Redactora, responsable de pruebas y calidad de contenidos. Diplomada en turismo por la Universidad de Sevilla (2002), técnico en PRL y con amplia experiencia laboral en el ámbito médico estético, el odontológico y la ergonomía. Especialista en consultoría y asesoría.
EXOFCER
Por debajo del metro setenta los pies no llegan al suelo, y eso lo decía su propia ficha.
Aspectos Positivos
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Estructura de acero y base de estrella reforzada
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Un año de garantía y montaje de diez minutos
Aspectos Negativos
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Por debajo de 1,70 los pies no llegan al suelo
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El cojín pierde forma antes de los 90 kg
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El reposacabezas no llega al cuello
Índice de contenidos
Información adicional
| Material | Malla transpirable y cuero PU |
|---|---|
| Colores | Negro |
| Apoyabrazos | ✔ ( fijos) |
| Respaldo | Basculante |
| Cabezal | ❌ |
| Ruedas | Plástico |
| Peso máximo | 90Kg |
| Transpirable | ✔ |
| Apta Suelo Parquet | ❌ |
Resumen
La EXOFCER de un vistazo
Descatalogada. De toda esta comparativa, era la que declaraba el tallaje de la forma más clara, aunque fuera sin querer: por debajo del metro setenta los pies no llegan al suelo. En una categoría donde casi nadie dice para qué cuerpo está dimensionada su silla, ese dato valía más que media ficha técnica.
Su estructura era de acero con base de estrella reforzada, que es lo que la hacía estable. Y su límite era el cojín: por encima de los ochenta kilos pierde la forma.
Nuestra valoración: 5,8
Análisis detallado
Una silla alta, y eso deja fuera a mucha gente
Es el dato que ordena esta ficha entera. El asiento queda alto incluso en su posición más baja, así que una persona por debajo del metro setenta se queda con los pies colgando, y sentarse con los pies sin apoyo carga la parte de atrás del muslo y acaba en piernas dormidas.

El asiento es además ancho, 45,5 centímetros de anchura por 47 de fondo, lo que refuerza la misma idea: está pensada para cuerpos grandes. Para un adolescente en un escritorio de estudio o para una persona de estatura baja, esta silla no era una opción, por bien que estuviera construida.
El techo real no eran los 90 kilos, eran los 80
La ficha declaraba un peso máximo de 90 kilos, y ese número mide otra cosa: cuánto aguanta la estructura sin romperse. El límite de confort estaba antes, alrededor de los ochenta, que es donde el cojín empieza a perder la forma y a notarse más duro.
Se entiende mirando el grosor: el cojín tiene 3,5 centímetros de espuma de alta densidad. Es poco relleno para una silla que se vende como cómoda, y en jornadas largas la diferencia entre tres centímetros y medio y ocho, que es lo que llevaban las de gama superior de esta lista, se nota a la segunda hora.
Es el mismo malentendido que aparece en toda la categoría: el peso máximo de la caja es resistencia, no confort, y no hay ninguna obligación de que las dos cifras coincidan.
El respaldo se queda bajo y el reposacabezas no llega
El respaldo mide 71 centímetros, con una curva que apoya bien la zona lumbar. El problema es lo que hay arriba: lo que la marca llamaba reposacabezas se queda corto y no permite apoyar el cuello, así que en una silla dimensionada para gente alta el apoyo termina justo donde más falta hace.
Para un uso de un par de horas al día no se nota. Para teletrabajo o para jornadas largas de estudio, es la razón por la que esta silla no daba la talla, y la propia ficha lo reconocía.
La estructura de acero, que era lo mejor que tenía
En un tramo de precio donde casi todo es plástico, esta llevaba acero en la estructura y una base de estrella reforzada. Eso se traduce en dos cosas concretas: la silla no se bambolea al levantarse y no aparecen crujidos a los pocos meses, que es el fallo por el que se devuelven muchas sillas baratas.
Traía además un año de garantía, y el montaje era de los más sencillos de la comparativa: tornillos de distintas longitudes ya separados e instrucciones que dejan claro dónde va cada uno. Diez minutos.
Los reposabrazos son fijos, pero se quitan
No suben, no bajan y no giran. Al principio quedan un punto apretados contra el cuerpo y con el uso se van amoldando, aunque la silla no ofrece ninguna forma de corregir la altura si el tablero de la mesa no encaja.
Lo que sí permite es quitarlos, que en este caso no es un extra sino la única salida cuando la silla no entra bajo el escritorio. Es el mismo recurso que ofrecía la Comhoma de esta comparativa.
Malla que ventila de verdad
El respaldo es de rejilla y el cojín es transpirable, y esa combinación funciona: no da calor ni en verano, que es donde fallan las sillas de polipiel y las de tipo gaming. Junto con la estructura de acero, era lo que justificaba su nota en el momento en que se escribió.
Qué mirar en su lugar
Para un cuerpo grande, que es para quien estaba pensada, la que mejor responde hoy en esta comparativa es la SONGMICS OBG65BK: es la única donde caben con holgura un metro ochenta y cinco y ciento diez kilos, y su asiento tiene bastante más relleno.
Si lo que buscabas era el precio, la T-LoVendo ocupa ese hueco, con las limitaciones propias del tramo. Y si el escritorio lo va a usar alguien por debajo del metro setenta, ninguna de las dos anteriores es la respuesta: ahí hay que mirar el recorrido de altura mínimo, no el máximo.
Nuestra Valoración final
Tenía dos cosas buenas y poco frecuentes en su precio: estructura de acero y un montaje que no daba problemas. Como silla de escritorio para ratos sueltos, y para una persona alta, cumplía.
Se queda en el aprobado corto porque falla en lo que decide esta categoría. Está dimensionada para un rango de cuerpos estrecho y lo dice su propia ficha, el respaldo se acaba antes de la nuca y el cojín pierde la forma bastante antes del peso que anuncia. Su nota anterior, un 6,9, medía la construcción; esta mide a quién le sirve. Y a día de hoy está descatalogada.
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