recomendado, con algo parecido a un subidón de azúcar pese a que el producto no lo lleva. No es un matiz: ese dulzor cambia la experiencia de tomarla a diario.
Es una pena precisamente porque el sabor de base está bien resuelto. Con la mitad de dulzor sería otra proteína.
La tapa no cierra como debería
El envase tiene un fallo concreto y con consecuencias: la tapa no cierra herméticamente, y en un polvo que dura semanas eso es una entrada directa de humedad.
Es el mismo patrón de envase que arrastra buena parte de esta categoría, y en esta ficha se paga en nota.
Un detalle de etiqueta para veganos estrictos
Merece mención porque genera confusión: entre las advertencias de alérgenos, la etiqueta menciona la posible presencia de trazas de ingredientes de origen animal por contaminación cruzada en la fábrica. El producto es vegano en su composición, pero quien sea estricto por convicción debe saberlo antes de comprar.
Se vende en un bote único de 750 gramos, unas veinticinco raciones, con siete sabores dentro de la misma fórmula.
Setecientos cincuenta gramos y siete sabores
Se vende en un bote único de 750 gramos, unas veinticinco raciones de treinta, con siete sabores dentro de la misma fórmula. No hay formato grande, así que aquí la decisión es de sabor y no de tamaño, y con lo visto el capuchino y el brownie son los dos que de verdad tapan el fondo vegetal.
Sin cazo medidor en un bote de setecientos cincuenta gramos
El bote llega sin cuchara dosificadora y la ración recomendada son treinta gramos, así que la medida queda a ojo salvo que haya una báscula de cocina cerca. En un producto que se toma a diario durante casi un mes, ese detalle tiene consecuencias que no son de comodidad sino de cuentas: el bote da veinticinco tomas exactas si se respetan los treinta gramos, y cada cucharada de más recorta ese número sin que nadie lo note hasta que el bote se acaba antes de lo previsto.
Y aquí importa más que en otras porque el edulcorante ya viene fuerte de fábrica. Pasarse de dosis no solo gasta el bote más deprisa, empeora el vaso, que era justo el punto flojo del producto. Quien echa la cantidad justa con una báscula tiene una experiencia bastante distinta de quien va a cucharadas.
Hay otro detalle del polvo que aparece de vez en cuando: si el batido se queda reposando un rato en el vaso, se separa en capas visibles y hay que volver a agitarlo. No pasa nada raro, es la mezcla de guisante y arroz asentándose, pero el batido preparado con antelación no llega igual que recién hecho.
Con siete sabores dentro de la misma fórmula, la decisión aquí es de gusto y no de tamaño, porque no hay formato grande al que saltar cuando uno acierta con el sabor. Eso convierte el primer bote en una prueba de veinticinco tomas.
Nuestra Valoración final
La fórmula es buena y el capuchino es el sabor que mejor esconde el fondo vegetal de toda la gama: 21 gramos por ración, B12 y una digestión correcta a un precio razonable.
Lo que la deja por detrás de su hermana de chocolate es el exceso de edulcorante y una tapa que no cierra. Si te gusta el café y no eres sensible al dulzor, funciona; si buscas algo neutro para tomar todos los días, el brownie de la misma marca se lleva mejor.
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