Escrito por Lidia Zafra Álvarez
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Actualizado:

Medisana BU 565

Mide mientras infla, enseña números que se ven de lejos y cobra el peaje en pilas.

Valoración global
7,4
Fiabilidad
7,8
Manejabilidad
8
Accesorios
6,5

Ofertas

Evolución del precio — Medisana BU 565

Precio verificado el 24 Ago 2026 en 1 tienda · rango 30 días: 43,28€–43,28€

Ventajas

  • Mide durante el inflado: toma rápida y menos molesta

  • Pantalla retroiluminada con números enormes

  • Memoria de 120 mediciones para cada uno de sus 2 usuarios

Inconvenientes

  • Funciona solo con 4 pilas AAA, sin batería recargable

  • La talla única baila en algunos brazos delgados

  • El recambio del manguito cuesta más de medio aparato

Información adicional

Manguito22-36 cm
Memoria120 mediciones
Usuarios2 usuarios
BluetoothNo
Aviso de latido irregular
AlimentaciónPilas
Tipo de mediciónBrazo
EstucheBlando

Resumen

Casi todos los tensiómetros de brazo aprietan primero y miden después, mientras el aire va saliendo. El Medisana BU 565 lo hace al revés: toma la lectura durante el propio inflado, y ese detalle cambia cómo se vive cada medición. Alrededor hay un aparato fino, con una pantalla que se ve de lejos, memoria para dos y un puñado de peajes que conviene conocer antes de comprar.

El Medisana BU 565 de un vistazo

Es el Medisana que mide mientras infla: la toma termina antes y el brazo pasa menos rato comprimido. Las cifras caen en la misma franja que las de un tensiómetro de farmacia o un Omron, la pantalla retroiluminada se lee sin esfuerzo y el semáforo de colores coloca cada resultado sin tener que interpretar números.

Guarda 120 mediciones por cabeza para dos usuarios y para medir basta pulsar el botón verde. Las pegas van por fuera: cuatro pilas AAA sin opción recargable, manguito de talla única que baila en algunos brazos delgados y un tubo que se queda corto.

Nuestra valoración: 7,4

Análisis detallado

Mide mientras infla, no al soltar el aire

La mecánica habitual de estos aparatos es inflar, soltar aire poco a poco y medir durante el desinflado. El BU 565 recoge los datos durante el propio inflado, de modo que cuando el manguito llega a su tope, la medición ya está prácticamente hecha. Son menos segundos con el brazo apretado y una toma menos molesta, justo en el punto donde estos aparatos incomodan.

El Medisana BU 565 con la pantalla encendida y el manguito enrollado

El peaje del sistema es el ritmo: la bomba infla más despacio que la de otros tensiómetros y el apretón final se hace notar. Como la lectura llega antes, el tiempo total no sale perdiendo, pero el inflado pausado se percibe si vienes de un aparato más brioso.

Lo que valen sus cifras

Puestas al lado de las de un tensiómetro de farmacia, de un aneroide o de un Omron, las lecturas del BU 565 caen en la misma franja, con divergencias pequeñas que no cambian el color del semáforo. Para un aparato de seguimiento en casa, esa coincidencia es la nota que importa.

La sombra está en el reparto: existe una minoría de unidades que llega desviada de fábrica o que directamente no funciona, concentrada en los últimos tiempos. Es la excepción, pero cuando toca no hay término medio, porque la unidad mala se delata desde las primeras tomas. Esa lotería es lo que deja la fiabilidad en un 7,8 y no más arriba.

Pantalla de números enormes y un botón verde que lo hace todo

La pantalla retroiluminada monta unos números enormes que se leen de frente y de lejos, sin gafas de por medio, y junto a ella una escala de colores tipo semáforo sitúa cada resultado de un golpe de vista. Durante la toma, el aparato avisa además si detecta latido irregular. Es una combinación pensada con la gente mayor en mente, y se nota.

Para medir solo hace falta el botón verde grande de inicio: manguito puesto, pulsación y resultado. Hay más botones, pero sirven para la memoria y el cambio de perfil; la toma del día a día no los toca. Y esa memoria da de sí: 120 mediciones por usuario en dos perfiles separados, 240 registros en total, meses de seguimiento para dos personas sin pisarse los datos.

El manguito de talla única y el tubo corto

El manguito viene en una sola talla y al comprar no existe la opción de elegir otra; el fabricante lo declara para contornos de 22 a 36 cm. En brazos medios cumple, pero en algunos brazos delgados queda grande, baila, y la medición falla o pierde precisión. Si en casa hay un brazo fino, este es el dato que decide la compra.

El tubo que une manguito y aparato también se queda corto, una pega menor pero constante que obliga a tener el tensiómetro pegado al brazo. Y el recambio retrata el postventa de Medisana: el manguito de repuesto oficial, código 51299, se vende suelto, y con el envío se planta por encima de la mitad de lo que cuesta el aparato entero. Si el manguito muere, la cuenta empuja a comprar un tensiómetro nuevo, y por ahí se hunde la nota de accesorios.

En la caja: pilas puestas, funda y un taco de manuales

Se estrena nada más abrirlo: las cuatro pilas AAA vienen incluidas y hay una funda blanda con cierre donde guardar aparato y manguito. El formato acompaña, porque es un tensiómetro fino y compacto, más plano que la media, que cabe en un cajón o en la maleta de viaje sin reclamar sitio.

Lo desproporcionado es el papel: la caja llega abarrotada de manuales en más de una docena de idiomas y el taco abulta más que el propio tensiómetro. El de español viene incluido, eso sí.

La factura pendiente es la energía: solo pilas, sin batería recargable. Es la queja transversal del modelo, y en un aparato tan orientado a viajar, una carga por USB habría redondeado el conjunto.

Versiones: dos colores, el BU 570 connect y el BU 586 Voice

El BU 565 existe en negro (código 51200) y blanco (código 51202); es la misma máquina por dentro con otra carcasa, y bajo nuestro enlace se vende hoy la versión blanca. Entre ambos deciden el color y el precio del día, nada más.

El salto real es el BU 570 connect, la versión con Bluetooth y la app VitaDock+ para volcar el histórico al móvil: es el camino si quieres gráficas y exportación, porque el BU 565 no conecta con nada y su memoria no sale de la pantalla. El matiz es que hoy el BU 570 anda sin oferta principal, así que hacerse con él no es inmediato. Y para quien necesita oír los resultados en vez de leerlos, la gama incluye el BU 586 Voice, con locución de voz.

7,4

Nuestra Valoración final

Hace bien lo que da sentido a un tensiómetro de casa: una cifra en la franja correcta, obtenida deprisa, leída sin esfuerzo y guardada en el perfil de quien se mide. La medición durante el inflado es una ventaja real y la pantalla con semáforo la aprovecha cualquiera, entienda o no de tensión. Le restan los flancos: solo pilas, tubo corto, una talla única que no sienta bien a todos los brazos y un recambio de manguito que cuesta más de medio aparato. Un 7,4 con la nota alta en lo que mide y la baja en lo que lo rodea.

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