Redactora, responsable de pruebas y calidad de contenidos. Diplomada en turismo por la Universidad de Sevilla (2002), técnico en PRL y con amplia experiencia laboral en el ámbito médico estético, el odontológico y la ergonomía. Especialista en consultoría y asesoría.
Apple Watch serie 7
El más completo para ayudarte a llevar un estilo de vida saludable, pagar con la muñeca y no perderte ninguna notificación ni llamada.
Ofertas
Aspectos Positivos
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Pantalla siempre activa de borde a borde
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41 mm con la talla de correa declarada
Aspectos Negativos
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Un día de batería
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Solo con iPhone
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Ya no se vende nuevo
Índice de contenidos
Información adicional
| Autonomía | 18 horas |
|---|---|
| GPS | ✔ propio |
| Pagos NFC | ✔ |
| Tamaño de caja | 41 mm |
| Seguimiento del ciclo | Retrospectivo, con temperatura |
Resumen
El Apple Watch Series 7 de un vistazo
Fue el modelo que agrandó la pantalla sin agrandar el reloj, y el primero de la casa con el cristal notablemente más resistente. Hace electrocardiograma desde la propia muñeca, mide oxígeno en sangre y avisa de ritmo irregular en segundo plano.
Ya no se fabrica: su sitio lo ocupa hoy el Series 10, que analizamos en esta misma comparativa. Este análisis va para quien tiene uno puesto o se lo encuentra de segunda mano, que en este reloj es un mercado grande.
Nuestra valoración: 9,6
Análisis detallado
El electrocardiograma, que es lo que lo trae aquí
La toma se hace desde el propio reloj: se abre la app, se apoya un dedo de la mano contraria sobre la corona sin apretarla y se espera medio minuto. Al terminar queda un registro guardado en el iPhone que se exporta en PDF, y esa es la parte que de verdad sirve cuando hay que enseñárselo a alguien.
Por debajo trabaja el aviso de ritmo irregular, que no hay que abrir ni pedir: va en segundo plano y salta solo. Son dos funciones distintas y conviene no mezclarlas, porque una la pides tú y la otra te encuentra a ti.

La pantalla, que fue su motivo de existir
Respecto al Series 6 creció el área útil sin que el reloj creciera en la muñeca, aprovechando el marco. Se nota sobre todo en dos sitios: leyendo mensajes, donde entra bastante más texto de una vez, y con el teclado, que en el modelo anterior era testimonial.
Además mantiene la pantalla siempre encendida y sube el brillo en reposo, así que se lee sin mover la muñeca ni tocar nada. Para consultar la hora de reojo, que es lo que más se hace con un reloj, esa diferencia pesa más que cualquier función de la lista.
El cristal, y por qué importa en uno de segunda mano
Es el punto donde este modelo se separó de los anteriores: cristal más grueso y con mejor resistencia a golpes, con el borde algo más redondeado. En un reloj que se lleva a diario y que engancha en marcos de puerta, eso es lo que decide cómo llega a los tres años.
Al mirar una unidad usada, el cristal es lo primero: los arañazos finos no afectan al táctil, pero una esquina golpeada sí, y la reparación de pantalla en esta casa cuesta lo que un reloj de gama media.
Salud, deporte y lo que hace sin pedírselo
Además del electrocardiograma mide oxígeno en sangre y avisa si la frecuencia cardiaca se va por arriba o por abajo estando en reposo. Lleva detección de caídas, que llama sola a emergencias si detecta un golpe y no hay respuesta, y esa es la función que hace que muchos se lo compren para un padre o una madre.
En deporte añadió taichi y pilates a la lista de entrenos, y mantiene el registro de ciclo menstrual, el aviso de ruido ambiente alto y los recordatorios de lavado de manos. Es un reloj que hace muchas cosas pequeñas bien, y esa acumulación es buena parte de su nota.
Lo que hay que aceptar: iPhone y un día de batería
Solo funciona con iPhone. Con un Android no se empareja, y no es una limitación de la función de electrocardiograma sino del reloj entero. Es la condición de toda la casa y no ha cambiado en ninguna generación.
Y la batería es de un día. Con uso normal llega a la noche sin apuros, pero hay que enchufarlo a diario, y si se quiere medir el sueño hay que buscarle un hueco de carga en algún momento del día. Es lo que se paga por la pantalla.
Si lo tienes en casa, o lo estás mirando de segunda mano
Lo primero que se mira es la salud de la batería, que el propio reloj indica en sus ajustes: por debajo del 80 % la autonomía deja de llegar al día y el cambio en servicio oficial no sale barato. Después, que la corona gire con suavidad, porque es la pieza con la que se toma el electrocardiograma.
Y hay que comprobar el bloqueo de activación: un reloj que sigue vinculado a la cuenta de su dueño anterior no se puede usar, y eso no se arregla con un reinicio. Se pide desvincularlo antes de pagar.
A qué se pasa hoy
Su relevo directo en esta comparativa es el Apple Watch Series 10: pantalla algo mayor, caja más fina y el mismo electrocardiograma, ya sin la novedad pero con más años de recorrido por delante. Si lo que se busca es gastar menos, el SE de la casa se queda por debajo en pantalla y en sensores.
Y si el móvil no es un iPhone, este reloj no entra en la conversación: ahí la comparativa se va a los Withings, que funcionan con cualquier teléfono.
Nuestra valoración final
Se ganó la nota por una combinación difícil de repetir: pantalla siempre legible, cristal que aguanta y un electrocardiograma que se toma en medio minuto y se exporta sin pelearse con nada. En su momento no había mucho que le hiciera sombra.
Como compra nueva ya no existe. Como reloj que se hereda o se encuentra de segunda mano sigue siendo mucho reloj, siempre que la batería esté sana y venga desvinculado; y si hay que comprarlo nuevo, su sitio lo ocupa el Series 10.
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