Redactora, responsable de pruebas y calidad de contenidos. Diplomada en turismo por la Universidad de Sevilla (2002), técnico en PRL y con amplia experiencia laboral en el ámbito médico estético, el odontológico y la ergonomía. Especialista en consultoría y asesoría.
BaByliss Straight & Curl Brilliance
Con sus placas de 12 cm despachas una melena larga en unos diez minutos, a dos pasadas por mechón.
Ofertas
Precio verificado el 6 Sep 2026 en 1 tienda · rango 30 días: 49,90€–99,90€
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Aspectos Positivos
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Melena larga en diez minutos
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Puntas frías extraíbles: ondas sin rizador
Aspectos Negativos
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El exterior se calienta demasiado
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El titanio no le va al pelo fino
Índice de contenidos
Información adicional
| Temperatura | 150-230ºC |
|---|---|
| Niveles de potencia | 5 |
| Material placas | Cerámica+Titanio |
| Placas flotantes | 2 |
| Peso | 400gr. |
| Apagado automático | ✔ |
| Calentamiento | 15seg. |
| Iónica/anti-encrespamiento | ✔ |
| Tamaño placas | 12 x 2,8cm |
| Cable | 3m |
| Accesorios | Puntas de silicona + alfombrilla térmica |
Resumen
La BaByliss Straight & Curl Brilliance nace con una idea muy concreta: que el mismo aparato te alise y te ondule sin cambiar de herramienta. Para lograrlo, la carcasa exterior también calienta, y eso te obliga a cambiar la forma de agarrarla desde el primer minuto.
La BaByliss Straight & Curl Brilliance de un vistazo
Las placas miden 12 x 2,8 cm, cerámica con recubrimiento de titanio, y esa longitud es su razón de ser: en cada pasada te entra más mechón, así que una melena larga te queda peinada en unos diez minutos.
Calienta en 15 segundos a temperatura media y trabaja entre 150 y 230 ºC repartidos en cinco niveles que se indican por colores, sin grados en pantalla.
La carcasa curva existe para ondular, y por eso quema por fuera en cualquier nivel. Las puntas de silicona te dan un agarre en frío para hacer los tirabuzones, pero si vas a alisar tienes que quitarlas o se te enganchan en el pelo.
Pesa 400 g, lleva cable giratorio de 3 m, apagado automático y una funda de fieltro térmico que hace de alfombrilla mientras trabajas.
Nuestra valoración: 9,0
Análisis detallado
Diseño y manejo
Tiene presencia de plancha cara, con un acabado que no delata sus 50 euros. Los mandos van en un lateral, encendido y selección de temperatura, y ese es su fallo de ergonomía: mientras te peinas apoyas la mano ahí y cambias el nivel sin querer. Como cada nivel tiene un color distinto lo detectas rápido, pero pierdes la pasada. Sujetándola más atrás, cerca del cable, deja de pasar.
Los 400 g no se hacen cuesta arriba: se sostiene con comodidad y la muñeca aguanta sin quejarse los diez minutos que lleva una melena larga. El cable giratorio de 3 m se agradece a diario, porque alcanzas casi cualquier espejo desde un enchufe lejano sin ir arrastrando la plancha. Para guardarla lleva un cierre que mantiene las placas juntas, detalle que junto con la funda te facilita el almacenaje.
Las placas de 12 cm: qué ganas y qué pierdes
Doce centímetros de placa son bastante más de lo habitual, y eso se traduce en menos pasadas por mechón. Si vienes de una plancha corta, los primeros días se te va a complicar el manejo, y es lo esperable: hay bastante más plancha que colocar en cada mechón.
El pelo corre entre las placas sin tirones y la temperatura se reparte pareja de punta a punta. Ahora bien, el liso te va a salir en dos pasadas, no en una, y con las ondas rebeldes tendrás que repasar. Si el mechón es muy grueso te costará mantener la presión durante todo el recorrido, así que trabaja con secciones más finas de lo que acostumbras: irás igual de rápida y con menos repasos.
El resultado es un liso natural, con brillo y algo de cuerpo. Si lo que buscas es efecto tabla, esta plancha no te lo va a dar.
Quema por fuera, y hay que tenerlo presente
Este es el punto que decide si te llevas bien con ella o no. La carcasa curva alcanza temperatura porque es la superficie sobre la que enrollas el mechón para ondular, y no está aislada en ninguno de los cinco niveles. Al alisar el flequillo te acercas mucho a la frente, y al peinar los laterales la oreja queda justo debajo: son las dos quemaduras típicas de esta plancha.
Se suma otro detalle de diseño: las placas sobresalen del soporte, así que al arrancar desde la raíz es fácil rozar el cuero cabelludo. La solución es empezar la pasada algo por debajo de la raíz y apoyarla siempre en la funda térmica, nunca en la encimera. Si vas con prisa por las mañanas y sueles peinarte medio despistada, tenlo muy en cuenta antes de decidirte.
Las puntas de silicona: quítalas para alisar
Vienen dos capuchones de silicona extraíbles en los extremos y su función es darte un punto frío donde agarrar mientras enrollas el pelo para hacer ondas. Funcionan para eso, pero si vas a alisar hay que quitarlas: al deslizar la plancha por el mechón se enganchan y te frenan la pasada. No es una manía: son dos formas distintas de usarla, con puntas para ondular y sin puntas para alisar.
Tampoco encajan con demasiada firmeza, así que se sueltan con el uso. Guárdalas dentro de la funda o acabarás perdiéndolas.
Temperaturas por colores y el zumbido de la función iónica
Cinco niveles señalados con luces de color, de verde a rojo, sin ningún número a la vista. Es rápido e intuitivo si no quieres pensar en grados, y molesto si estás acostumbrada a fijar una cifra exacta: hasta que sabes cuál es tu color, vas a ciegas. Como referencia, el tercer nivel ronda los 190 ºC, que es el punto medio con el que se apaña un pelo fino, teñido y con frizz.
La temperatura se mantiene estable durante toda la sesión, sin caídas al pasar mechones seguidos, pero el nivel no se puede bloquear, que es justo lo que le falta a unos botones tan expuestos. Con el pelo fino no subas del tercer color: llega de sobra y arriba castiga las puntas.
Al calentar hace un chisporroteo parecido al de la corriente eléctrica. Viene de la función iónica, no de una avería, aunque la primera vez asusta lo suyo. Esa misma función es la que baja el encrespamiento, y lo hace de forma discreta: notarás el pelo más asentado y con brillo, no un cambio radical.
Lo bueno y lo que no
A favor:
- Placas extra largas de 12 cm que recortan pasadas en melena abundante.
- Calentamiento de 15 segundos, perfecto para un retoque de última hora.
- Alisa y ondula de verdad con el mismo aparato, sin accesorios que cambiar.
- Cable de 3 m, apagado automático, funda térmica y cierre de placas.
- Acabado y presencia muy por encima de su precio.
En contra:
- La carcasa exterior quema en todos los niveles y las placas sobresalen del soporte.
- Los botones laterales se pulsan solos y la temperatura no se bloquea.
- Sin grados exactos, solo una escala de colores.
- Las puntas de silicona estorban al alisar y se sueltan con facilidad.
- El liso queda natural, con cuerpo, nunca efecto tabla.
Cuándo compensa y cuándo no
Te encaja si tienes melena larga o mucha cantidad de pelo y quieres reducir el tiempo delante del espejo, si alternas liso y ondas en la misma semana, o si buscas una plancha con acabado de gama alta por unos 50 euros y no te importa aprenderte sus manías.
Descártala si te quemas con facilidad o peinas a una adolescente con prisa, si necesitas ver los grados exactos porque llevas el pelo muy castigado, si quieres un liso pizarra, o si tienes el pelo muy corto, porque doce centímetros de placa son mucha plancha para un mechón pequeño.
Straight & Curl o Titanium Salon Brilliance: cuál te compensa
Esta plancha circula con dos nombres, Straight & Curl Brilliance y Titanium Salon Brilliance, y además suele estar catalogada como rizador antes que como plancha, así que no te extrañe encontrarla en ese cajón. El aparato es el mismo: placas de 12 x 2,8 cm, carcasa curva térmica, dos puntas de silicona y funda. Lo que conviene mirar en la ficha es la medida de la placa: esos 12 cm son lo que la distingue, la placa más larga de todas las que hemos comparado.
Nuestra Valoración final
Por 50 euros pocas planchas te dan doce centímetros de placa, titanio, iónica y un acabado así. La nota alta se la lleva por lo que resuelve a diario: enchufas, cuentas hasta quince y ya estás peinándote, y una melena larga se despacha en diez minutos con dos pasadas por mechón.
El precio de esa versatilidad es la carcasa caliente, la pieza que te permite hacer ondas sin comprar un rizador aparte y la que te va a marcar la frente el día que te despistes. Es una manía que se coge rápido, pero hay que cogerla. Con las puntas de silicona puestas para ondular, quitadas para alisar, y el apagado automático haciendo de red de seguridad, es una compra muy sólida si tu problema es el tiempo y no la precisión al grado.
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