Escrito por Lidia Zafra Álvarez
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Actualizado:

Hbada J1 (HDNY155BM)

Compacta, ligera y entra bajo cualquier mesa, pero la espuma del asiento se aplasta en semanas aunque peses sesenta kilos.

Puntuación total
6,6
Adaptabilidad
5,8
Comodidad
6,4
Calidad de materiales
6,9

Ofertas

Evolución del precio — Hbada J1 (HDNY155BM)

Precio verificado el 18 Sep 2026 en 1 tienda · rango 30 días: 89,99€–134,99€

Aspectos Positivos

  • Nueve kilos y medio, se mueve sola

  • Entra entera bajo el tablero

  • Montaje de veinte minutos

Aspectos Negativos

  • La espuma del asiento se aplasta pronto

  • Solo se regula la altura, y sin cabezal

Información adicional

MaterialMalla transpirable y plástico
ColoresNegro y blanco/negro
ApoyabrazosPlegable y reversible
RespaldoBasculante (30º)
Cabezal
RuedasGoma
Peso máximo135Kg (recomendado 70Kg)
Transpirable
Apta Suelo Parquet

Resumen

La Hbada J1 de un vistazo

Pesa nueve kilos y medio, se mete entera bajo la mesa con los brazos abatidos y se monta en veinte minutos. Como silla de sitios pequeños está muy bien pensada.

El problema es el asiento: la espuma se aplasta en semanas y no recupera la forma, incluso con pesos de sesenta kilos. Es el fallo que ordena todo lo demás.

Aparte de la altura, aquí no se ajusta nada: ni brazos, ni ángulo del respaldo, ni cabezal, porque cabezal no lleva.

Nuestra valoración: 6,6

Análisis detallado

silla de oficina Hbada J1 de malla con apoyabrazos plegables

La Hbada J1 es la silla compacta de la marca, la que aparece en cualquier lista de sillas para espacios reducidos: 60 cm de ancho total, respaldo de malla, apoyabrazos que giran 90º hacia arriba y un peso de menos de diez kilos que permite moverla con una mano. Todo el cuerpo es plástico salvo el cilindro central, y de ahí sale esa ligereza.

La espuma del asiento se aplasta en semanas

Es el hallazgo que condiciona la nota entera. La espuma del asiento pierde consistencia muy pronto y deja de recuperar su forma: a los dos meses ya se queda hundida después de un par de horas sentado, y con jornadas largas se llega a notar la base rígida por debajo. No es cuestión de sobrepasar el peso máximo, porque ocurre a 60 y a 65 kilos, muy por debajo de los 135 declarados.

El efecto es progresivo y silencioso: no se ve venir, se instala poco a poco y, para cuando se nota, ya no hay vuelta atrás. Y no hay ajuste que lo compense: o se le pone un cojín encima, que es lo que acaba haciendo todo el mundo, o la silla deja de valer para jornadas largas. Cuando llega, no hay ajuste que lo compense: o se le pone un cojín encima, que es lo que acaba haciendo todo el mundo, o la silla deja de valer para jornadas largas.

Solo se regula la altura

Conviene tenerlo claro porque la ficha del producto no lo dice así de directo. Los apoyabrazos no suben ni bajan, el respaldo no tiene ángulos fijos, no hay soporte lumbar regulable y no existe cabezal. La palanca sube y baja el asiento, y una rosca bajo el asiento gradúa la dureza con la que el respaldo cede cuando empujas hacia atrás. Ese es todo el ajuste disponible.

Para un puesto de estudio o para trabajar unas horas al día no hace falta más. Para ocho horas diarias, la falta de regulación se convierte en el techo del que la silla no pasa.

Los apoyabrazos son de plástico duro con un reborde

No están acolchados y tienen un reborde en la zona de apoyo del antebrazo que se acaba clavando. Abaten hacia atrás con un movimiento y ahí sí cumplen: la silla entra bajo cualquier tablero y deja de ocupar sitio, que es su razón de ser.

Malla que ventila y un respaldo bajito

El respaldo es de rejilla y ventila de verdad, sin sensación pegajosa en verano. A cambio no lleva ningún refuerzo detrás, así que la tela trabaja sola y con el tiempo tiende a quedarse blanda. La altura del respaldo se queda corta ya por debajo de 1,70: la cabeza y los hombros quedan fuera, y no hay cabezal que lo resuelva.

A quién le encaja de verdad

Cuerpos ligeros y usos de pocas horas. Para un escritorio de estudio infantil o adolescente es de las opciones más razonables de la comparativa: es ligera, se maneja sola, la tela no da calor y con 40 kilos encima la espuma no llega a sufrir. Para un adulto que trabaja en casa a diario, el asiento se queda por debajo de lo que hace falta.

Hbada J1 y HDNY155BM son la misma silla

Es importante porque el listado ha cambiado de nombre. Durante años se vendió como HDNY155BM y ahora aparece como Hbada J1, con la referencia HDNY155BM/EU en la ficha técnica. Mismo aparato, mismas medidas, mismo mecanismo. Si venías buscando la HDNY155BM y encuentras la J1, no te estás confundiendo de silla.

Lo que sí cambia es el acabado: la blanca ensucia más y el plástico claro se limpia peor que el negro. Y el precio de este modelo oscila mucho entre campañas, con diferencias de varias decenas de euros en cuestión de semanas para la misma unidad.

6,6

Nuestra Valoración final

Como mueble compacto está resuelta: ligera, fácil de montar, entra bajo la mesa y ventila. Si el metro cuadrado es tu limitación, cumple mejor que sillas más caras.

Pero una silla de escritorio se juzga por el asiento, y aquí la espuma se aplasta antes de tiempo y no vuelve, incluso con pesos bajos. Eso, sumado a que solo se regula la altura, la deja fuera del uso intensivo.

Se defiende bien en un puesto de estudio o para pasar dos o tres horas al día sentado. Si vas a teletrabajar en ella, una malla con más ajustes y mejor asiento sale mucho más rentable a los seis meses.

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