Escrito por Lidia Zafra Álvarez
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Actualizado:

SIHOO M57

La más ajustable de la lista y la que mejor llega a los dos años, siempre que midas menos de 1,80 y no te moleste un lumbar que aprieta.

Puntuación total
8,7
Adaptabilidad
9,2
Comodidad
8,1
Calidad de materiales
9

Ofertas

Evolución del precio — SIHOO M57

Precio verificado el 8 Sep 2026 en 1 tienda · rango 30 días: 208,99€–249,99€

Aspectos Positivos

  • Ajuste en brazos, cabezal y lumbar

  • La malla sigue firme a los dos años

  • Posventa que manda la pieza suelta

Aspectos Negativos

  • El lumbar aprieta incluso al mínimo

  • El borde del asiento presiona los muslos

  • Se queda pequeña por encima de 1,80

Información adicional

MaterialMalla traspirable
ColoresGris y negro
ApoyabrazosSi (regulables)
RespaldoReclinable
CabezalAjustable en altura e inclinación
RuedasPoliuretano
Peso máximo150Kg
Transpirable
Apta Suelo Parquet

Resumen

La Sihoo M57 de un vistazo

La M57 es la silla más regulable de esta comparativa y la que mejor aguanta el paso de los años, con usuarios que suman dos y tres temporadas de ocho a doce horas diarias sin que la malla se descuelgue.

El respaldo y el asiento son de malla tensada, los apoyabrazos se mueven en tres direcciones y el cabezal sube y gira. Todo eso se nota cuando llevas media jornada sentado y quieres cambiar de postura sin levantarte.

Tiene dos peros que hay que conocer antes de pagar lo que cuesta: está dimensionada para cuerpos de 1,70 a 1,80 y su apoyo lumbar empuja bastante, incluso en la posición más suave.

Nuestra valoración: 8,7

Análisis detallado

silla ergonómica Sihoo M57 de malla con reposacabezas

Sihoo vende la M57 como silla ergonómica completa, y en cuanto a número de ajustes lo es: altura de asiento, inclinación del asiento, respaldo reclinable de 110º a 125º, cabezal regulable en altura y giro de 45º, apoyabrazos 3D y una almohada lumbar que se mueve arriba, abajo, dentro y fuera. Esa lista es la razón por la que sigue siendo la referencia de la categoría en la franja de los doscientos euros y pico.

La talla del cuerpo decide antes que cualquier ajuste

Es el dato que más condiciona la compra y el que peor se ve en la ficha del fabricante. La silla está pensada para una talla media que ronda 1,70 a 1,80 y menos de 90 kilos. Por encima de esa marca aparece siempre el mismo cuadro: el cabezal se queda a la altura del cuello en lugar de la nuca, los apoyabrazos llegan varios dedos por debajo del tablero de la mesa y el respaldo deja los hombros fuera.

A 1,85 o 1,90 la silla no es incómoda, es que sencillamente se queda pequeña. Si mides por ahí y buscas malla, la SONGMICS OBG65BK de esta misma comparativa está construida a otra escala. Por debajo de 1,75, en cambio, la M57 se ajusta bien y su rango de altura sobra.

El apoyo lumbar aprieta más de lo esperado

La almohada lumbar es de las pocas del mercado que se regula en las dos direcciones, y aun así aprieta incluso con el ajuste al mínimo. En su posición mínima sigue sobresaliendo lo suficiente como para notarla clavada en la espalda tras un par de horas. A cuerpos con curvatura lumbar marcada les sienta bien; a espaldas más rectas les resulta invasiva y no hay forma de bajar la presión más allá del tope.

No es un defecto de fabricación, es una decisión de diseño: la silla te empuja a mantener la lordosis. Eso es exactamente lo que buscas si vienes de una silla de comedor y quieres corregir la postura, y lo que te va a molestar si ya te sientas recto de por sí.

El borde delantero del asiento, el fallo que se paga en los muslos

Bajo la malla del asiento, en el borde delantero, hay un acolchado añadido. Con los meses la malla cede y esa zona rígida queda por encima del resto, así que presiona la parte de atrás de los muslos justo donde peor sienta. Es un error de diseño en un asiento por lo demás bien resuelto, y se nota igual llegando desde una silla de cien euros que desde una Herman Miller Embody.

Con piernas cortas y silla alta apenas se percibe. Con las piernas apoyadas del todo en el suelo y muchas horas encima, se convierte en la razón por la que la gente acaba comprando una funda de asiento de nueve euros.

Reclinar sí, trabajar a 90º no

Las posiciones fijas del respaldo empiezan en 110º, no en 90º. Quien quiere el respaldo completamente vertical y rígido no lo consigue: la posición más dura cede con el peso de la espalda. Y el salto entre la primera posición y la siguiente es grande, así que o trabajas ligeramente echado hacia atrás o te recuestas del todo. Hay un punto intermedio que la silla no ofrece.

Cómo llega a los dos años

Es donde la M57 se separa del resto de la comparativa. Hay seguimientos de dos años con jornadas de ocho a doce horas diarias en los que la malla sigue firme, la estructura no cruje y el pistón no se hunde. En una silla de este precio, ese es el dato que de verdad importa, porque casi todo lo que falla en esta categoría falla entre el sexto mes y el segundo año.

El servicio posventa de Sihoo responde y manda la pieza suelta cuando cede un brazo, sin pelear la garantía. En una categoría donde media docena de marcas desaparecen en cuanto pasa el plazo de devolución de Amazon, eso vale dinero.

M57, M18 y el precio que baila

La M57 sustituyó a la M18, que es la que sigue apareciendo en foros y recomendaciones antiguas. No son la misma silla: la M18 lleva el asiento acolchado y la M57 lo lleva de malla, y al pasar de una a otra se echa de menos el asiento viejo. Si lo que te convenció fue probar la M18 en casa de un amigo, la M57 no da esa misma sensación al sentarte.

El otro aviso es el precio. Este modelo se mueve muchísimo entre campañas, y de una temporada a otra puede haber más de cien euros de diferencia sin que cambie nada de la silla. Por debajo de doscientos euros no hay mucho que discutir a este nivel de ajustes; cuando se acerca a los trescientos, la comparación con las marcas de mobiliario de oficina se complica bastante.

8,7

Nuestra Valoración final

La M57 es la silla mejor rematada de esta comparativa y la única con seguimientos de dos años que sostienen que sigue como el primer día. Los materiales, el número de ajustes y la posventa juegan en otra división frente a los modelos de noventa euros.

Baja de sobresaliente por dos motivos concretos, no por sensaciones: el lumbar empuja demasiado incluso al mínimo y el borde delantero del asiento se acaba notando en los muslos. Y por la talla, que deja fuera a cualquiera que pase de 1,80.

Si mides entre 1,65 y 1,78, pasas jornadas largas sentado y la encuentras en una de sus bajadas de precio, es la compra más sensata de toda la categoría.

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