Análisis de aspectos técnicos de productos y redactor de contenidos. Licenciado en Radioelectrónica por la Universidad de Cádiz y aficionado a la tecnología y a todo lo que tenga que ver con la nutrición y el deporte.
MOTSFIT
Redondo, con correa de goma por dentro y cuero por fuera, y un anuncio que se contradecía a sí mismo en el número de modos.
Aspectos Positivos
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Cuero por fuera y silicona contra la piel
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Contesta llamadas con altavoz propio
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Admite inmersión
Aspectos Negativos
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Su anuncio decía diecinueve modos y traía ocho
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El cuero se cuartea con los meses de sudor
Índice de contenidos
Información adicional
| Autonomía | 5-7 días |
|---|---|
| Impermeable | ✔ |
| GPS | ❌ |
Resumen
El MOTSFIT de un vistazo
Era el único reloj redondo de esta lista y el único con correa de goma y cuero, que es lo que le permitía pasar del gimnasio a una comida sin desentonar. Admitía inmersión, atendía llamadas por Bluetooth con altavoz propio y llegaba a los siete días.
Su publicidad, en cambio, no cuadraba consigo misma: el titular anunciaba diecinueve modos deportivos y el texto de debajo, en la misma imagen, decía ocho. Y la tensión venía en la lista de funciones como una línea más.
Nuestra valoración: 5,3
Análisis detallado
Diecinueve o ocho, según qué línea del anuncio leas
Empiezo por aquí porque dice bastante del aparato. En la misma imagen de venta, el titular grande prometía diecinueve modos deportivos y la frase de debajo aclaraba que el reloj admitía ocho. No hay que buscar mucho para encontrar la contradicción: está a dos centímetros una de otra.
Los que había eran los ocho de siempre, los que cubren andar, correr, bicicleta y poco más. Es suficiente para la mayoría, y por eso la cifra inflada del titular sobraba: el reloj no necesitaba mentir en eso para venderse.
La correa mixta, que era su motivo real
Redondo, con esfera clásica y correa de goma por dentro y cuero por fuera. La combinación resuelve el problema de estos aparatos, que es parecer material deportivo puesto encima de una camisa: por arriba se ve cuero, y contra la piel va la goma, que es lo que aguanta el sudor y el agua sin ponerse rígida.
Y admitía inmersión, no solo salpicaduras, así que la ducha o un largo en la piscina no eran un problema. Con correa de cuero eso es menos habitual de lo que parece, porque el cuero de verdad no lleva bien el agua repetida; aquí la parte mojada es la de goma.
La contrapartida es el tamaño: una caja redonda con pantalla grande ocupa, y en muñecas finas se nota más que un rectángulo estrecho.
Llamadas desde el reloj, y lo que costaban
Llevaba altavoz y micrófono, así que se podía contestar una llamada sin sacar el teléfono. Es de las funciones que más se usan cuando están, y a ese precio no era lo normal en 2023.
Lo que hay que saber es lo que se paga por ella. El altavoz y la conexión mantenida con el móvil son de lo que más gasta batería en un aparato así: los siete días que aguantaba sin usar esa función se quedaban en cinco largos usándola a diario. Y en un sitio con ruido, el altavoz de un reloj es lo que es.
No llevaba GPS, ni propio ni apoyado en el móvil, así que la distancia era una estimación por pasos.
Cuero y sudor, que es la parte que envejece
La correa mixta resuelve un problema y crea otro más lento. Resuelve el de la piel, porque contra la muñeca va silicona y eso aguanta sudor, agua y roce sin ponerse rígido ni oler. El otro aparece con los meses: la capa exterior sigue siendo cuero, y el cuero pegado a una muñeca que suda se reseca, se cuartea por el pliegue de la hebilla y pierde el color de los bordes.
En un reloj clásico eso se arregla comprando otra correa. Aquí, no siempre: estos aparatos suelen llevar un anclaje propio, con el ancho y el pasador que decidió la marca, y encontrar un recambio compatible cuando el modelo ya no se fabrica es una lotería. En la práctica, la vida del reloj acaba siendo la de su correa.
Es lo primero que hay que mirar en cualquier reloj con acabado de cuero de esta gama, porque es justo el argumento por el que se compra. Y el que más se lleve puesto por elegante es también el que más rápido va a envejecer por fuera.
La tensión, como una línea más de la lista
Es el punto en el que este reloj se parece a todos los de su gama. La presión arterial aparecía entre las funciones, junto al pulso, el sueño y las calorías, sin ninguna distinción, y esa presentación ya dice cómo estaba tratada: como un número más que enseñar en la pantalla.
Detrás no había ni manguito, ni certificación sanitaria en ningún país, ni un estudio que respaldara el número. La cifra la calculaba el mismo sensor que cuenta las pulsaciones, y sin ninguna de esas dos cosas no hay forma de saber qué significa.
Hoy el reloj ya no se vende, y no ha salido relevo.
Nuestra Valoración final
Es el que mejor resolvía el problema de llevarlo puesto todo el día: redondo, con correa mixta que aguanta el agua por la cara que toca la piel, y con llamadas desde la muñeca cuando eso todavía era raro a este precio.
Le pesa haber inflado sus propias cifras y traer la tensión de adorno, y por eso baja del notable en el que estuvo. Hoy no se encuentra en ninguna tienda.
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