Redactora, responsable de pruebas y calidad de contenidos. Diplomada en turismo por la Universidad de Sevilla (2002), técnico en PRL y con amplia experiencia laboral en el ámbito médico estético, el odontológico y la ergonomía. Especialista en consultoría y asesoría.
Withings Steel HR
Veinticinco días de batería en un reloj que no parece inteligente: nadie más se acerca en esta lista.
Aspectos Positivos
-
Veinticinco días entre cargas
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Pasa por reloj convencional
Aspectos Negativos
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Pantalla diminuta y pixelada
-
Ni GPS propio ni pagos
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Actividad medida a brocha gorda
Índice de contenidos
Información adicional
| Autonomía | 25 días |
|---|---|
| GPS | ❌ usa el del móvil |
| Pagos NFC | ❌ |
| Tamaño de caja | 40 mm |
| Seguimiento del ciclo | ❌ |
Resumen
El Withings Steel HR de un vistazo
Dos agujas de reloj de toda la vida y una esfera pequeña en la parte alta, donde caben las pulsaciones, los pasos y poco más. Y veinticinco días de batería, que en esta comparativa no lo iguala nadie.
El precio de esa autonomía es una pantalla diminuta con los caracteres pixelados, y que hoy ya no se vende.
Nuestra valoración: 6,8
Análisis detallado
De todos los relojes de esta lista, este es el que menos se parece a un reloj inteligente, y lo era a propósito. La marca decidió que un reloj tiene que seguir pareciendo un reloj y metió los sensores dentro de una caja convencional, sin pantalla táctil ni menús. La consecuencia es una autonomía que ninguno de los demás se acerca a igualar y una lista de funciones muy corta.
Veinticinco días, y por qué se consigue
No hay magia: sin pantalla a color, sin táctil y sin GPS trabajando, el consumo se desploma. Frente a las dieciocho horas del Apple Watch de esta comparativa o los cinco días del Polar, la diferencia es de otro orden.
Es lo que hace que se olvide en la muñeca durante semanas y que se pueda llevar a dormir sin pensar en el cargador, que es donde estos relojes miden la parte más útil de todo lo que registran.
La pantalla es lo que es
Un círculo pequeño en la parte alta de la esfera, monocromo, con los caracteres visiblemente pixelados. Muestra pulsaciones, pasos, calorías o el aviso de que ha entrado una llamada o un mensaje, y ahí se acaba.
No se leen mensajes ni se contestan, no hay aplicaciones y no hay esferas personalizables. Quien viene de un reloj con pantalla completa lo va a notar el primer día, y es justo lo que compra quien lo elige.
Treinta modos y una segunda aguja que informa
Registra treinta actividades y usa un truco que sigue siendo elegante: una segunda aguja pequeña marca en porcentaje cuánto llevas del objetivo diario de pasos. Se lee de un vistazo, sin encender nada.
La medición de pulso es continua y va al historial de la aplicación, que es donde se ve el detalle. El reloj es el sensor; el análisis está en el móvil.
El híbrido que sí encajaba en esta categoría
Merece decirlo porque en esta lista hay otro reloj híbrido, el Garmin Vívomove, que ocupa el mismo hueco. Entre los dos, este renuncia a más funciones y a cambio dobla largamente la autonomía y cuesta menos.
Con las manecillas, la caja de acero y la correa de cuero o de silicona, pasaba por reloj convencional en cualquier contexto, que era exactamente su razón de ser.
Lo que no hay que pedirle
No lleva GPS propio, así que la ruta depende del móvil. No hay pagos sin contacto. No hay oxígeno en sangre ni las métricas que hoy trae hasta el reloj más barato de esta comparativa.
Y su seguimiento de actividad es de brocha gorda: cuenta pasos y estima calorías con la precisión que cabe esperar de un acelerómetro sin más referencias. Servía para saber si el día había sido activo o sedentario, no para afinar un entrenamiento.
Hoy no se vende bajo nuestro enlace
Ya no se puede comprar aquí, y la marca ha seguido con otras generaciones de la misma idea. Esta ficha se queda como referencia de lo que puede dar un reloj que renuncia a la pantalla, que es una decisión de producto poco frecuente y que a mucha gente le encaja.
Lo más parecido en planteamiento, dentro de la lista, es el Garmin Vívomove, con menos autonomía y más funciones. Y si lo que gusta es la autonomía larga sin renunciar a pantalla, el Xiaomi Watch S4 da ocho días con AMOLED y GPS propio.
La aplicación es la mitad del producto
Todo el detalle vive en el móvil: el reloj registra y la aplicación es donde se ven las series de pulso, el sueño por fases y la evolución semanal. Eso tiene una consecuencia que conviene medir antes de comprar un reloj así: si la aplicación deja de mantenerse, el reloj se queda en un reloj bonito que cuenta pasos.
En su momento fue de las mejor valoradas del sector, con un histórico largo y exportable, y es parte de por qué esta gama se compraba. También es la razón por la que un modelo descatalogado de este tipo envejece peor que uno con pantalla: cuando el fabricante pasa página, lo primero que se queda atrás es el software.
Nuestra Valoración final
Veinticinco días de batería en un reloj que no parece un reloj inteligente es una combinación que hoy sigue sin tener competencia en esta lista. A quien quiera los datos sin cambiar de aspecto ni de rutina, la fórmula le funcionaba muy bien.
Su límite es el mismo que su virtud: una pantalla diminuta y pixelada, ninguna función avanzada y un registro de actividad orientativo. Con el listado caído, queda como referencia frente a las que sí se pueden comprar.
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