Redactora, responsable de pruebas y calidad de contenidos. Diplomada en turismo por la Universidad de Sevilla (2002), técnico en PRL y con amplia experiencia laboral en el ámbito médico estético, el odontológico y la ergonomía. Especialista en consultoría y asesoría.
GHD Duet style
Seca y alisa en la misma pasada, así que el pelo entra húmedo y sale peinado sin cambiar de aparato.
Ofertas
Aspectos Positivos
-
Seca y alisa en la misma pasada
-
Sustituye al secador y a la plancha
Aspectos Negativos
-
Seiscientos gramos en la mano
-
La temperatura fija no perdona pelo castigado
Índice de contenidos
Información adicional
| Temperatura | 185ºC |
|---|---|
| Niveles de potencia | 1 |
| Material placas | Cerámica |
| Placas flotantes | 4 |
| Peso | 600gr. |
| Apagado automático | ✔ |
| Calentamiento | 30seg. |
| Iónica/anti-encrespamiento | ❌ |
| Tamaño placas | 2x5cm |
| Cable | 2,7m |
| Accesorios | Tapa protectora térmica |
Resumen
La GHD Duet Style se enchufa con el pelo todavía húmedo y termina el peinado sin que pases por el secador. El aire sale entre las 4 placas y seca a la vez que alisa, de forma que dos pasos de la rutina se convierten en uno solo. Funciona, y funciona bien, pero cuánto te ahorra de verdad depende de la cantidad de pelo que lleves encima.
La GHD Duet Style de un vistazo
Es un secador y una plancha dentro del mismo cuerpo. La tecnología air-fusion canaliza aire a baja temperatura, unos 120º, entre cuatro placas de cerámica con sensores, y unas rejillas laterales dirigen ese aire a la raíz, que es justo la zona donde un secador sin cepillo deja el trabajo a medias. La marca habla de hasta 48 horas de suavidad, medidas en 142 consumidoras en 2021.
Cuando el pelo ya está seco entra el modo Shine Shot y el aparato se comporta como una GHD normal a 185ºC, que es la única temperatura que tiene. Calienta en 30 segundos, avisa con un pitido y se apaga sola si te despistas.
A cambio hay tres cosas que asumes desde el primer día: 600 gramos en la mano, una turbina que se oye y un precio cercano a los 285 euros. Ninguna es un defecto escondido, pero deciden la compra más que la ficha técnica. Y hay un fallo que, cuando aparece, aparece pronto: pitido, luz roja y parada en mitad del peinado.
Nuestra valoración: 9,9
Análisis detallado
Compararla con otra plancha lleva a conclusiones raras. La comparación justa es contra un secador decente más una plancha buena, y ahí la cifra cambia, además de liberarte un hueco en el cajón del baño y otro en la maleta. Lo que decide si te compensa no es el precio, es tu melena.
Diseño: parece una plancha, pesa como otra cosa
Por fuera podría pasar por una plancha grande y poco más: cuerpo alargado, líneas limpias y el acabado cuidado de la casa. Dentro lleva un motor, y eso se traduce en 600 gramos frente a los 350 o 400 gramos de una plancha convencional. El mango ergonómico reparte bien ese peso y el cable giratorio de 2,7 metros no se enreda al rodear la cabeza, pero el brazo hace un trabajo que antes no hacía. Y no depende solo de la melena que tengas: como hay que apretar un poco para sujetar el mechón, si andas justa de muñeca la mano empieza a doler a los dos minutos aunque tengas poco pelo. Cuanto más rato la sostienes en alto, más se nota. Ese es el peaje real del 2 en 1.
El exterior no quema aunque las placas estén a tope, y el apagado automático hace su función. Se agradece en un aparato que acabas dejando apoyado a media melena.
Cuatro placas, y el aire sale entre ellas
Aquí está la diferencia con cualquier otra plancha: en lugar de dos placas hay cuatro, de cerámica, flotantes, y por los huecos que dejan sale el aire caliente. La superficie de contacto mide 2×5 cm, más ancha de lo habitual, y desliza sin dar tirones ni atrapar el mechón por detrás, que es el miedo lógico cuando ves tanta ranura junta.
Esa anchura trae dos consecuencias que no vienen en la caja. La primera, que un flequillo corto no cabe: las placas son más largas que el propio flequillo y no hay manera de secarlo y pulirlo bien con ella, tendrás que rematarlo con otra herramienta. La segunda, que si te gustan las ondas te van a salir abiertas y suaves, nunca un rizo cerrado. Para liso natural con cuerpo va sobrada, para marcar forma no es su terreno.
No lleva ionizador. El antiencrespamiento lo hace la placa cerrando la cutícula mientras el aire seca, y en pelo fino y encrespado eso deja un liso con volumen, no el efecto tabla pegado al cráneo. Si lo quieres liso extremo, hay que rematar con Shine Shot.
Cuánto se tarda según el pelo que tengas
Este apartado decide la compra, y la respuesta varía muchísimo. Con pelo fino y ondulado bastan unas 4 pasadas por mechón para dejarlo seco y liso, y el peinado entero se va a unos 15 minutos sin llegar a tocar el modo plancha. Con melena larga y mucha cantidad, alrededor de 30 minutos, rematando en Shine Shot las zonas que se resisten.
Cuando a esa cantidad se le suma pelo grueso y rizado, la cosa se estira hasta la hora, y ahí el ahorro desaparece: llegas antes secando con secador y planchando después. Si tu melena es de las que agotan un secador de peluquería, esta no te resuelve el problema, te alarga la faena.
Dos costumbres cambian el resultado. Deja escurrir el pelo al aire hasta que esté húmedo, no chorreando, y separa en mechones finos. Entrar con el pelo empapado y mechones gordos es la receta segura para las pasadas infinitas.
185ºC fijos, sin ruleta de temperaturas
Solo hay un nivel de calor. Mientras seca, el aire ronda los 120º, suficiente para evaporar la humedad sin achicharrar, y en Shine Shot la placa sube a los 185ºC de siempre en la marca, ya con el pelo seco. Está lista en medio minuto y un pitido te avisa de que puedes empezar.
Que no se pueda bajar la temperatura tiene consecuencias. Si tu pelo está teñido, fino o ya castigado, no tienes la opción de bajar el calor como en otras planchas, y con uso diario eso se paga: un mes de rutina basta para dejarlo roto, y el protector térmico no siempre lo evita. Aplicarlo sigue siendo obligatorio, igual que entrar con el pelo escurrido y en mechones finos para no repetir pasadas de más, pero es un aparato sin margen de ajuste y merece la pena saberlo antes de pagar si tu pelo está delicado.
El pitido con luz roja
Es lo que más pesa en la balanza. El aparato puede ponerse a pitar, encender una luz roja y pararse en mitad del peinado. A partir de ese momento lo repite cada pocos minutos y deja de ser utilizable. No le pasa a todas, pero cuando pasa aparece pronto, dentro de los primeros meses, incluso a los pocos usos desde que la estrenas.
Traducido a decisiones prácticas: úsala en serio desde la primera semana y no la reserves para ocasiones especiales, porque el fallo se manifiesta con uso y conviene que dé la cara cuanto antes.
Ruido y consumo: 410 W
La turbina se oye, y bastante, no es un aparato silencioso. Queda por debajo de un secador convencional, así que puedes peinarte a las siete de la mañana con menos delito, pero si esperabas arreglarte sin despertar a nadie, no va por ahí. En consumo la cifra sorprende para bien: 410 W frente a los cerca de 2000 W de un secador normal, porque el aire aquí no tiene que calentar a lo bestia, solo acompañar a la placa.
La funda tapa las placas y nada más
Incluye una tapa protectora térmica de silicona, y cubre exactamente eso, las placas. El cuerpo queda al aire, así que para meterla en la maleta acabas metiéndola suelta o cargando con la caja, que es más grande que el propio aparato y nada práctica para viajar. Por 285 euros, y siendo el viajar ligera uno de sus argumentos de venta, una bolsa de tela habría costado céntimos.
Lo que gana y lo que pierde
A favor:
- Secas y alisas en el mismo gesto, entrando con el pelo húmedo, sin sacar el secador.
- Liso natural con volumen y sin frizz, lejos del efecto tabla.
- Las cuatro placas de cerámica deslizan sin tirones y el exterior no quema.
- 410 W de consumo y menos ruido que un secador.
- Un aparato menos en la maleta y en el cajón del baño.
En contra:
- 600 gramos que cansan la mano, sobre todo si andas justa de muñeca.
- Una sola temperatura, sin posibilidad de bajarla.
- El fallo del pitido con luz roja, que cuando aparece lo hace pronto.
- Como plancha pura alisa menos fino que otras GHD, está pensada para rematar.
- Con pelo muy grueso y abundante el tiempo se dispara y el ahorro se evapora.
- Funda solo para las placas, y el flequillo corto no cabe entre ellas.
¿Es para ti?
Sí, si tienes el pelo fino, ondulado o encrespado con una melena de cantidad normal, si te peinas a diario y detestas el paso del secador, o si viajas a menudo y quieres bajar de dos aparatos a uno. También si nunca te has apañado con cepillo y secador a la vez, porque esa coordinación aquí no hace falta.
No, si tienes muchísimo pelo, grueso y rizado, porque vas a tardar más que por el camino de toda la vida. Tampoco si sufres de la muñeca, si quieres ondas marcadas o rizo, si necesitas bajar de 185ºC porque tu pelo está muy tratado, o si lo que buscas es la mejor plancha de la marca: para eso están sus modelos de dos placas, que alisan más fino y cuestan menos.
Negro o blanco: cuál se vende ahora
Se vende en dos acabados, negro y blanco, y la diferencia acaba ahí: mismas cuatro placas, mismos 185ºC, mismos 600 gramos y la misma funda de silicona. El negro es el que aparece en cualquier tienda sin buscarlo, el blanco cuesta más rastrearlo. Se vende en dos acabados, negro y blanco, y la diferencia acaba ahí: mismas cuatro placas, mismos 185ºC, mismos 600 gramos y la misma funda de silicona. Así que, si el color te da igual, ve al negro: es el que aparece en cualquier tienda sin buscarlo, mientras que el blanco hay que rastrearlo.
Nuestra Valoración final
Manejarla es sencillo: un botón deslizante enciende el aire y otro salta al modo plancha, y pasar de uno a otro son un par de toques con el pulgar, sin menús ni combinaciones raras. Esa sencillez, y que las placas no dejen el mechón ardiendo, es lo que hace que el invento se sostenga.
Para nosotros la Duet Style resuelve algo real: con pelo fino u ondulado y cantidad normal, sales de la ducha y en un cuarto de hora estás peinada sin tocar el secador, con un liso con cuerpo que aguanta el día. En ese escenario justifica los 285 euros, porque sustituye a dos aparatos y no a uno.
Fuera de ese escenario baja varios enteros. Los 600 gramos se hacen sentir, la temperatura fija no perdona un pelo castigado, con melena muy gruesa el reloj se va a la hora y el fallo del pitido con luz roja existe. Si te lanzas, úsala a fondo desde el primer día, no dentro de tres meses.
Valoraciones (0)
Índice de contenidos



Valoraciones
Borrar filtrosNo hay reviews aún