Análisis de aspectos técnicos de productos y redactor de contenidos. Licenciado en Radioelectrónica por la Universidad de Cádiz y aficionado a la tecnología y a todo lo que tenga que ver con la nutrición y el deporte.
HB Select
Las más ligeras del grupo, con patillas de acero tan finas que se doblan, y una talla única de catorce centímetros.
Aspectos Positivos
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De las más ligeras de la comparativa
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Patillas antideslizantes que no resbalan
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Funda y linterna en la caja
Aspectos Negativos
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Las varillas de acero se doblan con nada
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Catorce centímetros: talla única y grande
Índice de contenidos
Información adicional
| Color Lente | Transparente |
|---|---|
| Espectro Luz Azul | 400-450 nm |
| Luz Filtrada | 40% |
| Protección UV | ≤ 400 |
| Material lente | Policarbonato |
| Material marco | TR90 y acero inoxidable |
| Diseño Montura | Ovalado |
Resumen
Las HB Select de un vistazo
Eran las más ligeras de la comparativa: montura redonda de estampado discreto y patillas de acero inoxidable finísimas, con un peso que se olvida a los diez minutos de llevarlas puestas.
A cambio, el filtrado declarado era de los más bajos del grupo, esas patillas tan finas transmitían fragilidad y la montura es grande: catorce centímetros de ancho, que en caras pequeñas se ven desproporcionados.
Nuestra valoración: 6,3
Análisis detallado
Ligeras de verdad, y eso aquí decide
En unas gafas que se compran para llevarlas ocho horas delante de una pantalla, el peso no es un detalle de ficha técnica: es la diferencia entre acordarte de que las llevas puestas y no acordarte. Estas iban en el extremo bueno de la categoría, con montura fina y patillas de varilla metálica en vez de plástico macizo.
El puente ajustaba bien sobre la nariz y las patillas llevaban un recubrimiento antideslizante, así que no resbalaban al agacharse ni con la piel de una tarde de verano. Es un tipo de acabado que en gafas de veinte euros no siempre aparece y que se nota más que cualquier cifra del envase.
El acero fino, que es ligero y también endeble
La contrapartida del peso está en el mismo sitio del que viene. Las patillas son varillas de acero inoxidable muy delgadas, y esa sección tan pequeña se dobla con poco esfuerzo. No es que se rompan al primer descuido, es que al ponerlas y quitarlas se siente que ceden, y una montura que cede acaba desalineada.
Frente a las monturas de acetato o de TR90 de esta misma lista, que absorben un tirón y vuelven a su sitio, estas piden un trato distinto. Con la funda que traían en la caja el asunto quedaba resuelto para el transporte, pero el desgaste del día a día seguía ahí.
El filtrado, en la parte baja de la tabla
La marca declaraba un filtrado en torno al 35 %, dentro del rango habitual de las lentes transparentes y de los más bajos de la comparativa. La cifra encaja con lo que enseña la lente: es clara, no tiñe, y por eso mismo no puede estar reteniendo mucho más.
Traían una linterna ultravioleta y una tarjeta para la prueba casera, ese ejercicio en el que se ilumina un papel a través de la lente y se comprueba que el brillo baja. Sirve para comprobar que la lente retiene algo. No para saber en qué proporción, ni para poner dos modelos uno al lado del otro, porque eso no es medir: es ver una diferencia a ojo.
Con una lente así, lo que se compra es una reducción moderada sin tocar el color. Quien busque un filtro alto tiene que irse a una lente ámbar y aceptar que el mundo se ve más cálido.
Llevaban además tratamiento antirreflejante, que es una capa distinta del filtro y que en la práctica se nota más: no retiene luz azul, elimina los brillos que rebotan en la cara externa de la lente cuando tienes una ventana o un fluorescente detrás. En un puesto de trabajo mal iluminado, ese tratamiento cambia la sensación de cansancio bastante más que el porcentaje del envase, y es de las pocas cosas de esta categoría que se aprecian sin discusión.
Catorce centímetros de ancho
Es el dato que decide si te valen o no, y el que menos gente mira antes de comprar. La montura mide catorce centímetros de lado a lado, con lentes de seis por cinco y patillas de catorce y pico. Son medidas de montura grande.
En una cara ancha eso está bien y hasta favorece. En una cara pequeña, la lente rebasa la sien y el puente queda flotando, con lo que las gafas se van hacia abajo por mucho antideslizante que lleven las patillas. No había segunda talla, así que era una montura que encajaba o no encajaba, sin término medio.
Se vendían en un estampado tipo carey discreto y también en un pack de dos, negras y blancas, que era la opción más socorrida para quien no quería llamar la atención.
Hoy no las vende ninguna tienda
Su listado murió y la marca no ha puesto nada equivalente en el catálogo. Para lo que hacían bien, que era pesar poco y no alterar el color, las JM PN1004 ocupan hoy el mismo hueco de precio, con la advertencia de que su montura tampoco es un prodigio de resistencia.
Y si el peso es lo que de verdad importa, cualquier montura de acetato ligero de la comparativa aguanta bastante mejor un año de uso diario que una varilla de acero de esta sección.
Nuestra Valoración final
Eran la opción de peso pluma de la categoría, con un ajuste bien resuelto y una lente que no ensucia los colores. Por dieciséis euros, con funda y linterna en la caja, costaba pedirles más.
Lo que las deja en el aprobado es el conjunto: filtrado de los más bajos, unas patillas que se doblan mirándolas y una talla única grande que deja fuera a media categoría. Ya no se venden.
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