Análisis de aspectos técnicos de productos y redactor de contenidos. Licenciado en Radioelectrónica por la Universidad de Cádiz y aficionado a la tecnología y a todo lo que tenga que ver con la nutrición y el deporte.
AMAZFIT Band 5
Metía oxígeno en sangre y asistente de voz a precio de pulsera básica, con un brillo que no daba al sol.
Aspectos Positivos
-
Oxígeno en sangre a precio básico
-
Registraba hasta las siestas
Aspectos Negativos
-
El brillo se queda corto al sol
-
Pulso poco fino en esfuerzo
-
El asistente llegó sin español
Índice de contenidos
Información adicional
| Autonomía | 15 días |
|---|---|
| Notificaciones | ✔ |
| Impermeable | ✔ |
| GPS | ❌ |
| Pagos NFC | ✔ |
| Modos deportivos | 11 |
Resumen
La Amazfit Band 5 salió a competir por abajo copiando descaradamente la silueta de la Xiaomi Mi Band 5, y metiendo dentro dos cosas que aquella no tenía: medición de oxígeno en sangre y Alexa. Durante un tiempo fue la pulsera más completa por muy poco dinero. Hoy no queda stock de ella en Amazon España, verificado el 25 de agosto de 2026.
La Amazfit Band 5 de un vistazo
Traía oxígeno en sangre y asistente de voz a precio de pulsera básica, cuando ninguna de las dos cosas era habitual en ese rango. Sumaba medición de estrés, modos de respiración, seguimiento del ciclo menstrual y una decena de actividades deportivas.
Su seguimiento del sueño registraba también las siestas de más de veinte minutos, un detalle que la mayoría se saltaba. Y permitía descolgar y colgar llamadas desde la muñeca.
Las pegas: el brillo de pantalla se quedaba corto en el exterior, la lectura de pulso no era fina, y el asistente de voz llegó sin español, así que había que hablarle en inglés.
Nuestra valoración: 6,0
Análisis detallado
Metía sensores donde nadie los ponía a ese precio
Su argumento era llenar la ficha. Oxígeno en sangre, nivel de estrés, ejercicios de respiración guiada, control del ciclo menstrual y once modos deportivos, en un aparato que costaba lo que costaba una pulsera pelada. El seguimiento del sueño era de los pocos que contabilizaba las siestas, siempre que pasaran de veinte minutos, y esa clase de detalle es la que separa un registro útil de uno decorativo.
La sincronización con el móvil iba rápida y sin cortes, con una advertencia práctica que costaba disgustos: funcionaba con la aplicación Zepp, no con la de Xiaomi. La sincronización con el móvil iba rápida y sin cortes, con una advertencia práctica que costaba disgustos: funcionaba con la aplicación Zepp, no con la de Xiaomi. La silueta, calcada a la Mi Band 5, invitaba a buscarla donde no estaba, y ahí no había emparejamiento posible por perfecta que viniera la pulsera.
Donde se notaba que era barata
En la pantalla, sobre todo. En interior se veía correctamente, y en la calle con sol el brillo no daba de sí, de modo que había que taparla con la mano para leer la hora. Es el defecto que más resta a una pulsera que por lo demás cumplía, porque afecta al gesto que se repite cincuenta veces al día.
El segundo punto flojo era la precisión del pulso, que se movía más de lo deseable en esfuerzo. No es exclusivo de este modelo, es el peaje habitual de los sensores ópticos de gama baja, y hay que decirlo cuando la ficha vende medición cardíaca continua. Tampoco llevaba GPS: para registrar un recorrido había que salir con el teléfono.
Quince días que se quedaban en ocho
La autonomía anunciada eran quince días y la horquilla real era ancha: con un uso tranquilo se acercaba a la cifra, y con seguimiento continuo de pulso y actividad diaria bajaba a siete u ocho. Sigue siendo el patrón de toda la categoría cinco años después, con la diferencia de que aquí la caída era de más de la mitad.
La otra cara es que la pantalla pequeña y monocolor la mayor parte del tiempo ayudaba a estirarla. Es el mismo intercambio que hacían todas las pulseras baratas de entonces: pantalla modesta a cambio de no ver el cargador en dos semanas.
Alexa en la muñeca, y el asterisco
Fue de las primeras pulseras económicas con asistente de voz integrado, y sobre el papel sonaba a mucho. En la práctica llegó a España sin soporte de español, así que las órdenes había que darlas en inglés, lo que reducía la función a un truco de demostración para la mayoría de compradores.
Es un buen ejemplo de algo que sigue pasando en esta categoría: una casilla marcada en la ficha técnica no siempre es una función utilizable en tu país. Ahora ocurre igual con el pago sin contacto de algunas marcas, que existe en el aparato y no funciona aquí sin una aplicación intermedia.
Qué mirar en su lugar
Por precio y por planteamiento, hoy su relevo natural en este ranking es la Huawei Band 11: pantalla mucho más grande y con brillo de sobra para la calle, que es justo lo que peor llevaba esta, con medición de oxígeno en sangre incluida y tres años de respaldo del fabricante.
Si lo que buscabas era la pulsera más barata que registre bien y aguante, la Huawei Band 6 sigue viva en el ranking y cuesta menos que ninguna. Y si el GPS era lo que echabas en falta, eso solo lo resuelve aquí la Xiaomi Smart Band 10 Pro.
Fue una pulsera valiente por lo que ofrecía a ese precio, y por eso se vendió tanto. Lo que le sobraba en ficha técnica le faltaba en ejecución: brillo insuficiente al sol, pulso poco fino y un asistente que aquí no hablaba tu idioma.
Descatalogada y superada en todo por lo que hay hoy en el mismo rango, la dejamos publicada como referencia y no como recomendación.
Valoraciones (0)
Índice de contenidos


Valoraciones
Borrar filtrosNo hay reviews aún