Redactora, responsable de pruebas y calidad de contenidos. Diplomada en turismo por la Universidad de Sevilla (2002), técnico en PRL y con amplia experiencia laboral en el ámbito médico estético, el odontológico y la ergonomía. Especialista en consultoría y asesoría.
HBADA
La única de la comparativa con reposapiés extensible, pero nunca declaró para qué estatura está hecha.
Aspectos Positivos
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Reposapiés extensible, el único de la comparativa
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El respaldo abre de 90 a 155 grados y se queda fijo
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Ruedas de poliuretano, no marcan el parqué
Aspectos Negativos
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No declara para qué estatura está dimensionada
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Apoyabrazos soldados a una altura fija
Índice de contenidos
Información adicional
| Material | Tela y malla traspirable |
|---|---|
| Colores | Blanco y negro |
| Apoyabrazos | ✔ ( fijos) |
| Respaldo | Reclinable |
| Cabezal | Ajustable |
| Ruedas | Poliuretano |
| Peso máximo | 150Kg |
| Transpirable | ✔ |
| Apta Suelo Parquet | ✔ |
Resumen
La HBADA de un vistazo
Ya no se vende. Era la silla más completa de la comparativa por número de ajustes: respaldo que reclina de 90 a 155 grados, cabezal regulable en altura y en ángulo, y un reposapiés extensible que se pliega bajo el asiento, algo que ninguna otra de esta lista lleva.
Lo que nunca declaró, y es la pregunta que decide una silla, es para qué estatura está dimensionada. Con 57 centímetros de respaldo más 16 de cabezal, el apoyo se acaba antes de lo que hace falta por encima del metro ochenta.
Nuestra valoración: 7,5
Análisis detallado
La silla que más se ajusta de la comparativa
Su ficha de ajustes es la más larga de esta categoría y merece leerse entera: el respaldo va de 90 a 155 grados y se queda fijo en cualquier punto del recorrido, el cabezal sube hasta 7 centímetros y bascula 30 grados, y el asiento regula altura como cualquier otra.

Eso la separa de la mitad de la lista de golpe. Aquí hay varias sillas que solo suben y bajan, y una que ni siquiera recline el respaldo, cosa que se descubre después de comprarla. Que además se pueda dejar bloqueada en una posición intermedia, y no solo abierta o cerrada, es lo que la hacía cómoda para leer o para descansar sin levantarse.
El reposapiés, que no lleva ninguna otra
Es un panel que sale por debajo del asiento tirando de él y se recoge empujando. Cambia el uso de la silla: con el respaldo tumbado a 155 grados y las piernas apoyadas, deja de ser un asiento de trabajo y pasa a ser algo intermedio entre silla y tumbona.
Tiene el inconveniente esperable, que es de espacio: la silla necesita hueco por delante para desplegarlo, así que en un rincón estrecho o con la mesa encima no sirve de nada. Y añade peso y piezas al montaje.
Lo que no dice la ficha: el tallaje
Es lo que separa una silla buena de una mala en esta categoría, y aquí hay que deducirlo de las medidas porque la marca no lo declara. El respaldo mide 57 centímetros y el cabezal 16, o sea unos 73 centímetros de apoyo desde el asiento. La altura total va de 116 a 128 centímetros y el asiento es de 50 de ancho por 47 de fondo.
Con esos números, el cabezal cae en la nuca de una persona de estatura media y empieza a quedar bajo, apoyando en el cuello, cuando se pasa del metro ochenta. Y el fondo de 47 centímetros es corto para piernas largas: por debajo de esa medida el borde del asiento presiona detrás de la rodilla.
Los apoyabrazos son fijos, y eso pesa más de lo que parece
Es la contradicción de esta silla. Ajusta el respaldo en un recorrido de 65 grados y el cabezal en dos ejes, y sin embargo los apoyabrazos van soldados a una altura, entre 67 y 75 centímetros del suelo según cómo se suba el asiento.
La consecuencia es concreta y se nota a diario: si el tablero de la mesa queda por debajo de los 75 centímetros, los brazos chocan y la silla no entra; si queda por encima, los codos se quedan colgando. Es el motivo por el que una silla con muchos ajustes puede acabar peor colocada que una sencilla.
Ruedas de poliuretano, que aquí sí es un dato
El material de las ruedas divide la categoría en dos, y esta está en el lado bueno: son de poliuretano, no de nailon duro. En parqué o tarima flotante la diferencia se ve y se oye, porque el nailon marca el barniz con el tiempo y suena al rodar. Varias sillas de esta comparativa siguen montando ruedas de plástico duro y lo declaran como si fuera lo mismo.
La estructura pesa 8,44 kilos, que es poco para llevar reposapiés, malla doble y cabezal. Se mueve con una mano.
El montaje y las certificaciones
Unos veinte minutos con las piezas a la vista, y unas instrucciones que se quedan cortas: lo flojo de esta caja no es la silla, es el papel que trae dentro.
Sobre las certificaciones que la marca destacaba, BIFMA y SGS, conviene saber qué significan y qué no. Son ensayos de resistencia y seguridad del mueble, es decir, cuánto aguanta sin romperse. No dicen nada sobre comodidad, sobre postura ni sobre para qué cuerpo está pensada la silla, que es lo que el comprador quiere saber.
Qué mirar en su lugar
De lo que sigue a la venta en esta comparativa, la que más se le parece en ajustes es la Newskill Kitsune V2, aunque su rango de estatura empieza más arriba de lo que anuncia. Si lo que buscabas era el respaldo tumbado con apoyo para la cabeza, la SONGMICS OBG65BK es la única de la lista donde caben cómodamente 1,85 y 110 kilos.
Y si el reposapiés era el motivo de la compra, no hay relevo: es la única de esta categoría que lo llevaba.
Nuestra Valoración final
Era de las mejor equipadas de su rango de precio, con un recorrido de respaldo que muy pocas sillas dan y un reposapiés que no lleva ninguna otra de esta lista. Para quien pasa horas leyendo o descansando en la misma silla en la que trabaja, tenía sentido.
Baja desde el 9,3 con el que estaba porque aquella nota se puso mirando la lista de funciones y no el cuerpo que se sienta. No declara para qué estatura sirve, sus apoyabrazos no se mueven y su respaldo se queda corto por encima del metro ochenta, que son las tres cosas que de verdad deciden en esta categoría. Y hoy, además, no se puede comprar.
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