Redactora, responsable de pruebas y calidad de contenidos. Diplomada en turismo por la Universidad de Sevilla (2002), técnico en PRL y con amplia experiencia laboral en el ámbito médico estético, el odontológico y la ergonomía. Especialista en consultoría y asesoría.
CASHOFFICE
Es basculante, no reclinable: el conjunto se mece unos grados y vuelve solo, que no es lo mismo.
Aspectos Positivos
-
Ventila y su espuma no se hunde a las semanas
-
La más barata de toda la comparativa
Aspectos Negativos
-
Bascula unos grados, pero no reclina
-
El respaldo no se regula aparte del asiento
-
Su ficha descarta a personas altas o corpulentas
Índice de contenidos
Información adicional
| Material | Tela y malla traspirable |
|---|---|
| Colores | Negro, naranja, azul, rojo y verde |
| Apoyabrazos | ✔ ( fijos) |
| Respaldo | Basculante |
| Cabezal | ❌ |
| Ruedas | Plástico |
| Peso máximo | 120Kg (recomendado 80Kg) |
| Transpirable | ✔ |
| Apta Suelo Parquet | ❌ |
Resumen
La CASHOFFICE de un vistazo
Fuera de catálogo. Era la más barata de toda la comparativa y llevaba escrito en su ficha algo que hay que entender antes de comprar cualquier silla de este precio: es basculante, no reclinable. El conjunto entero cede un poco hacia atrás cuando empujas y vuelve solo al soltar el peso, que no es lo mismo que abrir el respaldo y dejarlo abierto.
El resto de la ficha va en la misma dirección: sin cabezal, apoyabrazos de plástico fijos, respaldo que no sube ni baja y ruedas de plástico.
Nuestra valoración: 6,0
Análisis detallado
Basculante no es reclinable, y es la confusión que más cuesta dinero
En una silla reclinable el respaldo se abre respecto al asiento y se queda donde lo dejes, normalmente con una palanca que bloquea el ángulo. En una basculante como esta, respaldo y asiento se inclinan juntos unos pocos grados y recuperan la posición en cuanto dejas de apoyarte. La segunda no permite recostarse, solo mecerse.

Por debajo de los cincuenta euros esto es la norma, no la excepción, y las fichas de producto suelen usar las dos palabras como si fueran sinónimos. Es el primer filtro que hay que aplicar al mirar sillas baratas.
El respaldo no se regula en altura, y por eso el tallaje falla
Aquí está la razón por la que esta silla se quedaba corta para bastante gente. El respaldo va de 91,5 a 99,5 centímetros desde el suelo y el asiento de 42 a 50, pero esos dos números suben y bajan juntos: la palanca mueve la columna entera, no el respaldo respecto al asiento.
El apoyo lumbar, que es el punto más saliente de la curva del respaldo, queda por tanto a una altura fija respecto al trasero de quien se sienta. En un cuerpo de estatura media cae donde debe. En uno alto o corpulento se queda por debajo de la zona lumbar y deja de sujetar, y ya no hay ajuste que lo corrija.
Sin cabezal, con reposabrazos que son parte del molde
No lleva reposacabezas, así que el apoyo termina a la altura de los omóplatos. Para trabajar sentado erguido no hace falta más; para recostarse, sí, pero ya hemos visto que recostarse tampoco es una opción.
Los reposabrazos son de plástico duro y fijos, y la propia ficha del producto declaraba para qué mesa están pensados: 70 centímetros de altura de tablero, que es la medida estándar de un escritorio. Su altura máxima al suelo es de 69 centímetros, así que con esa mesa la silla entra por poco. Con un tablero más bajo, no entra.
Ruedas de plástico, y ahí sí hay una consecuencia sobre el suelo
Cada rueda mide 5 centímetros, va sin freno y es de plástico duro. Sobre moqueta o suelo laminado resistente aguanta; sobre parqué o tarima flotante, ese material marca el barniz con el uso y rueda con más ruido que el poliuretano.
Es una diferencia de pocos euros en la fabricación y de bastante dinero para quien tiene que reparar el suelo. Las ruedas se cambian por unas de poliuretano por separado, y ese sería el único gasto que compensa en una silla de este precio.
Lo que sí hacía bien
Hay que ser justo con lo que era. Pesa 10 kilos, mide 56,5 centímetros de ancho y ocupa poco. El respaldo es de malla y el asiento de tela sobre espuma de alta densidad, así que ventila y no se hunde a las primeras semanas, que es más de lo que consiguen otras sillas de este tramo. Y ofrecía una gama de colores amplia, cosa rara por debajo de cincuenta euros.
Como silla para un escritorio de uso ocasional, para estudiar un rato o para una mesa que se usa dos veces por semana, cumplía. Comparada con la alternativa real de mucha gente, que es una silla de comedor, no había color.
El montaje era su otro pero
No es de las que se resuelven en diez minutos. Las piezas encajan bien pero las instrucciones no acompañan, y es fácil montar la base o el respaldo del revés y tener que deshacer. Media hora larga con paciencia.
Qué mirar en su lugar
Para el mismo dinero, la T-LoVendo ocupa hoy ese hueco en la comparativa y comparte casi todas las limitaciones, así que la comparación se hace por acabado, no por prestaciones. Si el uso va a ser diario y de varias horas, subir de tramo cambia mucho más que cambiar de marca dentro del mismo precio: la Durrafy D01 declara respaldo regulable y soporte lumbar por poco más de cien euros.
Nuestra Valoración final
Era una silla honrada dentro de lo que costaba: ventilaba, no se deformaba enseguida y no pretendía ser otra cosa. Para un uso de rato suelto era una compra razonable.
Baja desde el 7,6 que tenía porque esa nota no medía lo que ordena esta categoría. Una silla que no recline, que no regule el respaldo por separado del asiento y que declare en su propia ficha que no es adecuada para personas altas o corpulentas está fallando justo en lo que hace que una silla ergonómica lo sea. Y hoy ya no se vende.
Valoraciones (0)
Índice de contenidos
Valoraciones
Borrar filtrosNo hay reviews aún