Análisis de aspectos técnicos de productos y redactor de contenidos. Licenciado en Radioelectrónica por la Universidad de Cádiz y aficionado a la tecnología y a todo lo que tenga que ver con la nutrición y el deporte.
Creatina Foodspring Creapure 150 g
Creapure de primera con un polvo sin micronizar que se quedaba en el fondo del vaso.
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Aspectos Positivos
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Creapure alemana certificada
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Sin aditivos: una sola línea de ingredientes
Aspectos Negativos
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Sin micronizar: quedaba en el fondo del vaso
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150 g, la más cara por toma
-
Hoy no se vende en ninguna parte
Índice de contenidos
Información adicional
| Tipo | Monohidrato |
|---|---|
| Sello Creapure | ✔ |
| Micronizada | ❌ |
| Tamaño de envase | 150 g |
| Raciones por envase | No lo declara |
| Dosificador incluido | ❌ |
| Tipo de envase | Bote |
| Sabor | Neutro |
Resumen
La creatina de Foodspring de un vistazo
Este bote ya no se vende. El listado que enlazábamos está retirado y la tienda de la propia marca ha cerrado su programa, así que hoy no hay forma de comprarla. Mantenemos el análisis porque el producto sigue en muchas casas y porque explica bien un defecto que se aprende a reconocer en otras.
Era Creapure alemana, sin sabor, en un bote de 150 gramos. Y era, con diferencia, la peor de esta comparativa, siempre por el mismo motivo: el polvo no llegaba a disolverse.
Nuestra valoración: 5,8
Análisis detallado
Por qué encabezaba este ranking y por qué ya no
Este producto llevaba años en el primer puesto de esta comparativa con un 9,5, y hay que decir con claridad que esa nota no se sostenía.
El cuadro que sale al compararlo con el resto de la categoría es el contrario del que pintaba nuestra ficha: de los siete productos analizados es el que peor se comporta en el vaso. Y el fallo no está repartido, apunta siempre al mismo sitio.
A eso se sumó lo que acabó decidiendo su retirada del ranking: el listado dejó de estar disponible. Hasta el punto de que quien la compraba de forma habitual ya no la encuentra en ninguna parte.
Creapure de primera y un polvo que no se disolvía
Es la contradicción que define a este producto y la lección que se lleva quien lo compró.
La materia prima era buena y estaba certificada: Creapure de AlzChem, fabricación alemana, una sola línea de ingredientes. Pero no estaba micronizada, y eso en un polvo que se toma disuelto lo cambia todo. Y se nota sin ambigüedad: al echar tres gramos en un vaso el polvo queda en suspensión y no se disuelve nunca, buena parte se queda en el fondo al terminar de beber, y es tan gruesa que parece azúcar en la boca. A ese precio compensa más cualquier micronizada.
Ahí está el argumento que vale para toda la categoría: el sello dice de dónde viene la creatina, no cómo está molida. Una micronizada sin sello se comporta mejor en el vaso que una Creapure gruesa, y la etiqueta que hay que buscar es la de la molienda.
Ciento cincuenta gramos, que era el otro problema
Basta con dividir lo que declara el bote: 150 gramos dan para poco más de mes y medio a una toma diaria, y ese era su segundo problema. Es un envase enano, y la comparación lo resume: por lo que costaba este, otras marcas daban el doble de producto.
Puesto al lado del resto de esta comparativa, la cuenta es demoledora. Los botes de medio kilo reparten unas 147 tomas y el de un kilo llega a 293. Este se quedaba en poco más de cuarenta. Era, por mucho, la creatina más cara por toma de todas las analizadas, sin ofrecer a cambio nada que no diera un bote de medio kilo con el mismo sello.
El bote y la humedad
Al tamaño se le sumaba el propio envase: la humedad se filtraba con facilidad y el polvo se endurecía, perdiendo lo poco que tenía de capacidad para disolverse. En un producto que ya costaba mezclar en frío, eso lo empeoraba con las semanas.
Tampoco traía dosificador, aunque en su caso eso pesaba menos que todo lo anterior.
Un detalle del listado que conviene saber
Hay una particularidad de este producto que no salta a la vista: el listado al que enlazábamos era italiano, así que lo que se leía ahí estaba escrito para otro mercado y con otros precios.
No cambia lo esencial, porque el polvo es el mismo y la disolución es un defecto del producto, no del mercado en que se venda. Pero con el coste sí hay que tenerlo presente: el que se veía ahí no era el que se pagaba desde España.
Polvo o cápsulas, y qué se puede comprar hoy
La marca vendía esta creatina en polvo y en cápsulas, estas últimas con recubrimiento apto para veganos, más cómodas de llevar y bastante más caras por toma, con el inconveniente de tener que tomar varias unidades para llegar a la dosis.
Hoy ninguna de las dos está disponible por las vías que teníamos. Quien buscaba exactamente esto, o sea Creapure alemana de un fabricante europeo con nombre, tiene dos alternativas en esta misma comparativa que además vienen micronizadas, que era precisamente lo que le faltaba a este bote. Y si lo que le atraía era el formato pequeño para probar, hay una opción de 250 gramos que sale a menos de la mitad por toma.
Nuestra Valoración final
Una creatina con materia prima excelente y todo lo demás mal resuelto. El sello Creapure garantizaba de dónde venía el polvo y no impedía que se quedara en el fondo del vaso, que es lo que acaba decidiendo si vas a seguir tomándola.
Corregimos aquí una nota que estuvo demasiado alta durante demasiado tiempo, apoyada en la marca y en el sello más que en cómo se comportaba el producto. Con el listado retirado, la ficha se queda por lo que sigue enseñando: que en creatina hay que mirar la molienda antes que el certificado, y las raciones por envase antes que el precio.
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