Análisis de aspectos técnicos de productos y redactor de contenidos. Licenciado en Radioelectrónica por la Universidad de Cádiz y aficionado a la tecnología y a todo lo que tenga que ver con la nutrición y el deporte.
POPGLORY
Diez días de batería y una pantalla que se encendía sola de madrugada sin que hubiera forma de apagar ese gesto.
Ofertas
Precio verificado el 11 Ago 2026 en 1 tienda · rango 30 días: 13,61€–13,95€
Aún no hay datos de histórico para este producto.
Aspectos Positivos
-
Diez días de batería con uso normal
-
El parte del tiempo en la muñeca
Aspectos Negativos
-
La pantalla se enciende de noche y no se evita
-
Sin el móvil se queda en la hora y los pasos
Índice de contenidos
Información adicional
| Notificaciones | ✔ |
|---|---|
| Impermeable | ✔ |
| Autonomía | 7-10 días |
| GPS | ❌ |
Resumen
El POPGLORY de un vistazo
Era el reloj barato bien surtido: diez días de batería, avisos del móvil, control de la música y de la cámara, el tiempo en pantalla y la lista completa de medidas de salud que se anunciaban entonces.
Y tenía un defecto que decidía la compra para mucha gente y que no aparece en ninguna ficha técnica: la pantalla se encendía sola al mover el brazo durmiendo, y ese comportamiento no se podía desactivar.
Nuestra valoración: 5,0
Análisis detallado
La pantalla que se enciende de madrugada
Estos relojes encienden la pantalla al girar la muñeca, que es cómodo para ver la hora sin tocar nada. El problema aparece de noche: quien se mueve en la cama recibe un fogonazo de pantalla a oscuras cada vez que cambia de postura, y en este modelo no había forma de apagar ese gesto ni de bajar el brillo por debajo de un mínimo.
La ironía está en que se compra precisamente para registrar el sueño. Un aparato que hay que quitarse de noche para poder dormir no puede medir lo que dice medir, y con el registro de sueño como argumento de venta, eso es una contradicción de las que deciden si el reloj se sigue usando al mes siguiente.
Diez días de batería, y de dónde salían
La autonomía era su mejor dato: en torno a diez días con uso normal, muy por encima de lo que dura cualquier reloj con pantalla siempre encendida o con sistema operativo completo.
Conviene entender por qué, porque es la misma razón que explica sus límites. No llevaba GPS, así que no encendía el chip que más gasta; la pantalla se apagaba enseguida; y las medidas de salud se hacían a demanda o cada mucho rato, no de forma continua. Es un reloj que dura porque hace poco, no porque tenga una batería mejor. En cuanto se le pedían mediciones automáticas frecuentes, esos diez días se quedaban en la mitad.
Sin GPS, además, el recorrido de una salida a correr no se dibujaba: la distancia salía estimada de los pasos.
Los cuatro monitores de salud del anuncio
Su publicidad presentaba cuatro medidas juntas: pulso, oxígeno en sangre, presión arterial y sueño. Las cuatro salían del mismo sensor óptico de la parte de abajo, y ahí está la línea que separa unas de otras.
El pulso lo mide bien ese sensor, para eso está. El oxígeno funciona por la misma vía y da un valor razonable en reposo. El sueño lo deduce del pulso y del movimiento, con el acierto justo de cualquier reloj de este precio. La presión arterial, en cambio, no se lee con luz: hay que apretar la arteria y soltarla, o calcularla a partir de una referencia que le tienes que dar tú. Y aquí no había manguito, ni sello europeo de producto sanitario, ni comprobación de ningún tipo.
Lo demás iba bien y sin sorpresas: notificaciones con texto, alarmas, avisos de inactividad, control de la música y disparo remoto de la cámara, y el parte del tiempo en la muñeca, que era de lo que más se usaba.
Sin el móvil encima, casi todo se apaga
Vale la pena mirar la lista de lo que hacía este reloj y separar lo que era suyo de lo que ponía el teléfono. El tiempo que enseñaba en pantalla lo bajaba el móvil. Los avisos, evidentemente, también. El disparo de la cámara y el control de la música son órdenes que viajan al teléfono. Y el histórico de pasos, pulso y sueño se consulta en la aplicación, no en el reloj.
Lo que queda cuando sales sin el teléfono es la hora, los pasos del día y poco más. No es un defecto de este modelo en particular, es lo que son estos relojes, pero cambia la lectura de la ficha, porque buena parte de lo que se anuncia como funciones del reloj son en realidad funciones del móvil enseñadas en otra pantalla.
La comparación que sitúa el asunto: un reloj que solo hace de segunda pantalla se juzga por lo cómodo que resulta consultarlo, no por la longitud de su lista de características. Y en eso este cumplía, con avisos legibles y una interfaz sencilla, mientras fuera de día.
Materiales de su precio, y hoy sin sustituto
El tacto era el que se espera por lo que costaba: plástico ligero, correa de silicona blanda y una caja que no pretendía ser otra cosa. Nada que se rompiera solo, y nada que aparentara.
Ya no lo vende ninguna tienda. Y para lo que hacía, hoy cualquier reloj barato de marca conocida da lo mismo con mejor pantalla y permitiendo apagar el gesto de encendido nocturno. Para la parte de la tensión, en formato reloj solo la miden de verdad los que llevan un manguito inflable en la correa.
Nuestra Valoración final
Era mucho reloj por poco dinero mientras se llevaba de día: diez días sin cargador, avisos completos y los extras que se usan de verdad.
De noche se caía, y de noche es cuando debía estar midiendo el sueño. Ese defecto, sumado a que la tensión no tenía nada detrás, es lo que lo deja en el aprobado justo. Hoy está descatalogado.
Valoraciones (0)
Índice de contenidos


Valoraciones
Borrar filtrosNo hay reviews aún