Redactora, responsable de pruebas y calidad de contenidos. Diplomada en turismo por la Universidad de Sevilla (2002), técnico en PRL y con amplia experiencia laboral en el ámbito médico estético, el odontológico y la ergonomía. Especialista en consultoría y asesoría.
BEURER PO 60 BT
Su aplicación te pide la agenda, el registro de llamadas y leer los mensajes, y el aparato funciona entero sin instalarla.
Ofertas
Precio verificado el 2 Oct 2026 en 1 tienda · rango 30 días: 57,77€–83,03€
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Aspectos Positivos
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Cien tomas sin móvil delante
-
Volcado manteniendo el botón
Aspectos Negativos
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Permisos de agenda y mensajes
-
Sin manual en castellano
-
Tacto más liviano que su precio
Índice de contenidos
Información adicional
| Apagado automático | ✔ |
|---|---|
| Apto para niños | ❌ |
| Alarma | ❌ |
| Bluetooth | ✔ |
| Tamaño | 5,8×3,0×3,3 cm |
| Peso | 49gr |
| Pilas | 2 AAA |
| Accesorios | Funda para guardarlo , pilas, cordón para colgarlo y manual. |
Resumen
El Beurer PO 60 BT de un vistazo
Beurer fabrica aparatos de salud doméstica desde hace décadas y el PO 60 BT es su clip de dedo con Bluetooth. En lo que de verdad importa aquí no nos ha decepcionado: repite la cifra toma tras toma, que es la mejor señal de que el número se sostiene.
Es el único aparato de la lista que guarda hasta 100 mediciones él solo y las vuelca luego, así que no hace falta llevar el móvil encima ni tener nada abierto al medir. La aplicación se llama Health Manager y corre en Android, en iOS y también en Windows.
Dentro van la funda para guardarlo, el cordón y un manual que no trae versión en castellano. Funciona con dos pilas AAA y se corta solo tras 10 segundos sin actividad.
Nuestra valoración: 9,7
Análisis detallado
Nos gustó de entrada el tamaño: cabe en un bolsillo o en el botiquín sin ocupar nada. Se coloca en el dedo, se aprieta el botón y en unos segundos está la lectura, sin combinaciones que aprender.
Repite la cifra toma tras toma
La medida cumple, aunque alguna vez hemos tenido que repetir la toma para confirmar el resultado. Lo importante es que los valores se sostienen entre tomas seguidas, y esa constancia es lo que separa a un aparato del que te puedes fiar de otro que suelta un número distinto cada vez. Puesto al lado de un tensiómetro de brazo de gama alta, la frecuencia de pulso coincide.
Infalible no es. Con el dedo frío, o moviendo la mano, la cifra se descuadra varios puntos entre dos tomas seguidas: a nosotros nos ha saltado de un 93 a un 98 %. Es el comportamiento de cualquier sensor óptico de pinza, y aquí se ve igual que en los demás de la lista.
La pantalla gira sola, y se queda algo justa
El panel OLED cambia de orientación automáticamente, así que se lee igual de bien con la pinza en una mano que en la otra, sin ir dando toques a ningún botón. El contraste aguanta tanto la luz del día como una estancia en penumbra, y la saturación y las pulsaciones se cogen de un vistazo.
El reproche va al tamaño. Es una pantalla correcta, no pequeña, pero dentro del propio catálogo de la casa hay clips con el panel bastante más grande, y si vienes de uno de ellos la vas a notar justa. En un aparato que se compra muchas veces pensando en alguien que anda justo de vista, ese medio centímetro de dígito cuenta.
Cien tomas guardadas sin el móvil delante
Aquí está lo que lo aparta del resto de la lista. La memoria interna guarda hasta 100 mediciones sin necesidad de que el teléfono esté cerca, encendido ni emparejado en ese momento: se mide durante semanas con el móvil en otra habitación y, cuando toca, se mantiene pulsado el botón del aparato y vuelca el histórico entero de una vez. También pasa los datos a la aplicación Salud de iOS, y el programa de escritorio funciona en Windows.
Esa memoria es también lo que decide si el sobreprecio tiene sentido. Cien posiciones dan para semanas de registro seguido antes de tener que descargarlas. Si va a vivir en el botiquín, encendido tres veces en todo el invierno y otra vez al cajón, el Bluetooth no aporta absolutamente nada que no dé un clip de la mitad de precio, y la aplicación ni siquiera se llega a instalar.
Los permisos que pide la aplicación
Lo que no nos gusta nada es lo que reclama Health Manager al instalarse en el móvil: agenda de contactos, registro de llamadas y lectura de mensajes. Un medidor de oxígeno no tiene por qué tocar ninguna de las tres cosas, y ninguna de las tres hace falta para que llegue el histórico por Bluetooth. La conexión, además, va lenta a ratos y se muestra inestable.
La buena noticia es que se puede prescindir de ella por completo. El aparato mide, guarda y enseña las cifras en su pantalla sin nada instalado, y no se pierde ni una sola toma por no emparejarlo, solo la comodidad de verlas en una lista.
PO 60 BT o el resto de la familia: cuál estás mirando
Beurer tiene varios clips de dedo con nombres casi idénticos y solo uno de ellos sincroniza. El apellido BT es lo que marca la diferencia, así que en el selector del anuncio hay que asegurarse de que esas dos letras aparecen: los hermanos sin ellas miden igual pero no vuelcan nada, y alguno compensa con una pantalla más grande. Si lo que buscabas era el histórico en el móvil, ese es el único detalle que no puede fallar.
Nuestra Valoración final
El aparato más completo de la comparativa, y el único con memoria y volcado al móvil: mide de forma constante, la pantalla se orienta sola y las 100 tomas se descargan cuando a ti te viene bien, no en el momento de medir. Si vas a llevar un registro, el sobreprecio se paga solo.
Si tu plan es tenerlo en un cajón y encenderlo de higos a brevas, estás pagando una función que no vas a usar. A eso se le suman un acabado que se siente más ligero de lo que esperas de un alemán a este precio, una lista de permisos que no vienen a cuento y un manual sin versión en castellano.
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