Redactora, responsable de pruebas y calidad de contenidos. Diplomada en turismo por la Universidad de Sevilla (2002), técnico en PRL y con amplia experiencia laboral en el ámbito médico estético, el odontológico y la ergonomía. Especialista en consultoría y asesoría.
Beurer FM 150
Botas cortas de acabado alemán para pie y pantorrilla, las que menos sitio ocupan y las que menos cubren.
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Ofertas
Precio verificado el 20 Ago 2026 en 1 tienda · rango 30 días: 134,41€–134,41€
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Ventajas
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Acabado y cierres muy por encima de la media de la categoría
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Trae bolsa de transporte y se guarda sin desmontar
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El velcro a lo largo entra bien en piernas gruesas
Inconvenientes
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Se queda por debajo de la rodilla y deja el tobillo al aire
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Infla una pierna cada vez, así que el ciclo se hace largo
Índice de contenidos
Información adicional
| Niveles de intensidad | 8 |
|---|---|
| Temporizador | 10,20,30 minutos |
| Programas | 1 |
| Zonas de tratamiento | Pantorrillas, pies. |
| Bolsa de transporte | ✔ |
Resumen
El Beurer FM 150 de un vistazo
Unas botas cortas, bien hechas y con su bolsa, que trabajan el pie y la pantorrilla y ahí terminan. Infla una pierna y después la otra, con ciclos largos, así que la presión se percibe suave. Es el más limitado de la lista, el que menos sitio ocupa, y el único con centralita que acepta pilas.
Nuestra valoración: 6,6
Análisis detallado
Termina por debajo de la rodilla, y el tobillo va abierto
Cubre el pie y la pantorrilla y termina por debajo de la rodilla. Nada de muslo, nada de abdomen, nada de brazos. Es la limitación que define la ficha, y la pega que asoma hasta en las valoraciones de cinco estrellas.
Y hay una zona que se queda fuera del reparto: la parte del tobillo va abierta, así que si es justo el tramo que te interesa, este aparato no lo trabaja. En el pie pasa lo propio por el otro extremo, porque la funda no llega hasta la punta.
Una pierna, después la otra, y el ciclo se estira
No infla las dos a la vez. Aprieta un lado mientras el otro se vacía y va alternando, con lo que el ciclo se alarga, y ahí está el motivo real de la queja repetida de que la presión se nota escasa. No es que apriete poco: entre el inflado y el vaciado pasa tanto tiempo que la sensación se diluye.
La sesión ronda los veinte minutos y cada pierna se lleva la mitad del trabajo del compresor. Quien viene de una cabina lo nota a la primera, y no hay manera de pedirle las dos a la vez: es como está montado.
Sube, aprieta y suelta: ahí se acaba el repertorio
La intensidad sí se regula, y en el máximo el apretón se nota. Lo que no cambia nunca es el patrón: hincha de abajo arriba, mantiene y suelta. No hay programas, ni un tramo que reciba más que otro. Frente a los cuatro modos y las diez intensidades de otros equipos, aquí hay un movimiento y ya.
A los pocos usos eso se vuelve monótono. Un aparato de una sola idea, bien ejecutada y sin nada detrás.
Pilas o enchufe, y un conector que se sale solo
Funciona con el adaptador de red o con pilas, y las pilas vienen en la caja. En esta lista solo la Duomishu se despega también del enchufe, y con batería en las propias perneras. Aquí la centralita sigue, con su manguera, pero no obliga a sentarse junto a una toma.
El adaptador es la pieza peor resuelta del conjunto. El cable a la pared es corto, y el conector se sale del aparato con cualquier movimiento, así que la sesión se corta sin avisar. Con pilas ese problema no existe, y es la razón menos vistosa para tirar de ellas.
Talla única, y el velcro del pie con un centímetro de solape
Cierra con velcro a lo largo de toda la funda, así que da margen y entra bien en piernas gruesas, donde varios equipos de esta lista se quedan cortos. Al ser botas cortas, la estatura no condiciona nada.
El margen se acaba en el pie. Ahí el velcro va más justo y en una talla normal queda apenas un centímetro de solape: el pie se cierra, pero no se puede apretar más. Y es talla única: en una pantorrilla delgada la funda sobra por mucho que tires, y esa holgura es aire hinchándose sin nada contra lo que empujar.
Se entra desde arriba, como en un calcetín largo
La funda no hay que abrirla del todo cada vez, aguanta cerrada y el pie entra desde arriba igual que en un calcetín largo. El paso del tramo de pantorrilla al del pie tiene truco, porque el pie va en un compartimento propio que hay que buscar a ciegas. A una sola mano no sale.
Con todo, es el más rápido de sacar y de recoger de cuantos hemos mirado: se guarda en su bolsa sin desmontar nada, y la bolsa viene de serie.
Buen tacto por fuera, arruga por dentro, ruido en la caja
El acabado es lo mejor del aparato: se nota la marca alemana en las fundas y en los cierres, los velcros son fuertes y la tela exterior aguanta el tirón.
El pero está por dentro. La tela interior se arruga al hincharse y deja marcada la línea del pliegue al acabar la sesión. No molesta mientras dura, pero sorprende la primera vez. Y el ruido no sale de las fundas, sale de la caja: el compresor se oye trabajar los veinte minutos enteros.
El motor a los dos años, y las que llegan a medias
Las averías que aparecen no son de tela, son de motor y de electrónica: unidades que se paran a los tres minutos, unidades que solo inflan una pierna, y motores que se apagan pasado un par de años.
Es un aparato veterano, la valoración más antigua que hemos leído es de 2017 y se sigue vendiendo igual: una pieza rodada, y un conector flojo que es el de entonces.
Versiones: el negro y el negro y rojo no son el mismo aparato
La misma página vende dos colores y ahí está la trampa. El negro es el FM 150 que analizamos aquí, pie y pantorrilla. El negro y rojo es el FM 150 Pro, y no cambia solo el color: añade manguitos de muslo y trae temporizador de diez, veinte o treinta minutos.
El Pro arrastra un problema propio: el manguito del muslo no lleva contraparte de velcro en toda su longitud, no queda sujeto, y hay que sostenerlo con las manos mientras trabaja. Si te interesa el muslo, aquí hay botas integrales que lo cubren sin agarrarlas.
Y no lo confundas con lo otro del catálogo: Beurer vende masajeadores de pies con rodillos y calor que no son presoterapia.
Nuestra Valoración final
Está bien construido y es el más manejable de la lista, pero es también el que menos hace. Once de las sesenta valoraciones que leímos son de una o dos estrellas, y el motivo casi siempre es el mismo: se esperaba la máquina del centro y llegan unas botas cortas, suaves y de un único patrón.
Tiene sentido si eso es exactamente lo que quieres, algo pequeño para el pie y la pantorrilla, que tire de pilas cuando no hay enchufe y se guarde en su bolsa. Por poco más hay aquí botas integrales que llegan al muslo, aprietan más y traen programas que elegir.
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