Análisis de aspectos técnicos de productos y redactor de contenidos. Licenciado en Radioelectrónica por la Universidad de Cádiz y aficionado a la tecnología y a todo lo que tenga que ver con la nutrición y el deporte.
Mebak 5
Ya no se fabrica, y su enlace lleva al Mebak 3. Buena para mantener el músculo, corta para el trabajo profundo.
Aspectos Positivos
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Carga USB
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Nivel de ruido aceptable
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Bolsa de transporte compacta y semirrígida
Aspectos Negativos
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Horquilla de velocidades limitada
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Insuficiente para algunos tratamientos
Índice de contenidos
Información adicional
| Frecuencia | 1.300-2.700rpm |
|---|---|
| Amplitud de masaje | 10mm |
| Velocidades | 5 |
| Pantalla | ✔ |
| Cabezales | 6 |
| Autonomía | 6h |
| Tiempo de carga | 3h |
| Tamaño | 17 x 6 x 23,4cm |
| Peso | 800gr. |
Resumen
La Mebak 5 de un vistazo
Ya no se fabrica. Su ficha de venta redirige hoy al Mebak 3, que es otro aparato y tiene su propio análisis, así que lo que queda de la 5 es el retrato de una pistola intermedia: 800 gramos, pantalla táctil, seis cabezales y seis horas de batería en un cuerpo del tamaño de un secador pequeño.
Su límite estuvo siempre en el motor. Cinco velocidades entre 1.330 y 2.700 rpm con 10 mm de recorrido la dejaban por debajo de sus hermanas para el trabajo profundo, sin ser tampoco la más ligera del armario.
Nuestra valoración: 7,8
Análisis detallado
Un rango de revoluciones corto para su tamaño
El techo se quedaba en 2.700 rpm, medio millar por debajo de lo que mueven las pistolas de tejido profundo, y el recorrido del cabezal en 10 mm frente a los 12 mm de la Mebak 3 y la Mebak Chic. Sobre el músculo eso se traduce en un golpeo que trabaja más la superficie que el fondo: aflojaba y mantenía, y se quedaba corta con una contractura ya instalada. La otra cara de ese motor contenido es que los cinco escalones estaban mejor repartidos por abajo que los de casi toda la categoría, con un primer nivel realmente suave, y eso la hacía llevadera en sesiones largas de mantenimiento.

La pantalla táctil fue lo mejor de su interfaz
Una LCD táctil con la velocidad y el estado de la batería, que en su franja de precio no era lo corriente cuando salió. Se manejaba de un toque, sin recorrer a ciegas el ciclo de niveles como obligan las pistolas de botón único, y esa era su diferencia real frente a los modelos con los que competía. El encendido iba aparte, en la base del mango, un reparto más cómodo que el de aparatos bastante más caros. La información que daba era la justa, velocidad y carga, sin sensor de presión ni cuenta atrás en pantalla.
Ochocientos gramos y bolsa semirrígida
Medía como un secador pequeño y pesaba 800 gramos, cifra que la situaba entre las manejables sin llegar a ser de las ligeras. Con seis cabezales y su funda semirrígida entraba en una maleta sin comerse media bolsa de deporte, aunque el conjunto abultaba lo suficiente para no ser un aparato de bolso. Con una sola mano cubría piernas, brazos y hombros; la parte baja de la espalda quedaba fuera de alcance, como en casi todo el género. El ruido se mantenía bajo incluso arriba del todo, hasta el punto de poder trabajar con gente delante. El dibujo era el de la casa, líneas rectas y esquinas redondeadas, sin pretensión de aparato de escaparate, y el manual venía en español, cosa que en este tramo no está garantizada.
Seis horas de autonomía y carga por USB
La autonomía era el dato que compartía con toda la familia y el que mejor envejeció: seis horas declaradas y unas tres de recarga, con conector USB, lo que significaba poder llenarla desde el cargador del teléfono o desde una batería externa lejos de casa. Con sesiones de mantenimiento de unos minutos por grupo muscular, una carga daba para semanas sin acordarse del cable, y ese margen tapaba en buena medida su falta de empuje. Curiosamente, la carga fue justo el apartado que le dio los disgustos.
Lo que fallaba no era el masaje, era el circuito de carga
Ni el motor ni los cabezales dieron problemas de fondo. La avería característica eran unidades que dejaban de cargar, unas a los pocos días de estrenarlas y otras a los ocho meses, en algunos casos con la carcasa calentándose de forma anómala al enchufar el cable. El contrapeso, y es un contrapeso serio, fue la marca: contactaba en menos de un día, pedía fotos y vídeos del fallo, reconocía el defecto y enviaba una pistola nueva sin exigir la devolución de la averiada. Ese comportamiento se repitió durante años y en varios países, y es lo que sostiene la nota de un aparato con un punto débil conocido.
Qué queda hoy de la Mebak 5
La gama se ordenaba por amplitud de masaje: la Mebak 5 con 10 mm, y la Mebak 3 y la Chic con 12 mm, todas con carga USB y seis horas de autonomía declaradas. La 5 salió de catálogo y su listado redirige al Mebak M3, que no es una versión nueva de esta pistola sino el modelo superior: dos milímetros más de recorrido, techo de 3.200 rpm, siete cabezales, batería extraíble y un sensor de presión en la pantalla que la 5 nunca tuvo. Quien siga el rastro de la Mebak 5 va a acabar delante de esa, y su análisis está en la ficha del Mebak 3. No hay sucesora directa que herede los 10 mm ni stock oficial de la 5, así que la comparación útil ya es con el modelo que ocupó su sitio.
Nuestra Valoración final
Fue una pistola bien acabada y silenciosa, con pantalla táctil cuando pocas la traían, un primer nivel de verdad suave y una batería de seis horas que aguantaba semanas de uso doméstico. Como aparato de mantenimiento hacía su papel con holgura.
Nunca resolvió su ambigüedad: demasiado voluminosa para viajar ligero y con demasiado poco recorrido para el trabajo profundo. Hoy ya no se fabrica y su hueco en la gama lo ocupa el Mebak 3, que sube a 12 mm de amplitud, añade el sensor de presión y deja la batería extraíble.
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