Escrito por Sergio Robles
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Remington HC5035 ColourCut

La palanca que rellena el hueco de 0,5 a 2 mm sostiene sola una máquina cuyo motor se queda sin fuelle.

Valoración global
6,4
Calidad del corte
5,8
Manejo y autonomía
6,4
Accesorios y mantenimiento
7,6

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Evolución del precio — Remington HC5035 ColourCut

Precio verificado el 23 Ago 2026 en 2 tiendas · rango 30 días: 27,44€–60,11€

Ventajas

  • La palanca cubre el tramo de 0,5 a 2 mm entre peines

  • Peines rígidos y por colores: la medida no se confunde

  • Enchufada, no se apaga a mitad de corte

Inconvenientes

  • Motor justo: a pasada lenta o sin peine, tira del pelo

  • Deja pelos sueltos y obliga a repasar la zona

  • Con el cable de por medio, pelarse uno mismo estorba

Información adicional

Longitudes de corte9 (0,5-25 mm)
Ancho de corte35mm
AutonomíaCon cable
Impermeable
Tamaño14,7 x 7,9 x 22,6cm
Peso600gr.
Accesorios9 peines-guía + cepillo de limpieza + cepillo para el cuello + tijeras + peine

Resumen

El HC5035 es el escalón más barato de esta comparativa y no disimula de dónde viene: plástico blanco y gris, cable a la red y los peines sueltos en una caja de cartón. Lleva más de diez años en catálogo casi sin tocar, raro en una gama que se renueva cada dos temporadas. La pregunta es qué recorta Remington para llegar ahí y qué conserva.

El Remington HC5035 ColourCut de un vistazo

Lo que se compra aquí es una palanca. La del lateral, la que mueve la cuchilla entre 0,5 y 2 mm, cubre el tramo que casi todos los cortapelos de esta gama se saltan, el que va de la cuchilla desnuda al peine más corto.

El problema está debajo. Al motor le falta empuje, no como defecto de unidad suelta, sino como carácter del aparato: tirones a pasada lenta o con la cuchilla desnuda, y pelo que se queda sin cortar y obliga a repasar. En cortes de mantenimiento apenas asoma; con una cabeza entera y con prisa, aparece.

El otro dato que decide antes de pagar: va enchufada y no tiene batería. Nunca se apaga con media cabeza hecha, y el cable se cruza por delante cuando eres tú el que se pela.

Nuestra valoración: 6,4

Análisis detallado

Dónde se le acaba el fuelle

La falta de potencia define este cortapelos: está detrás de todos los rechazos frontales y asoma como reserva incluso entre quienes lo dan por bueno. Se ve en los tirones, a pasada lenta y sin peine, que es donde más se le exige: engancha pelo en vez de llevárselo. No es sistemático, y ahí está lo incómodo: convive con unidades que llevan años sin un pellizco.

Cortapelos Remington HC5035 ColourCut con sus peines de colores

Y en el corte sucio: en una pasada no se lleva todo, quedan mechones largos y hay que volver sobre la zona. Hace poco ruido, aunque ese silencio se lee mejor como motor suave que como aislamiento. Otra expectativa a deshacer: el mínimo real son 0,5 mm, la cabeza queda rasa pero no pelada a piel.

La palanca de 0,5 a 2 mm es lo que aquí está bien resuelto

Los peines de esta gama saltan de tres en tres milímetros y por debajo del más corto ya no queda nada, solo la cuchilla pelada. La palanca lateral cubre justo ese hueco, por posiciones que encajan con un clic y no se desplazan solas durante la pasada. Salen degradados sencillos, laterales descargados y barba perfilada sin cambiar de aparato. No es un extra de catálogo: es la razón por la que este cortapelos sigue teniendo sentido, y la única pieza que nadie discute.

De red: no te deja tirado, se te cruza por delante

Aquí no hay batería y eso pesa en los dos platos. En el bueno, no hay autonomía que se degrade a los meses ni corte que se quede a medias, que es como mueren las inalámbricas baratas. Es la compra de quien viene de una máquina que ya solo tira mientras carga.

En el malo, pelarse uno mismo con el cable de por medio incomoda, sobre todo en la nuca, y alguna compra acaba en vuelta a una de batería. Tampoco es sentencia: la hay pelando cada quince días desde hace años. El cable ha ido a más con los años: las antiguas se quedaban cortas, las recientes llegan largas y reforzadas junto al cuerpo. Ojo con la tabla de especificaciones, que la etiqueta como recargable y le atribuye dieciséis horas de carga: no hay nada que cargar.

Peines duros, caja de cartón

Los peines guía aguantan más de lo que su envoltorio hace pensar: rígidos, sin puntas que se deformen con el uso y sin uno que baile o se salga a mitad de pasada, algo que no se puede decir de máquinas bastante más caras. El código de colores no es decoración, con tanta medida encima de la mesa es lo que evita coger el peine equivocado.

Los cepillos son el accesorio que de verdad se usa, porque el mantenimiento aquí es cepillo y no da trabajo; las tijeras y el peine de peluquero son relleno de caja. No hay funda ni estuche, todo llega en cartón y acaba suelto en un cajón, y tampoco viene aceite pese a que el manual insiste en lubricar las cuchillas.

Cinco años en una casa, cinco usos en otra

Lo mejor del HC5035 es que hay unidades cortando cada quince días desde hace cinco años, alguna sin más cuidado que un cepillado. Para un aparato de este precio, ese recorrido es lo que más pesa a su favor.

Lo otro también es cierto: cuando falla no se rompe con estruendo, pierde el corte, deja de llevarse el pelo y empieza a tirar. Los plazos van de los cuatro o cinco usos a los dos años, con algún motor parado en seco a los cuatro, así que la lotería de unidad existe. Se calienta al rato, sin llegar a molestar en la mano, y hay casas que pelan a tres seguidos sin que proteste.

Qué HC5035 se compra hoy

Solo hay una variante viva de esta referencia, la que se anuncia como 0,5 a 25 mm, y es la que llega bajo nuestro enlace. No existe versión inalámbrica del HC5035, así que cualquier Remington recargable que salga en la búsqueda es otro modelo. Sí hay un hermano de cable en negro con peines negros, idéntico por dentro. Y el nombre despista: la marca lo escribe ColourCut y el catálogo lo pasea también como ColorCut.

La cifra de peines tampoco cuadra: el nombre largo del producto anuncia nueve, la tabla de especificaciones de esa misma página dice cinco, y el rango figura como 0,5 a 18 mm en una casilla y con 25 mm de máximo en otra. Hay además dos generaciones: en la antigua, la palanca presionaba el plástico que sujeta el bloque de cuchillas y con los años podía partirlo, caso aislado de hace diez años y sin constancia de que siga.

6,4

El KYG que la precede resuelve el problema contrario: suelta el cable y pesa una fracción, a cambio de un solo peine con saltos de tres en tres milímetros. El HC5035 hace el trato inverso, ata al enchufe y devuelve el tramo fino de medio milímetro a dos, más unos peines que no se doblan.

Su encaje es estrecho pero real: mantenimiento doméstico, rapados de medio milímetro para arriba, barba y cortes a dos o tres en la misma casa. Fuera de ahí se cae rápido, porque para cabeza a piel no llega y con pelo abundante deja mechones y tira. La nota se sostiene sobre la palanca, sobre unos peines mejores que su precio y sobre los años que aguanta enchufada. Lo que la frena es el motor, la pieza que ningún accesorio arregla.

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