Redactora, responsable de pruebas y calidad de contenidos. Diplomada en turismo por la Universidad de Sevilla (2002), técnico en PRL y con amplia experiencia laboral en el ámbito médico estético, el odontológico y la ergonomía. Especialista en consultoría y asesoría.
GHD Original styler
El liso más recto y pegado de toda la gama GHD, en una sola pasada.
Ofertas
Aspectos Positivos
-
El liso más recto de toda la gama GHD
-
La más asequible de la marca
Aspectos Negativos
-
Un solo sensor de temperatura
-
Fiabilidad desigual del termostato
Índice de contenidos
Información adicional
| Temperatura | 185ºC |
|---|---|
| Niveles de potencia | 1 |
| Material placas | Cerámica |
| Placas flotantes | 1 |
| Peso | 230gr. |
| Apagado automático | ✔ |
| Calentamiento | 30seg. |
| Iónica/anti-encrespamiento | ❌ |
| Tamaño placas | 9 x 2cm |
| Cable | 2,7m |
| Accesorios | Ninguno |
Resumen
La Original es la primera plancha que fabricó GHD y sigue siendo la más barata del catálogo, alrededor de 189 €. Si te gusta la marca pero no lo que cuestan los modelos nuevos, esta es la puerta de entrada, con dos matices que conviene aclarar antes de pagar: no puedes tocar la temperatura y la caja llega pelada.
La GHD Original styler de un vistazo
Con placas de 9 x 2 cm vas más lenta que con una plancha ancha, y en melena larga o densa se nota en cada mechón. A cambio, ninguna otra GHD deja el liso tan recto y tan pegado al cráneo. Si odias el volumen, es la que persigue ese acabado; si quieres melena con cuerpo, te vas a pelear con ella.
Trabaja a 185ºC fijos con un solo sensor, calienta en los 30 segundos que anuncia (en la práctica te avisa con luz y pitido antes de cumplirlos) y se apaga sola tras 30 minutos parada. Pesa 230 g y el cable giratorio de 2,7 m te deja dar la vuelta a la cabeza sin tirones.
Lo que decide la compra no es el resultado, es la lotería de la vida útil. La misma plancha pasa de los 15 años en una casa y se queda sin termostato antes del año en otra. Y hay un segundo fallo con nombre propio, la luz de aviso que se queda en rojo y la vuelta al servicio técnico, que al menos responde rápido.
Nuestra valoración: 8,2
Análisis detallado
GHD ha ido puliendo esta plancha por fuera sin tocar casi nada por dentro: el mismo calor fijo, la misma cerámica y el mismo botón único de siempre. Ahí está su gracia, y también su techo.
Diseño: ligera, un botón, y el botón va por dentro
Con 230 g sin cable se maneja con una mano y no te obliga a cambiar de agarre a mitad de melena, algo que se agradece cuando llevas un buen rato con los brazos en alto. El acabado actual es más moderno que el de las primeras series, pero la silueta es la de siempre, estrecha y corta, perfecta para maniobrar en pelo corto. Y encaja alguna caída al suelo sin quedarse en el sitio.
El detalle que no se ve en una foto: el botón de encendido no está en el canto, está metido en la cara interior del cuerpo, entre las dos mitades. Lo buscas a tientas con la plancha ya cogida, y hasta que le pillas el sitio juega en tu contra. Ese botón único hace todo: enciende, apaga y avisa con luz y pitido cuando ya está caliente, sin menú ni pantalla. El cable giratorio de 2,7 m y el apagado automático a los 30 minutos completan lo poco que hay que aprender aquí.
Placas: rápida en pelo fino, lenta en melenón
Las placas cerámicas miden 9 x 2 cm, y ese centímetro de menos frente a una plancha ancha te cuesta pasadas. En pelo fino y sin volumen, una pasada por mechón deja el pelo liso, suave y sin encrespar. En pelo grueso, muy largo o con mucho cuerpo, la única forma de que salga bien es dividir en mechones finos y no intentar abarcar de más, porque cargar la placa solo te obliga a repetir la pasada.

Por su forma también salen ondas y rizos: media vuelta de muñeca y deslizar sin apretar. Con la placa corta y estrecha el mechón se controla bien, y para dar movimiento a una melena media cumple de sobra.
185ºC fijos: lo bueno y lo que escuece
No hay regulador. La plancha va a 185ºC y punto, la temperatura con la que GHD lleva años defendiendo que se alisa sin achicharrar. En la práctica no se echa de menos casi nunca, porque en una pasada el pelo queda hecho y no da la sensación de ir corta de calor. Calienta en 30 segundos de catálogo, y en el uso real avisa bastante antes de llegar a ellos.
Lo que escuece es pagar lo que cuesta y no poder mover ese número ni un grado. Si tienes el pelo muy fino y castigado, no puedes bajar; si lo tienes grueso y rebelde, no puedes subir y te tocará insistir con la pasada. Con el pelo quebradizo o muy dañado, compensa subir a un modelo superior de la propia marca antes que forzar esta.
Termostato y luz roja: el fallo con nombre propio
Es el capítulo que más pesa en la nota. La durabilidad de esta plancha está partida en dos: la misma máquina se jubila a los 10, 15 o incluso 17 años de uso, o no llega al año. Cuando se va antes de tiempo, se va siempre por el mismo sitio, el termostato, y pasar por el taller no la salva: reparada aguanta dos años más y vuelve a caer por lo mismo. En el peor de los casos, eso son tres reemplazos en cinco años.
El otro clásico es la luz de aviso que se queda en rojo, y con ella la vuelta al servicio técnico. Responde rápido y resuelve, que es justo lo que sostiene la nota de seguridad, pero entra sabiendo que puede tocarte usarlo. El cable es la otra pieza que se cansa antes de tiempo. Y aunque el apagado automático salta a los 30 minutos, mejor apagarla tú y dejar que enfríe antes de guardarla.
Con funda o sin funda: cuál de las dos comprar
Este modelo se ha vendido en dos formatos distintos a lo largo de los años. Las primeras series incluían funda térmica o protector de placas; la que compras hoy trae la plancha y nada más, así que el neceser térmico se paga aparte. Si la vas a guardar en un cajón con más cosas, súmalo al presupuesto.
También circula reacondicionada, y ahí el ahorro es real, casi a mitad de precio, así que es la vía más razonable de entrar en GHD si el desembolso te frena. Los modelos superiores de la marca cambian materiales, acabados y diseño, no la idea: alisan igual de bien, y en pelo fino esta se defiende igual o mejor.
A favor y en contra
Lo que suma:
- El liso más recto y pegado de la gama, con una sola pasada en pelo fino.
- 230 g y un tamaño corto que se maneja bien en pelo corto.
- Calienta antes de los 30 segundos anunciados y avisa con luz y sonido.
- Cable giratorio de 2,7 m y apagado automático a los 30 minutos.
- Es la GHD más barata, y reacondicionada sale casi a mitad de precio.
Lo que resta:
- Sin regulador de temperatura pagando lo que pagas.
- Placas de 9 x 2 cm: en melena larga o densa tardas bastante más.
- Un solo sensor, con algo menos de brillo final que la gama alta.
- Termostato y cable como puntos débiles, con riesgo real de avería temprana.
- Ni funda ni protector de placas en la caja.
Antes de comprarla, mírate esto
Te encaja si tienes el pelo fino, liso o poco voluminoso y lo que quieres es un acabado tabla, sin cuerpo; si llevas melena corta o media y buscas una plancha que maniobre bien cerca de la raíz; si quieres entrar en GHD sin pagar los modelos nuevos, o si te la vas a llevar de viaje y agradeces el peso y el tamaño.
Déjala pasar si tienes melena muy larga, gruesa o rizada y no quieres ir mechón a mechón, porque una plancha de placa ancha te va a resolver antes; si necesitas ajustar la temperatura por tener el pelo muy dañado; si lo que persigues es el máximo brillo, que ahí la gama alta con las placas pulidas va por delante; o si te niegas a asumir que una plancha de este precio pueda irse por el termostato antes de tiempo.
Nuestra Valoración final
Sencilla, ligera y la más asequible de la marca: te da el liso tabla que buscas a 185ºC y en una pasada, sobre todo si tu pelo es fino. Le pesa no dejarte tocar la temperatura y una fiabilidad desigual, así que cómprala por el acabado y por el tamaño, no por la promesa de que te durará quince años.
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