Redactora, responsable de pruebas y calidad de contenidos. Diplomada en turismo por la Universidad de Sevilla (2002), técnico en PRL y con amplia experiencia laboral en el ámbito médico estético, el odontológico y la ergonomía. Especialista en consultoría y asesoría.
Braun AIO7585 Series 7
Dieciocho piezas bien resueltas y una que no: la mini lámina no apura.
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Ofertas
Precio verificado el 24 Ago 2026 en 1 tienda · rango 30 días: 98,07€–113,15€
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Ventajas
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La cuchilla principal pasa sin tirones ni arañazos
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Batería que se cuenta en semanas, no en cortes
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Cabezales a presión: entran en segundos y no bailan
Inconvenientes
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La mini lámina de afeitado no llega a apurar
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El pelo se cuela donde el chorro de agua no entra
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No corta enchufada: si se agota, toca esperar
Índice de contenidos
Información adicional
| Autonomía | 100 minutos |
|---|---|
| Accesorios | Cabezales de barba, pelo, cuerpo, nariz y orejas, lámina de afeitado, base de carga y estuche |
| Impermeable | Sí |
| Longitudes de corte | De 3 a 21 mm, más 0 mm a lámina |
| Peso | 589 g (el kit completo) |
| Tamaño | 16 x 8 x 25,2 cm |
Resumen
Braun ha metido dieciocho piezas en una sola caja y ha construido su argumento de venta entero alrededor de eso: barba, cabeza, cuerpo, nariz y orejas sin soltar el aparato. La AIO7585 sostiene ese encargo mejor de lo que hace pensar el reclamo, y se cae justo en la pieza que tenía que rematarlo.
La Braun AIO7585 de un vistazo
La mini lámina de afeitado no apura. Es la pega más concreta de todo el kit: deja la cara recortada y no rasurada, así que quien contaba con cerrar el trabajo ahí termina repasando con otra cosa.
Con la cuchilla principal la historia cambia del todo, pasa sin tirar del pelo y sin raspar, también en zonas finas, que es donde esta categoría se juega las peores notas. El cabezal corporal tampoco pellizca ni hace cortes. Y la batería es lo mejor del conjunto, hasta el punto de que se cuenta en semanas y no en sesiones.
Concentrarlo todo en un aparato tiene su peaje, y aquí se cobra en el mantenimiento: el pelo cortado se cuela en el acople de los cabezales, donde el chorro de agua no entra, y el cepillo de la caja es diminuto para el kit.
Nuestra valoración: 8,2
Análisis detallado
La mini lámina es el escalón que no cierra
La escalera de longitudes de este kit termina en la mini lámina de afeitado, y es ahí donde se queda a medio camino. Rasura, pero no a ras, así que hay que volver a pasar. Tampoco lleva dientes laterales para perfilar el contorno de la barba, así que ni siquiera vale de remate de precisión. Y el fallo pesa, porque el momento crítico de un cortapelos casi siempre es el mismo: apurar corto sin dejar sombra.
La ProBlade pasa limpia y el corporal no engancha
El cabezal principal es la razón por la que esta máquina se sostiene. No tira del pelo ni araña la piel, ni en barba ni en zonas delicadas, y deja el corte hecho a la primera. Ese es el filtro número uno de la categoría, el que descarta a la mayoría, y aquí está superado con holgura.
El cabezal corporal se comporta igual de bien en lo que más preocupa al bajar de la cara: no hace cortes ni pellizca en zonas sensibles. Su rendimiento, en cambio, sale irregular, así que no es la pieza con la que jubilar una depiladora corporal específica. El accesorio de nariz y orejas sí saca la papeleta con nota, hasta el punto de que alguien que no recomienda la máquina la conserva solo para eso.
Semanas entre cargas y un cable que solo carga
La autonomía no tiene ni una voz en contra. Los 120 minutos anunciados se quedan cortos como unidad de medida: en uso diario la cuenta se lleva en semanas entre visitas a la base, y la única unidad con un año de rodaje encima la sigue midiendo así, sin bajar de vueltas con barba densa de varios días.
El matiz llega justo después, no corta enchufada. Mientras carga la máquina no funciona, así que el cable no es un plan B a mitad de corte sino la forma de rellenarla. La base de sobremesa la deja de pie sobre un tope de goma antideslizante, y con esta autonomía quedarse tirado a media cabeza exige un descuido de semanas.
Cabezales a presión, ligera y estanca de verdad
El cambio de cabezal se hace en segundos y entra a presión, sin palancas ni tornillos, con un chasquido firme. Lo que importa no es la comodidad sino lo que no ocurre: ningún peine ni cabezal se mueve durante el corte, una de las averías de manejo más repetidas en cortapelos que aquí no asoma.
El cuerpo es ligero, se sujeta cómodo de principio a fin y suena poco para lo que acostumbra un aparato de baño. El sellado es real, no un simple enjuagable: se usa dentro de la ducha sin precauciones, con una banda de goma central que agarra con las manos mojadas.
El pelo que se queda dentro y el cepillo que no llega
El kit pierde puntos justo aquí. El cabezal se pasa por el grifo sin problema, pero el pelo cortado se cuela hacia dentro, en la zona de acople al motor, y ahí el agua no entra. Como esa unión lleva grasa, la elección es incómoda: retirar la grasa que la máquina necesita para girar, o dejar el amasijo dentro. No es unánime, y alguno la despacha sin dramas, pero ese acople da más trabajo del que debería.
El cepillo que acompaña al conjunto es diminuto para dieciocho piezas, y adecentarlo todo puede llevar tanto como recortar; en una caja ni siquiera venía. Y esta máquina no recoge nada, el pelo salta y termina en el lavabo y en la cara.
Del MGK7 a este 18 en 1: qué estás comprando exactamente
Solo existe una referencia, AIO7585, sin packs alternativos ni segunda numeración detrás. Dentro van el cabezal ProBlade, el peine deslizante de barba, el cabezal corporal, la mini lámina, el accesorio de nariz y orejas, la base de carga y dos estuches rígidos, uno dedicado a las guías. El enchufe es europeo, la versión que toca comprando desde España.
Importa de dónde viene. Esta es la sucesora directa del MGK7320, el 10 en 1 que ocupaba este puesto en la comparativa y que ya no tiene oferta principal, así que quien buscaba aquel modelo acaba en este. Y ha cambiado lo que había que cambiar: el MGK7 daba tirones y pellizcos al pasar y su cabezal corporal enganchaba la piel, y ninguna de las dos pegas reaparece aquí. Lo que sigue igual es el cable, aquella tampoco cortaba enchufada.
El salto de diez a dieciocho piezas se lee mejor con lupa, porque parte de esa cuenta engorda el rótulo más que el uso real. Si el kit completo sobra, la misma familia baja un escalón con la Series 5 AIO5545, que cubre las mismas zonas con nueve accesorios.
Si lo que buscas es rematar a ras, la mini lámina de este kit no lo hace, y por eso la nota no sube más. Es la única pieza que no está a la altura del resto, y era justo la encargada de cerrar el trabajo.
Lo demás sostiene la compra. Corta limpio a la primera y sin tirones, que es lo innegociable en esta categoría; la batería aguanta semanas y convierte el no poder usarla enchufada en una molestia teórica; y los cabezales entran y salen en segundos sin que nada baile. A cambio, un mantenimiento más entretenido de lo que promete un aparato lavable.
Compensa a quien quiere un solo aparato para barba, cabeza, cuerpo, nariz y orejas y va a rasurar con otra cosa. Quien pretenda que sustituya también a la afeitadora se lleva la parte floja del trato. 8,2.
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