Análisis de aspectos técnicos de productos y redactor de contenidos. Licenciado en Radioelectrónica por la Universidad de Cádiz y aficionado a la tecnología y a todo lo que tenga que ver con la nutrición y el deporte.
Collmar cabello
Queratina, biotina y zinc a cambio de la mitad de colágeno que el clásico, y solo de tipo I.
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Precio verificado el 18 Sep 2026 en 1 tienda · rango 30 días: 16,80€–23,59€
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Aspectos Positivos
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La cereza tapa el fondo marino
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Queratina, biotina y zinc declarados
Aspectos Negativos
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Cinco gramos de colágeno, y solo de tipo I
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Lleva sucralosa y maltodextrina
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La lata llega ocupada hasta la mitad
Índice de contenidos
Información adicional
| Tipo | Marino tipo I con queratina y biotina |
|---|---|
| Formato | Polvo (bote de 350 g) |
| Tiempo de suministro | 31 días |
| Alérgenos | Pescado |
| Colágeno por dosis | 5 g |
Resumen
El Collmar Cabello de un vistazo
Cambia colágeno por biotina, zinc y queratina: la dosis pesa lo mismo que la del Collmar clásico pero baja de 9,59 a 5 gramos de colágeno, y solo de tipo I.
Nuestra valoración: 6,8
Análisis detallado
Este bote se compra por el apellido, y el apellido cuesta colágeno. La dosis diaria son 11 gramos igual que en el Collmar de siempre, pero aquí solo 5 gramos son colágeno, frente a los 9,59 del clásico. Los otros seis se reparten entre lo que da nombre al producto y los excipientes.
Lo que entra a cambio está declarado con claridad: queratina (250 mg), gluconato de zinc (75 mg), extracto seco de bambú (40 mg), biotina (0,1 mg) y selenio en forma de selenito sódico (0,12 mg). La queratina es la proteína estructural del pelo, el bambú aporta silicio y la biotina es una vitamina del grupo B que no fabricamos y hay que ingerir. Es una fórmula coherente con lo que anuncia el envase.
Solo tipo I, y eso acota para qué sirve
Es su límite más importante, y basta con leer la etiqueta para verlo. El colágeno de este bote es exclusivamente de tipo I, el que predomina en piel, pelo y uñas. No incluye tipo II, que es el que se asocia al cartílago articular.
Dicho de otra forma: si alguien llega a este producto buscando cubrir articulaciones porque ve la palabra Collmar en la lata, se está llevando otra cosa. Por cinco gramos y un solo tipo, la fórmula se queda corta frente a lo que ofrece el resto de la gama.
La cereza tapa el pescado, y el precio ha subido
Aquí Drasanvi ha resuelto el problema que arrastra su hermano mayor. El aroma de cereza es bastante más eficaz que el de vainilla a la hora de disimular el fondo del colágeno marino, y en este bote el sabor deja de ser el motivo de abandono que sí es en el clásico. A cambio hay que aceptar la letra pequeña: lo consigue con sucralosa y maltodextrina, así que quien evite edulcorantes tiene aquí un problema.
La disolución responde a la misma regla que el resto de polvos de esta categoría: el polvo primero en el vaso, el agua después y removiendo. Al revés salen grumos. Y el cacito repite el diseño incómodo de la marca, con un mango tan largo que no cabe dentro del bote hasta que el nivel baja.
Sobre el precio hay un movimiento que se nota con los años: ha ido subiendo, y es razón suficiente para empezar a mirar alternativas después de mucho tiempo tomándolo.
Cabello, clásico o Sport: cuál es cuál
Las tres versiones de la gama se parecen demasiado en la estantería y contienen cosas distintas. El Cabello es este, con queratina, biotina, zinc y bambú, y 5 gramos de colágeno de tipo I. El Collmar clásico lleva cúrcuma y ácido hialurónico y casi el doble de colágeno. El Collmar Sport orienta la fórmula al desgaste del entrenamiento.
Como el precio entre ellos es parecido, la elección debería hacerse por lo que se busca y no por lo que quede más a mano: pagar lo mismo por la mitad de colágeno solo tiene sentido si de verdad interesan la queratina y la biotina.
Treinta y cinco días por lata, y una lata que engaña
La cuenta sale directa de la etiqueta: 350 gramos de producto y dos cacitos al día. Eso deja el bote en poco más de un mes por persona.
El problema no es la duración sino la percepción. La lata es notablemente más grande que el producto que contiene y llega ocupada hasta poco más de la mitad, así que la primera impresión al abrirla es que falta producto. No falta: el envase está sobredimensionado, igual que el del Collmar clásico, y de ahí la sensación de estafa, aunque el peso sea el declarado.
La fecha, en cambio, juega a favor. Los botes llegan con caducidades largas, de más de dos años vista, así que comprar dos latas de golpe no obliga a correr. El cierre es hermético y aguanta bien el uso diario, que es más de lo que puede decirse de otros envases de esta lista.
Nuestra Valoración final
Es un producto bien construido para lo que dice ser, con una fórmula específica y declarada al detalle, y con el mejor sabor de los polvos de esta comparativa.
Pero en una lista que se ordena por cuánto colágeno entra en cada dosis, cinco gramos de un solo tipo lo dejan en la parte baja. Y los añadidos que justifican esa rebaja llegan acompañados de sucralosa y maltodextrina, que no todo el mundo quiere.
Quien busque colágeno sin más, dentro de esta misma marca, tiene el clásico con casi el doble por un precio similar. Este bote solo compensa si lo que se quiere de verdad es la queratina y la biotina.
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