Redactora, responsable de pruebas y calidad de contenidos. Diplomada en turismo por la Universidad de Sevilla (2002), técnico en PRL y con amplia experiencia laboral en el ámbito médico estético, el odontológico y la ergonomía. Especialista en consultoría y asesoría.
BaByliss Sublim’Touch Pro 180 C325E
El interruptor queda bajo el pulgar, así que se apaga solo peinando y el mechón sale liso.
Ofertas
Precio verificado el 22 Sep 2026 en 1 tienda · rango 30 días: 21,90€–26,09€
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Aspectos Positivos
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Onda media, barril de 25 mm
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Escala amplia desde 110 ºC
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440 gr, ligera en la mano
Aspectos Negativos
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Interruptor bajo el pulgar
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Cable corto, de 1,8 m
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Tirones de la pinza en pelo fino
Índice de contenidos
Información adicional
| Temperatura | 110-180ºC |
|---|---|
| Niveles de Temperatura | 10 |
| Material | Cerámica |
| Peso | 440 gr |
| Apagado automático | ✔ |
| Calentamiento | 60seg. |
| Diámetro | 25 mm |
| Cable | 1,8m |
| Accesorios | Ninguno |
Resumen
La BaByliss Sublim’Touch Pro 180 C325E es una tenacilla de tubo medio y un solo truco, pensada para sacarla dos veces al año y devolverla al cajón. En ese papel cumple, y arrastra un defecto de diseño que se nota desde el primer mechón.
La BaByliss C325E de un vistazo
Barril de 25 mm, el punto medio de la familia: marca onda amplia con cuerpo, no tirabuzón cerrado. Trae diez escalones entre 110 y 180 ºC, piloto de encendido, punta fría generosa, pinza y un soporte que la deja de pie con el barril en el aire. El lastre está en el interruptor, colocado justo bajo la mano que sujeta, y en un techo de 180 ºC, corto en cuanto el pelo es grueso y abundante.
Nuestra valoración: 7,2
Análisis detallado
Veinticinco milímetros: onda con cuerpo, no tirabuzón
El grosor del cilindro es la primera decisión de esta compra y la única que no admite corrección luego. Los 25 mm caen en mitad del abanico: por debajo, los barriles estrechos cierran el rizo y lo hacen durar más; por encima, los anchos dan movimiento y textura antes que rizo. Este marca una onda de tamaño medio, blanda de origen, que en cabello corto o de media melena aguanta razonablemente. Aun así pierde cuerpo antes de lo que se espera, y en algún cabello llega a marcarse solo en las puntas. En cabello grueso y con mucha densidad la cosa cambia de golpe: el peso del propio pelo tira del rizo hacia abajo y lo deshace en cuestión de minutos.
Un interruptor colocado bajo la mano que sujeta
Es el defecto que define a esta tenacilla y el motivo de que no suba más en la nota. El botón de encendido queda en la cara del mango donde se apoya el pulgar al cerrar la pinza, de manera que enrollando un mechón, con la muñeca girada, basta un roce para que el aparato se apague. No hay aviso: el piloto se va, el barril empieza a enfriarse y el asunto se descubre al soltar, con el mechón liso y el trabajo por repetir. Ocurre con más frecuencia en la nuca, que es donde la mano gira más. En una sesión corta pasa una vez y se olvida; en una cabeza entera, se convierte en la pega que se recuerda del aparato. Es un fallo heredado de todo el cuerpo de esta familia, no una unidad concreta que salió mal.
Diez escalones entre 110 y 180 ºC
La escala es amplia por abajo, que es donde a otras tenacillas les falta recorrido, y prudente por arriba: los 180 ºC son el techo declarado, y en un revestimiento cerámico sencillo ese límite juega a favor de la fibra. Tarda unos 60 segundos en ponerse a punto, de las cifras más altas del catálogo, aunque en algo que se saca dos veces al año ese medio minuto de más pesa poco. La temperatura se maneja con una rueda, y ahí está el segundo lunar: no canta el número en ninguna pantalla, se lee por la posición de una marca sobre el mango y se desplaza al manipular el aparato, con lo que el nivel con el que se empezó no siempre es el nivel con el que se acaba. Con el piloto luminoso al menos se sabe cuándo está listo, y hay apagado automático de seguridad.
La pinza agarra en lugar de deslizar
El revestimiento cerámico cumple su parte en el tubo, pero la pinza no acompaña. No corre sobre el pelo, muerde, y en un mechón fino o con nudos eso se traduce en tirones y en algún pelo que se queda por el camino. El resto del conjunto es sencillo y está bien resuelto: 440 gramos que no cansan el brazo en una sesión larga, punta fría amplia donde apoyar la otra mano, y un soporte plegable que mantiene el barril separado de la encimera mientras se prepara el siguiente mechón. La caja no añade nada más, ni funda ni guante térmico. El cable gira sobre su base y mide 1,8 metros, que del enchufe del pasillo al espejo del baño no llega.
El mismo cuerpo, con cinco tubos que no son intercambiables
BaByliss vende este formato con barriles de 10, 19, 32 y 38 mm además del de 25, y todos comparten página en Amazon. No son accesorios que se encajen en un mango común: cada grosor es un aparato con su propia ficha, y las diferencias no se quedan en el diámetro. El de 10 mm sube hasta 210 ºC con seis niveles y cable largo, de 2,5 metros; este y el de 32 se paran antes, en 180 ºC, y reparten diez niveles en lugar de seis; el nombre del revestimiento tampoco es el mismo de una medida a otra. Y todo eso convive bajo una única puntuación, que no separa al tubo que cierra el rizo del que apenas lo insinúa. Con cabello grueso y ganas de rizo cerrado que aguante, el diámetro es el de 19 mm, no este.
Nuestra Valoración final
Una tenacilla básica que hace onda media con soltura y no castiga la fibra, con un soporte y una punta fría mejor resueltos de lo que su precio hace esperar. En cabello corto o de media melena, y con un uso de tanto en tanto, es de las compras más sensatas del catálogo de la marca.
Se queda en 7,2 por tres cosas que se notan a diario: un interruptor mal colocado que apaga el aparato mientras se peina, una rueda de temperatura que no dice en qué nivel está, y una pinza que agarra el pelo en vez de dejarlo correr. Con melena gruesa y densa, además, la onda se viene abajo antes de salir de casa.
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