Escrito por Sergio Robles
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Actualizado:

Compex Fit 1.0

Como primer Compex cumple de sobra; vigila el bloque de batería, que es lo que decide cuánto te dura.

Puntuación total
7,3
Potencia
7,5
Funcionalidad
7,2
Accesorios
7

Ofertas

Evolución del precio — Compex Fit 1.0

Precio verificado el 22 Sep 2026 en 1 tienda · rango 30 días: 159,99€–229,99€

Aspectos Positivos

  • Cables gruesos y conectores firmes

  • Parches originales de larga vida

  • Fácil de manejar

Aspectos Negativos

  • Diez programas cerrados, no se editan

  • El pack se descarga si pasa meses guardado y ya no vuelve

  • Sin clip para colgar en la ropa

Información adicional

FuncionesEMS + TENS + Masaje
Programas10
Electrodos8
Canales4
Fuente de alimentaciónRecargable

Resumen

El Compex Fit 1.0 de un vistazo

El Fit 1.0 es la puerta de entrada a Compex y está fabricado como el resto de la casa: cables gruesos, conectores que no bailan, parches de buen adhesivo y un cuerpo que aguanta trote. Lo que baja de categoría es el catálogo, diez programas cerrados que no se pueden editar ni alargar, ocho del grupo Fitness, uno de Antidolor y uno de Recuperación. Como primer electroestimulador cumple y con margen, sobre todo si vienes de un aparato de bazar. El problema no está en lo que hace, sino en cómo se alimenta: el bloque de batería que lleva es la pieza que más disgustos da y la que va a decidir si dentro de tres años el aparato sigue encendiendo.

Análisis detallado

Diez programas, y ni uno más

El reparto se cuenta rápido. Ocho programas del grupo Fitness, orientados a abdomen, glúteos, brazos, pectoral o cuádriceps, y organizados además en dos bloques según el perfil de quien lo use. Uno de Antidolor, que es el TENS del aparato y el uso que Compex declara para el dolor. Y uno de Recuperación, de pulsos suaves, con carácter de masaje. Ahí se termina la lista: no se puede modificar un programa, ni crear uno nuevo, ni estirar la sesión más allá del tiempo que trae fijado. La contrapartida de esa rigidez es que no hay nada que aprender, se enciende, se elige y se sube la intensidad canal a canal, y además recuerda la última configuración utilizada. Lo que sí se nota, y baja puntos, es que los ocho del grupo Fitness se parecen mucho entre ellos: la sensación en el brazo y en el glúteo acaba siendo casi la misma, así que la cifra de diez programas es más generosa sobre la caja que en la práctica.

Compex Fit 1.0, electroestimulador con pantalla y cinco botones

La batería es lo que decide su vida útil

Este es el asunto serio del modelo y conviene entenderlo antes de pagar. No admite pilas normales ni funciona conectado a la red: se alimenta de un bloque de cuatro pilas recargables unidas dentro de una carcasa, que se extrae entero y se carga aparte. Con uso regular ese bloque rinde entre diez y veinte sesiones por carga, cifra buena y por encima de lo que dan muchos rivales con pilas alcalinas. La avería aparece cuando el aparato pasa una temporada larga guardado en un cajón: el bloque se descarga por debajo del umbral que el cargador reconoce y, a partir de ahí, no vuelve a arrancar aunque lo dejes horas enchufado, con la pantalla en negro o con un mensaje de error en el arranque. Como Compex vende ese bloque completo y no por celdas sueltas, la reparación consiste en comprar un recambio que ronda los treinta euros, un porcentaje nada pequeño de lo que se pagó por el aparato.

Materiales y consumibles

En fabricación no hay pero que ponerle, y esa es la razón principal por la que un modelo tan básico sigue mereciendo la pena. Los cuatro cables de doble salida son gruesos, con conectores firmes que no se sueltan solos, y en la caja entran ocho parches en dos tamaños: cuatro rectangulares para músculos grandes y cuatro cuadrados pequeños para zonas estrechas. Los rectangulares encadenan muchas sesiones sin perder pegada. Los cuadrados se gastan antes, y el punto débil concreto está en el corchete metálico que une el parche al cable, que en algunas unidades se separa del adhesivo en las primeras semanas. Como en toda esta categoría, los parches son el gasto recurrente y no el aparato. Aquí juega a favor que Compex sea marca extendida: los repuestos originales se encuentran en cualquier tienda de deporte y en la propia web del fabricante, y aguantan claramente más que los genéricos.

Lo que se ha quedado fuera

La lista de ausencias es corta pero pesa. No hay clip para engancharlo a la ropa, de modo que durante la sesión el aparato se queda donde puedas dejarlo. La pantalla no está retroiluminada, así que en penumbra hay que acercarse a una lámpara para leerla. No hay conexión inalámbrica de ninguna clase: todo va por los cuatro cables, con sus ocho puntas colgando. Y el manual impreso es escueto, aunque la caja compensa con un segundo folleto dedicado solo a la colocación de electrodos, con dibujos, que resuelve más dudas que el manual principal; la aplicación de Compex para el móvil cubre el resto. En una categoría donde la documentación suele ser lo peor del producto, ese folleto ilustrado es una diferencia real a favor.

Qué se gana al subir al Fit 3.0, y a quién no le compensa

Los dos hermanos comparten formato, cables, parches y sistema de batería, así que el salto se paga íntegramente en funciones. El Fit 3.0 dobla el catálogo, veinte programas en lugar de diez, y donde más se nota es en el grupo Antidolor: pasa de un único programa a ocho, cada uno con su propio patrón de impulsos. Suma también pantalla retroiluminada y el sensor Mi-Scan, que mide el músculo antes de arrancar para fijar la intensidad de partida. Todo junto cuesta aproximadamente el doble. La cuenta, por tanto, es sencilla de hacer: si lo tuyo va a ser el bloque de tonificación y un TENS genérico, el 1.0 hace exactamente lo mismo y el dinero de diferencia da para muchísimas bolsas de parches. Si en cambio el peso de tu compra está en el grupo Antidolor, un solo programa se te va a quedar corto muy pronto. Más arriba de la gama hay modelos que sustituyen los cables por módulos inalámbricos pegados al propio parche, pero desde este escalón ese salto es demasiado grande para justificarlo.

7,3

Nuestra Valoración final

Compra sensata si quieres entrar en Compex sin pagar la gama media: fabricación de la marca, manejo inmediato y consumibles fáciles de conseguir. Le resta un catálogo de programas poco diferenciado y, sobre todo, un sistema de batería que castiga a quien lo use de forma esporádica. Con uso regular envejece bien; guardado meses, no.

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