Redactora, responsable de pruebas y calidad de contenidos. Diplomada en turismo por la Universidad de Sevilla (2002), técnico en PRL y con amplia experiencia laboral en el ámbito médico estético, el odontológico y la ergonomía. Especialista en consultoría y asesoría.
Philips Satin Compact HP8393/00
Resuelve el retoque de un minuto, pero el plástico manda su vida útil y hoy ya no se vende.
Aspectos Positivos
-
Va bien en zonas pequeñas y de retoque
-
Con una pila AAA, sin nada que cargar
Aspectos Negativos
-
Rasura a ras de piel, no arranca de raíz
-
Las láminas nunca se vendieron por separado
-
En el labio deja sombra
Índice de contenidos
Información adicional
| Zona de acciónZonas indicadas para la aplicación del tratamiento | Cara, cejas y bigote |
|---|---|
| Inalámbrica | ✔ |
| Impermeable | ❌ |
| Luz Integrada | ❌ |
| Velocidades | 1 |
| Fuente de alimentación | Pilas |
| Accesorios | Perfilador de cejas + cepillo limpiador + pinzas + funda |
| Tipo de depilación | De lámina |
Resumen
La Philips Satin Compact de un vistazo
Recortador de bolsillo, una sola velocidad y una pila AAA: la lámina corta el vello a ras, no lleva pinzas y por eso no tira del pelo ni lo saca de raíz. En zonas de dos dedos de ancho resuelve un retoque en menos de un minuto. La nota se la baja el plástico: hay cuerpos que dejan de encenderse a las pocas semanas.
Nuestra valoración: 6,5
Análisis detallado
Ya no se fabrica, y sus láminas nunca se vendieron aparte
Hoy no hay tienda que la liste, y esta ficha se queda en pie para quien ya la tiene en el cajón o se la encuentra de segunda mano. La retirada trae un agravante que no viene en ninguna caja: las láminas de repuesto no se han vendido nunca por separado, así que cuando el filo se va no hay recambio que pedir, se cambia el aparato entero.
En el ranking su relevo es el Braun FaceSpa Pro, que arranca el pelo de raíz con diez pinzas, se carga en su base y entra en la ducha.
La lámina de 8 mm no apura: en el labio queda sombra
El cabezal pequeño mide unos 8 mm y es una cuchilla eléctrica en miniatura, a una velocidad y con un zumbido fino. Con vello largo va sobrada: barbilla y cuello con pelos de un centímetro quedan rasos en un minuto. El corto y duro lo pasa por encima sin agarrarlo, y en la cara deja una sombra que se ve al trasluz. El de 26 mm solo cubre más ancho.
La lámina va descubierta, sin rejilla que la separe de la piel, y eso no se paga en el momento del corte sino una hora después, al mirarse el labio. Y hay un uso que no figura en la caja, recortar nariz, orejas, nuca y el contorno de la barba, donde el apurado justo da igual.
Los cabezales se cambian girando el cuerpo por la mitad
Para cambiar de lámina no hay botón: se gira la mitad superior del cuerpo, que se separa de lado, se pone la otra pieza y se vuelve a girar, gesto que cuesta un par de intentos la primera vez. Dentro hay además una pestaña blanca que abre la lámina en dos para sacar el pelo de la cara interior.
El capuchón entra tan justo que al tirar de él se lleva el cortapelo pegado, y los cabezales son de plástico y saltan si no se encajan por las ranuras. La lámina se aclara bajo el grifo con el cepillo de la caja; el cuerpo no, aquí no hay nada estanco ni cable. Cuando se atasca a media pasada, desmontarla y limpiarla la devuelve a la vida.
Una pila AAA que entra a ciegas
Funciona con una sola pila AAA, no recargable, incluida. El extremo trasero gira para abrirse y dentro nada indica la polaridad: entra primero la punta, el polo positivo, y eso se descubre probando. Ni luz, ni cable, ni base de carga.
A cambio, el consumo es ridículo: con un uso semanal la pila de fábrica llega a los ocho meses antes de la primera sustitución, y en un viaje de dos semanas no hace falta otra. Tampoco avisa cuando se queda sin fuerza, el corte se vuelve perezoso y por ahí se nota.
El peine de cejas de 2 y 4 mm, y unas pinzas sin bisel
El peine era la pieza que la separaba de los recortadores faciales de su precio: encaja en el cabezal y deja el pelo de la ceja a 2 o a 4 mm, para bajar volumen sin tocar la forma.
Es corto y no sujeta una línea recta, mientras la lámina corta con demasiada facilidad: una pasada larga sin mirar se lleva media ceja, y eso pasa en la primera sesión, no en la décima.
Las pinzas manuales tienen la punta recta, sin el bisel inclinado de las de depilar: con pelo largo agarran bien, con el corto resbalan. Y aun así son lo que más sale de la funda, porque la máquina quita el grueso y las pinzas hacen la línea. La funda es de tela fina y tan justa de largo que o entran los cabezales y las pinzas, o entra el aparato.
Se apaga sola a los meses, o se parte por la mitad
Muere de dos maneras. La primera es eléctrica y traicionera: empieza a funcionar a días, se enciende y de pronto no, y cambiar la pila no arregla nada. La segunda es bruta, el cuerpo se quiebra por la mitad a las pocas pasadas. Los plazos que se repiten son tres semanas, un mes y tres meses.
Me consta que hay unidades de ocho meses de uso semanal sin una queja, y alguna de cuatro años, así que la lotería es real. Y cuando toca la mala no hay nada que hacer: cambiar la pila no lo devuelve, no hay lámina de repuesto que pedir y el aparato no avisa antes de nada, simplemente un día no enciende.
Las dos vidas del HP8393: con caja propia o de regalo con una Lumea
Referencia hay una sola, HP8393/00, sin versión superior en la familia. Lo que sí hay son dos circuitos, y de segunda mano eso pesa: el primero es el aparato en su caja de cartón, vendido solo, con las dos láminas, el peine de cejas, las pinzas, el cepillo, la pila y la bolsa.
El segundo es el mismo cuerpo entregado de regalo dentro de las cajas de las depiladoras de luz pulsada de Philips, y ahí el lote viene más corto, láminas y pila, sin el peine de cejas, que es justo la pieza que lo justifica. La pregunta antes de pagar por una usada no es la versión, es qué queda en la bolsa.
Nuestra Valoración final
El 6,5 no va por lo que hace, que dentro de su parcela cumple en segundos y cabe en cualquier bolsillo. Va por de qué está hecho y por cómo se marcha, con el plástico decidiendo cuánto dura y una lámina sin recambio que pedir.
Si ya está en casa y enciende, su mejor papel es el peine de cejas y el repaso de última hora. De segunda mano el precio solo cuadra sabiendo que la caja nunca llevó precinto. Y si hace falta algo así pero nuevo, ese hueco lo ocupa el Braun FaceSpa Pro, que arranca el pelo en vez de recortarlo.
Valoraciones (0)
Índice de contenidos








Valoraciones
Borrar filtrosNo hay reviews aún