Redactora, responsable de pruebas y calidad de contenidos. Diplomada en turismo por la Universidad de Sevilla (2002), técnico en PRL y con amplia experiencia laboral en el ámbito médico estético, el odontológico y la ergonomía. Especialista en consultoría y asesoría.
Samsung Galaxy Watch Active 2
Su bisel táctil sigue siendo la forma más cómoda de manejar una pantalla pequeña, pero ya no se vende.
Ofertas
Aspectos Positivos
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El bisel táctil no tapa la pantalla
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Aluminio, 40 mm y correa estándar
Aspectos Negativos
-
Batería de uno o dos días
-
Fuera de catálogo desde hace años
Índice de contenidos
Información adicional
| Autonomía | 1-2 días |
|---|---|
| GPS | ✔ propio |
| Pagos NFC | ✔ |
| Tamaño de caja | 40 y 44 mm |
| Seguimiento del ciclo | Calendario manual |
Resumen
El Samsung Galaxy Watch Active 2 de un vistazo
Caja de aluminio, cuarenta milímetros en su versión pequeña y un bisel táctil que se gira con el dedo para moverse por los menús, que sigue siendo la mejor forma de manejar un reloj sin tapar la pantalla.
Hoy no se fabrica ni se vende nuevo: lleva años fuera de catálogo y lo que circula son unidades de segunda mano.
Nuestra valoración: 7,0
Análisis detallado
Esta ficha llevaba en la parte alta del ranking con una nota que no se sostiene hoy, y hay dos motivos. El primero es que el reloj es de 2019 y ha quedado por detrás de lo que se vende ahora en su mismo precio. El segundo es que dejó de fabricarse hace años, así que ya no es una compra que se pueda recomendar a nadie: quien lo quiera lo va a encontrar de segunda mano y con las condiciones que eso trae en un reloj con pagos. Por eso baja de nota y sale del ranking.

El bisel táctil, que sigue siendo su mejor idea
El borde de la esfera funciona como una rueda: se desliza el dedo por él y los menús pasan sin que la mano tape lo que se está mirando. En una pantalla de cuarenta milímetros eso resuelve el problema real de este tipo de relojes, que es que el dedo ocupa media pantalla.
Samsung lo mantuvo durante varias generaciones y buena parte de la competencia sigue sin tener nada equivalente. Es la parte que mejor ha envejecido.
Aluminio y dos tallas
La caja es de aluminio, ligera y delgada, y se vendía en cuarenta y en cuarenta y cuatro milímetros. La de cuarenta es la que encajaba en esta categoría: fina de perfil y con correa estándar de veinte milímetros, intercambiable por cualquier otra.
Junto con el bisel, ese formato es lo que lo hizo popular entre quienes venían de relojes convencionales y no querían un aparato deportivo en la muñeca.
Tres versiones, y una decisión que costaba dinero
Se vendía en Bluetooth, que necesita el móvil cerca para llamadas y datos, y en versiones con conectividad propia mediante tarjeta electrónica, que permiten dejar el teléfono en casa a cambio de contratar una línea aparte.
La diferencia de precio entre una y otra era considerable y la mayoría de compradores no llegaba a usar la conectividad propia. Es la misma decisión que sigue existiendo hoy en el Apple Watch de esta lista, con la misma respuesta razonable para casi todo el mundo: la versión sencilla.
Lo que medía, y hasta dónde llegaba
Registraba frecuencia cardíaca, sueño y niveles de estrés, con ejercicios de respiración cuando detectaba tensión alta, y llevaba seguimiento del ciclo menstrual. Sobre esto último vale la misma precisión que en el resto de la categoría: era un calendario que se rellena a mano y estima por estadística, no una medición.
Tenía GPS propio y aguantaba cincuenta metros, así que servía para nadar, y contaba con pagos sin contacto que en España funcionaban con más bancos que los de otras marcas.
Su punto flojo era la batería
Uno o dos días, y con la pantalla siempre encendida se quedaba en uno corto. Era la pega conocida de la gama y la razón por la que muchos acababan cargándolo a diario, igual que pasa con el Apple Watch de hoy.
Frente a los ocho o nueve días de los relojes de esta lista que renuncian a pantalla AMOLED y a GPS, la diferencia es la de siempre: se paga la pantalla y las funciones con autonomía.
Hoy ya no se fabrica
El modelo dejó de fabricarse hace años y lo que queda son unidades sueltas de segunda mano.
Quien buscaba esto dentro de la comparativa, caja pequeña de metal, manejo cómodo y todas las funciones, lo tiene hoy en el Xiaomi Watch S4 de cuarenta y un milímetros, con acero y ocho días de batería, o en el Apple Watch SE 3 si el móvil es un iPhone.
Qué queda de él hoy
El sistema que llevaba dejó de recibir actualizaciones hace tiempo, y eso en un reloj con pagos y notificaciones importa más que en otros aparatos: las aplicaciones compañeras del móvil van dejando de dar soporte a los modelos viejos, y el reloj pierde funciones sin que nadie lo toque.
Es la diferencia entre un reloj descatalogado y uno abandonado. Por eso, aunque se encuentren unidades de segunda mano a precios tentadores, la recomendación es la contraria: en esta categoría, un modelo de 2019 con conectividad y pagos envejece mucho peor que un reloj sencillo de contar pasos.
Nuestra Valoración final
Fue de los relojes mejor pensados de su momento y su bisel táctil sigue siendo la forma más cómoda de manejar una pantalla pequeña. En aluminio, cuarenta milímetros y con todas las funciones puestas, tenía poco que envidiar.
La nota baja porque el paso del tiempo no le ha sentado bien: batería de un día, seis años de catálogo a la espalda y cualquier reloj actual de su mismo precio por delante. Queda como referencia de dónde estaba el listón y con qué se sustituye hoy.
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