Redactora, responsable de pruebas y calidad de contenidos. Diplomada en turismo por la Universidad de Sevilla (2002), técnico en PRL y con amplia experiencia laboral en el ámbito médico estético, el odontológico y la ergonomía. Especialista en consultoría y asesoría.
Samsung Galaxy Fit 3
La más ligera del ranking, con una condición que Samsung deja en la letra pequeña: pide un móvil Galaxy.
Ventajas
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18,5 gramos, no estorba de noche
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Detección de caídas y botón SOS
Inconvenientes
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Samsung exige un móvil Galaxy
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Los 13 días declarados no se cumplen
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Todos sus listados son de terceros
Índice de contenidos
Información adicional
| Autonomía | Hasta 13 días declarados, menos en uso real |
|---|---|
| Notificaciones | Mensajes, llamadas y aplicaciones |
| Impermeable | 5 ATM, 50 metros, e IP68 |
| GPS | No, usa el del móvil Galaxy |
| Pagos NFC | No |
| Modos deportivos | Más de 100 |
Resumen
La Galaxy Fit3 es la respuesta de Samsung a las pulseras baratas: pantalla AMOLED de 1,6 pulgadas, cuerpo de aluminio y 18,5 gramos, con un precio que la deja lejos de sus propios relojes. Es también la que menos gente deja descontenta: apenas tres valoraciones malas entre las sesenta que hemos leído, el número más bajo del ranking. Y aun así no está más arriba en el ranking, por un requisito que Samsung solo detalla al pie de su propia ficha.
La Samsung Galaxy Fit3 de un vistazo
Es la más ligera del grupo y se nota sobre todo de noche. Con 18,5 gramos y menos de un centímetro de canto se olvida en la muñeca, y de ahí sale su ventaja: es la pulsera de este ranking con la que de verdad se puede dormir, y eso pesa más en sus valoraciones que cualquier función deportiva.
La condición viene de fábrica. Samsung especifica que la Fit3 debe emparejarse con un smartphone Samsung Galaxy con Android 10 o superior, y el GPS que usa es el de ese teléfono, porque propio no lleva. Tampoco hay NFC ni pagos. Con un móvil Galaxy delante encaja sin fricción; con cualquier otro, empiezas a jugártela.
Los trece días de batería que anuncia la caja son un tope, no una media, y en uso normal se quedan bastante por debajo. Es la pega más repetida en una pulsera que por lo demás genera muy poco descontento.
Nuestra valoración: 7,6
Análisis detallado
Samsung pide un móvil Galaxy, y lo dice ella misma
No es una interpretación nuestra ni una queja de foro: está escrito en las notas al pie de la ficha oficial de Samsung España. La frase es que la Galaxy Fit3 debe emparejarse con un smartphone Samsung Galaxy con Android 10.0 o superior y un mínimo de 1,5 GB de memoria. El seguimiento del sueño repite el mismo requisito y añade una versión concreta de Samsung Health. La función de presión sanguínea vuelve a exigir teléfono Galaxy. Y hasta las esferas de reloj tienen su propia nota diciendo que los Android que no son de Samsung no admiten alguna de ellas.
El efecto práctico se resume en dos cosas. La primera, que hay que instalar varias aplicaciones de Samsung y crear una cuenta de la marca para que la pulsera arranque, lo que en otras marcas se resuelve con una sola app. La segunda, que si tu teléfono no es un Galaxy compras a ciegas: puede que funcione lo básico y puede que te quedes sin la mitad de lo que has pagado. Para un iPhone, directamente no es una opción.
Trece días en el papel, bastante menos en la muñeca
Samsung declara una batería de 208 mAh con una usabilidad típica de hasta trece días, y el «hasta» hace todo el trabajo. En uso corriente la autonomía se queda en el entorno de una semana, y medida en modo avión, sin bluetooth y sin registro de pulso, se queda justo en la mitad de lo anunciado. Es la queja que más se repite, y aparece incluso en gente que después la recomienda.
Puesto al lado de la competencia el desfase se ve mejor: aquí hay pulseras que declaran veintiún días y las cumplen a medias, y esta declara trece y cumple bastante menos de la mitad de esa cifra en las manos que la han medido. Sigue siendo una autonomía de varios días, que es lo que separa a una pulsera de un reloj inteligente, pero el número de la caja no es el que vas a ver.
Los 18 gramos son su mejor argumento
El cuerpo mide 42,9 por 28,8 por 9,9 milímetros y pesa 18,5 gramos, y esa combinación es la que explica su reparto de opiniones. Es la pulsera con la que se puede dormir sin que estorbe, y quien la compara con un reloj inteligente de gama alta puesto de noche llega siempre a la misma conclusión: mide parecido y molesta muchísimo menos.
La pantalla AMOLED de 1,6 pulgadas con 256 por 402 píxeles se lee bien al sol y la interfaz va fluida. En seguridad incorpora detección de caídas y botón SOS, que no es habitual a este precio. Aguanta IP68 y 5 ATM, así que la ducha y la piscina entran sin discusión, y mide oxígeno en sangre además de pulso, sueño y estrés, con más de cien entrenamientos en la lista.
Ni GPS propio ni pagos con la muñeca
Las dos ausencias vienen de lo mismo. No hay receptor GNSS: Samsung explica que la Fit3 tira del GPS del teléfono Galaxy emparejado cuando hace falta, así que salir a correr sin móvil significa salir sin ruta. Y no hay NFC, ni una sola mención en su ficha técnica, y el pago desde la muñeca ni se plantea.
Queda un tercer detalle menor y molesto: las notificaciones no siempre llegan completas, y en parte de las unidades el enlace con el teléfono se cae cada pocos días sin avisar de que se ha desconectado. No es el comportamiento general, pero aparece lo suficiente como para tenerlo en cuenta si compras la pulsera precisamente para no sacar el móvil del bolsillo.
Qué caja te llega y en qué se diferencia de la Fit2
La Fit3 se vende en plata, gris y oro rosa, con la misma máquina dentro en los tres casos; lo que cambia es el color y, según el listado, el vendedor. Frente a la Fit2 que sustituye, el salto está en la pantalla, que pasa de una tira estrecha a un formato ancho de 1,6 pulgadas, en el cuerpo de aluminio y en las funciones de seguridad. La lógica de fondo, eso sí, es la misma de siempre: sigue siendo una pulsera pensada para vivir enganchada a un teléfono de la casa.
Un aviso sobre dónde compras. Ninguno de los listados de esta pulsera lo sirve Amazon directamente, todos son de vendedores terceros con envío gestionado por Amazon, y uno de ellos vende unidades de segunda mano. Mirar quién figura como vendedor antes de pagar cambia el resultado si algo falla, sobre todo porque la garantía de dos años la responde el fabricante y no siempre acepta cualquier canal.
Si llevas un móvil Samsung, esta es de las compras más redondas de la comparativa: pesa nada, mide bien y casi nadie se arrepiente. Sus valoraciones lo dicen mejor que cualquier análisis, con tres suspensos de sesenta.
Fuera de ese caso, la cosa cambia. Sin teléfono Galaxy compras una pulsera capada, sin GPS propio y sin pagos, con una batería que no llega a lo anunciado. Por eso se queda donde se queda y no más arriba.
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