Redactora, responsable de pruebas y calidad de contenidos. Diplomada en turismo por la Universidad de Sevilla (2002), técnico en PRL y con amplia experiencia laboral en el ámbito médico estético, el odontológico y la ergonomía. Especialista en consultoría y asesoría.
BaByliss I Pro 230 Steam
Cinco temperaturas de 170º a 230ºC y vapor regulable en dos niveles para que ajustes el alisado a tu pelo sin pasarte de calor.
Aspectos Positivos
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Cinco temperaturas y vapor en dos niveles
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Peine integrado, que a este precio no se ve
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El ion se puede apagar
Aspectos Negativos
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El depósito se seca antes de terminar
-
Se rellena bajo el grifo, sin dosificador
Índice de contenidos
Información adicional
| Temperatura | 170-230ºC |
|---|---|
| Niveles de potencia | 5 |
| Material placas | Cerámica+Titanio |
| Placas flotantes | 2 |
| Apagado automático | ✔ |
| Calentamiento | 30seg. |
| Tamaño placas | 8,5 x 3,8cm |
| Cable | 1,8m |
| Accesorios | Alfombrilla térmica |
Resumen
La BaByliss I Pro 230 Steam juega en la parte baja del mercado y aun así te deja tocar casi todo: cinco temperaturas, dos caudales de vapor y un peine integrado con tres posiciones. Si quieres una plancha de vapor con poco presupuesto y no estás dispuesta a renunciar a ajustes, entra en la lista corta.
La BaByliss I Pro 230 Steam de un vistazo
Combina placas de cerámica con titanio y una función iónica que se conecta y desconecta a voluntad, algo poco común en una plancha de vapor barata. Las placas son cortas de largo pero extra anchas, 8,5 x 3,8 cm, así que coges más pelo por pasada y terminas antes.
Tiene 5 temperaturas entre 170º y 230ºC, calienta en unos 30 segundos y se apaga sola pasada una hora. Donde flaquea es en el depósito de agua: pequeño, sin dosificador para rellenarlo y, con el vapor al máximo, incapaz de aguantar un alisado entero.
Nuestra valoración: 8,2
Análisis detallado
Diseño: parece de otra época y no es ligera
El diseño es lo que menos me convence. Recuerda a las planchas de hace bastantes años, con un aire menos profesional que el de sus rivales, aunque el acabado brillante le sienta bien. Tampoco está entre las ligeras, cosa que notarás si tienes melena larga y la sesión se alarga.
Como eso no afecta al resultado, pesa poco en la valoración. Lo que sí cuenta es que lleva un botón para cada cosa, temperatura, vapor y peine, en vez de la rueda giratoria de la generación anterior. Se maneja de forma intuitiva y no tienes que memorizar combinaciones de pulsaciones para cambiar de ajuste.
Los materiales son lo que delata el precio: cumplen, pero dan la sensación de que con el tiempo se irán desgastando. Incluye apagado automático a los 60 minutos, un seguro que agradeces si eres de las que salen de casa con la duda, y un cable de 1,8 m que se queda corto en cuanto el enchufe no está pegado al espejo.
Placas: anchas para ganar tiempo, torpes para las ondas
Las placas llevan revestimiento de cerámica con titanio y deslizan suaves. Es revestimiento, no placa maciza, así que a la larga puede acabar pelándose; durante los primeros meses de uso se mantiene intacto.
De largo se quedan cortas, pero son extra anchas, 8,5 x 3,8 cm, y eso se traduce en más pelo por pasada y menos pasadas: un alisado completo se resuelve en unos 20 minutos. La contrapartida aparece si quieres hacerte ondas, porque con ese ancho el rizo sale muy abierto. Si buscas rizo cerrado, esta no es tu plancha; con mechones pequeños y el peine escondido se defiende algo mejor.
El peine no es el típico accesorio encajado por fuera que te engancha el mechón a mitad de pasada: son puntas retráctiles redondeadas integradas en las propias placas, con 3 posiciones y opción de esconderlas del todo. Con las puntas fuera desliza peor, y en la posición máxima cuesta lo suyo tirar del mechón; a nivel intermedio desenreda sin frenar la pasada, y ese es el ajuste que hay que usar.
Temperaturas: cinco escalones y un ion que puedes apagar
Cinco temperaturas son muchas para una plancha de este precio: 170º, 185º, 200º, 215º y 230ºC. Ese recorrido de 170º a 230º cubre casi cualquier pelo, así que no vas a tener que castigarlo de más por falta de ajuste. Calienta en unos 30 segundos, algo más si la mandas directa al escalón alto.
La función iónica la enciendes y la apagas cuando quieras, y poder desactivarla importa: si tu pelo se queda lacio y sin cuerpo con el ion siempre puesto, aquí lo dejas fuera y planchas sin él. Entre las de vapor no es frecuente poder elegir.
El vapor funciona, el depósito te obliga a parar
El vapor es básico comparado con el de planchas más caras, pero cumple, y sobre todo no te deja el pelo húmedo al levantar las placas, cosa que otras planchas de vapor no consiguen. Puedes regular el caudal en dos niveles o apagarlo por completo.
El problema es que el depósito es demasiado pequeño para la cantidad de vapor que emite. Da lo justo para un alisado completo, y en cuanto subes al nivel alto hay que rellenarlo a media faena; con melena voluminosa y rizada, hasta dos veces. Eso te parte el alisado por la mitad, con la plancha caliente en una mano y el pelo a medias.
Accesorios: alfombrilla sí, dosificador no
Trae alfombrilla termorresistente que además se cierra a modo de neceser, algo que planchas bastante más caras se ahorran. Es el accesorio que de verdad acabas usando, porque te permite apoyarla caliente encima mientras peinas y guardarla dentro cuando terminas.
Lo que falta es un dosificador. Para llenar el depósito hay que meter la plancha bajo el grifo, con el riesgo de mojar lo que no se debe, y en el rellenado de mitad de sesión encima está caliente. El apaño es llenarla con una pipeta o un vaso, y funciona, pero es un problema que debería venir resuelto de fábrica por poco que cueste una pieza de plástico.
Puntos fuertes y puntos flojos
A favor: cinco temperaturas reales de 170º a 230ºC, ion que enciendes y apagas, vapor regulable en dos niveles, peine integrado de tres posiciones que no engancha, placas extra anchas que recortan el tiempo de alisado, alfombrilla incluida y apagado automático. Para lo que cuesta, la lista de ajustes es de otra categoría.
En contra: depósito corto que te obliga a rellenar a mitad del alisado, sin dosificador para hacerlo con garantías, revestimiento que a la larga puede pelarse, cable de 1,8 m justo, peso por encima de la media y ondas demasiado abiertas por el ancho de las placas.
A quién le va a encajar
Te encaja si quieres estrenar el alisado con vapor sin gastarte una fortuna, si alisas melena media o larga y te interesa ganar tiempo por pasada, o si tu pelo se encrespa y quieres tener el ion a mano para activarlo solo cuando haga falta. También si sueles olvidarte la plancha enchufada.
Búscate otra si tu prioridad son las ondas o el rizo cerrado, si te fastidia interrumpir el peinado para rellenar agua, o si quieres un aparato ligero y de aspecto profesional para tenerlo horas en la mano.
I Pro 230 Steam de botones o de rueda: cuál vas a encontrar
Bajo el mismo nombre conviven dos generaciones. La antigua ajusta la temperatura con una rueda giratoria, y la actual lo hace con botones independientes para temperatura, vapor y peine. La de botones es también la que mejoró la función de vapor y la calidad de los materiales, así que es la que te interesa buscar.
Antes de comprar, fíjate en la foto del cuerpo de la plancha: si ves una rueda, tienes delante el modelo viejo por mucho que el anuncio diga I Pro 230 Steam. Solo compensa si el ahorro es grande y te da igual pelearte con la rueda cada vez que quieras cambiar de temperatura.
Nuestra Valoración final
Una plancha de vapor muy completa para lo que pide: cinco temperaturas, ion conmutable, dos niveles de vapor y peine integrado son argumentos de gama alta metidos en un aparato de gama de entrada. Lo que la frena es el depósito, que suelta mucho vapor y se queda seco antes de que termines, más el engorro de rellenarlo bajo el grifo sin dosificador. Si asumes esa parada a media melena, es difícil encontrarle sustituta por este dinero.
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