Redactora, responsable de pruebas y calidad de contenidos. Diplomada en turismo por la Universidad de Sevilla (2002), técnico en PRL y con amplia experiencia laboral en el ámbito médico estético, el odontológico y la ergonomía. Especialista en consultoría y asesoría.
GHD curve classic wave
Sale la onda con brillo de peluquería, pero el tubo arde entero y el guante solo cubre tres dedos.
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Ofertas
Precio verificado el 18 Ago 2026 en 1 tienda · rango 30 días: 135,99€–167,20€
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Ventajas
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Materiales de alta calidad
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Resultado profesional
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Respetuoso con el cabello
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Útil para pelo largo
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Calentamiento rápido y apago automático
Inconvenientes
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No es barato
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No se puede ajustar la temperatura
Índice de contenidos
Información adicional
| Temperatura | 185ºC |
|---|---|
| Niveles de Temperatura | 1 |
| Material | Cerámica |
| Peso | 325 gr |
| Apagado automático | ✔ |
| Calentamiento | 25seg. |
| Diámetro | 26-38 mm |
| Cable | 2m |
| Accesorios | Ninguno |
Resumen
El GHD Curve Classic Wave trabaja con una temperatura fija de 185 ºC, la que la marca considera el punto justo para dar forma sin castigar el pelo. Su barril es cónico y de cerámica, más ancho en la base y más fino en la punta, pensado para ondas tipo surfera, abiertas y naturales. Como el cilindro es grande, de 26 a 38 mm, luce sobre todo en melenas largas.
El GHD curve classic wave de un vistazo
Un rizador profesional que apuesta por una sola temperatura de 185 ºC para cuidar el pelo mientras crea ondas sueltas y con brillo. Calienta en unos 25 segundos y el peinado te lleva entre 8 y 10 minutos. En cabello fino o muy liso la onda apenas aguanta.
Nuestra valoración: 8,5
Análisis detallado
Diseño
Las herramientas de GHD tienen fama de bonitas y bien acabadas, y esta no rompe la línea: tacto suave, cerámica de calidad y esa sensación de aparato que va a durar. El barril es cónico y no lleva pinza, así que sujetas el mechón con la mano y lo vas enrollando.
Crea ondas surferas, abiertas y desenfadadas, no el tirabuzón cerrado. El rizo muy marcado no entra en su repertorio. Y como el cilindro mide de 26 a 38 mm, la onda sale grande.
Revestimiento y tecnología
A GHD le sobra con la cerámica: no presume de mil funciones y aun así firma de los mejores acabados de su categoría. Lleva un sistema ultra-zone que mantiene la temperatura pareja en todo el cilindro, monitorizándola unas 250 veces por segundo, de los sensores más finos que se ven. El resultado es una onda uniforme y con brillo.
Eso sí, no monta tecnología iónica. Alguna marca rival de gama alta sí la incluye en sus rizadores, y ayudaría con el encrespado en pelos difíciles. Es el detalle que se echa en falta pagando lo que cuesta.
Temperatura
Como toda la gama GHD, trabaja con una única temperatura de 185 ºC, la que la marca defiende como el equilibrio entre proteger la fibra y rizar en la mayoría de cabellos. Sin ruedas ni menús: enciendes y a los pocos segundos avisa con un pitido de que está a punto.
Yo lo recomiendo sobre todo para pelo largo, donde el barril grande luce esas ondas sueltas y naturales. El peinado dura un par de días, se va abriendo poco a poco, pero queda ese aire despeinado que a mí me gusta. En pelo fino o muy liso la onda se cae en cuestión de minutos y se deshace antes de salir de casa, incluso echando laca antes y después. La culpa no es de los 185 ºC: una onda tan abierta, salida de un cono que llega a los 38 mm, tiene poca memoria en un cabello sin cuerpo, y más grados solo lo castigarían sin sujetarla mejor. Si tu pelo es de los que se resisten, te irá mejor un barril estrecho y con pinza, que marca un rizo cerrado y le da algo a lo que agarrarse, antes que buscar más temperatura. Trabaja el mechón con un poco de espuma o fijador antes de rizar y el peinado aguanta hasta tres días.
Funcionalidad
El manejo es directo: un solo botón de encendido y apagado, sin más. Calienta rápido, en unos 25 segundos ya está listo, así que va de perlas para un retoque exprés antes de salir. Con el punto cogido, las ondas salen en 8 a 10 minutos, cuando con otros aparatos me iba a la media hora.
Ahora bien, esa sencillez engaña un poco. Al no llevar pinza, hay que cogerle la mano: enrollar el mechón, calcular el tiempo de pose y girar bien la muñeca. Le pillas el truco en dos o tres intentos, pero los primeros peinados salen irregulares. Y trae apagado automático a los 30 minutos, un seguro para los despistados.
Manejabilidad
Pese a que el aparato mide unos 38,5 cm de largo, no pesa casi nada. Yo suelo tardar unos 15 minutos en rizarme el pelo y nunca se me cansa el brazo. Ayuda que el cable giratorio sea largo, de 2 metros, y que traiga un apoyo para dejarlo en la mesa mientras me suelto el pelo.
Cuidado, que se pone ardiendo el tubo entero, no solo la punta. Como sujetas el mechón con la mano, quemarse un dedo las primeras veces es casi peaje de novata, y no cae con el primer aviso. Ve con calma al principio y no lo acerques a la cara ni al nacimiento del pelo.
No trae anilla para colgarlo. Si lo tuyo es guardarlo en el cajón, te dará igual, pero si quieres tenerlo a la vista junto al secador, aquí no vas a poder.
El guante de tres dedos
Como el barril no lleva pinza y se calienta entero, en la caja viene un guante térmico para la mano que enrolla el mechón. Ahí está el fallo: es fino y solo cubre tres dedos, de manera que los otros dos quedan al aire justo cuando trabajas cerca de la raíz, que es donde el tubo roza. No te libra del todo de las quemaduras y acabas comprando un guante completo de otra marca para poder usar el rizador a gusto.
Para lo que cuesta también echo en falta una funda o un neceser. El tubo tarda en enfriarse y no hay dónde guardarlo mientras tanto, así que si te lo llevas de viaje vuelves a la caja de cartón original, siempre que la hayas conservado y que le des unos minutos antes de cerrarla.
Nuestra Valoración final
Los acabados son de calidad, calienta de los más rápidos y trae apagado automático y detalles bien pensados, como el apoyo para la mesa o el cable giratorio de 2 metros. La tecnología ultra-zone mantiene la temperatura pareja en todo el cilindro y, cuando el pelo acompaña, el resultado es esa onda surfera con brillo de peluquería.
La temperatura única de 185 ºC es la apuesta de la marca por cuidar el pelo, y ahí no está el problema: es el barril ancho el que deja la onda a merced de tu tipo de pelo, porque en melena fina o muy lisa se cae enseguida y ni la laca la rescata. Y un dato que comprobamos llamando al servicio técnico oficial de GHD: la reparación fuera de garantía sale casi por lo que cuesta el aparato. Es un rizador profesional y seguro, pero ni es barato ni sirve para todos los cabellos.
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