Escrito por Lidia Zafra Álvarez
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Actualizado:
Este modelo ya no se vende. Lo dejamos publicado porque el análisis sigue sirviendo si lo tienes en casa o te lo encuentras de segunda mano, pero ya no se puede comprar nuevo. Hoy su sitio lo ocupa la Xiaomi iHealth PT3, que analizamos aparte.

Withings

Medía en la sien con dieciséis sensores, pero ya no se fabrica y bajo su anuncio encontrarás otro aparato.

Puntuación total
9,4
Fiabilidad
9,7
Velocidad de medición
9,3
Facilidad de uso
9

Ofertas

Aspectos Positivos

  • Dieciséis sensores en la sien

  • Historial en el móvil

Aspectos Negativos

  • Ya no se fabrica

  • Su anuncio vende otro aparato

Información adicional

TipoDigital
Tiempo de medición1 seg
Modo silenciosoSi
Memoria✔ (8 usuarios)
Pilas2 AAA
Peso75gr

Resumen

El Withings Thermo no era un termómetro de frente más. Medía en la sien, sobre la arteria temporal, con dieciséis sensores en lugar de uno, y mandaba cada lectura a una aplicación del móvil con el historial separado por persona. Fue de lo más avanzado que llegó a venderse para uso doméstico, y hoy ya no se fabrica. Esta ficha se queda como registro de lo que era y como indicación de a dónde ir en su lugar.

El Withings Thermo de un vistazo

Lectura sobre la arteria temporal sin contacto, con dieciséis sensores de infrarrojos, pantalla de leds y código de color, e historial de hasta ocho personas en el teléfono por wifi o bluetooth. De sus especificaciones no queda ya ninguna ficha de fabricante viva donde comprobarlas.

Withings ha dejado de fabricarlo, y el anuncio que ocupaba su sitio vende otro aparato de la casa, de cuatro funciones y más del doble de precio, que no es un termómetro doméstico.

Nuestra valoración: 9,4

Análisis detallado

Withings Thermo, termómetro de arteria temporal con aplicación

Lo primero que hay que entender de este aparato es dónde apuntaba, porque en eso se separaba de todo lo demás. Los termómetros de frente corrientes leen el centro de la frente, una zona batida por el aire del cuarto, por el flequillo y por el sudor, y de ahí viene buena parte de sus problemas. El Thermo se iba a la sien y multiplicaba los puntos de lectura, que son las dos decisiones de diseño que explican su nota.

Dieciséis sensores sobre la sien

Medía en la sien, sobre la arteria temporal, una zona con mucho riego y por tanto más estable que el centro de la frente. Sobre ella el aparato barría con dieciséis sensores en vez de uno y promediaba entre todos, en lugar de jugarse el resultado a un único punto de lectura. Ese planteamiento esquivaba de raíz el fallo que arrastran los infrarrojos baratos, y también explicaba el precio, que era el más alto de esta tabla con diferencia. Se acercaba a la piel sin llegar a tocarla, y ese detalle, medir sin contacto, era la mitad de su argumento.

El historial vivía en el móvil, y ahí está su debilidad de hoy

Guardaba a ocho personas por separado y enviaba cada lectura al teléfono por wifi o por bluetooth, así que el seguimiento de una fiebre a lo largo de una noche quedaba registrado sin apuntar nada en un papel ni tener que acordarse del número anterior. Sobre el propio aparato, una tira de leds con código de color daba el resultado a la vista, sin necesidad de sacar el teléfono para leer la cifra. Ahora bien, la parte más valiosa del conjunto, ese historial, dependía de una aplicación, y en un producto que ya no se fabrica esa es exactamente la pieza que puede dejar de acompañarlo sin que nadie lo anuncie. La pantalla de leds seguirá dando la temperatura mientras haya pilas; el resto no está garantizado.

La alternativa, y qué se pierde por el camino

Dentro de esta misma comparativa el relevo natural es el iHealth PT3, que es el termómetro sin contacto mejor resuelto entre los que quedan en catálogo. No es una sustitución neutra y vale más decirlo claro: el PT3 lee el centro de la frente con un sensor y no la sien con dieciséis, el resultado depende mucho de la distancia a la que se sostenga, no separa historial por persona ni manda nada al teléfono, y va perdiendo sensibilidad con los meses sin dar ninguna señal. A cambio avisa por vibración en lugar de pitar, que para acercarse de noche a una cuna es justo lo que hacía falta, cuesta una fracción de lo que costaba este y sigue en catálogo.

Y si lo que importa es la cifra y no la comodidad

Hay una segunda salida y apunta al otro extremo de la tabla. Cuando el objetivo no es medir sin tocar sino fiarse del número, el camino son los termómetros de contacto que encabezan este ranking: cuestan una fracción de lo que costaba el Thermo, no dependen de a cuántos centímetros se sujeten ni de lo templado que esté el cuarto y devuelven cifras coherentes entre sí, con el peaje de los segundos que hay que aguantar quieto. Ninguna tecnología sin contacto, ni siquiera la de dieciséis sensores sobre la arteria temporal, llegó a igualar a una sonda apoyada en la piel. Lo que hacía el Withings era acercarse más que nadie, y por eso su nota sigue siendo la más alta de esta categoría.

Qué se encuentra hoy bajo este nombre

Buscando este modelo aparecen dos cosas distintas que hay que separar. La primera es el anuncio heredado, que conserva parte del rastro del Thermo pero sirve un aparato de cuatro funciones de la misma marca, mucho más caro y pensado para otra cosa: enlazarlo sería mandar a comprar algo que nadie vino a buscar. La segunda son unidades sueltas de segunda mano, donde el aparato en sí puede estar perfectamente sano, con el matiz de la aplicación que ya se ha explicado y con la ausencia de garantía que arrastra cualquier compra de este tipo. La nota no se toca en ninguno de los dos casos, porque describe lo que fue este termómetro y no lo que se puede comprar esta semana; bajarla convertiría la ficha en un registro falso de su propia historia.

9,4

Nuestra Valoración final

El 9,4 se queda como estaba porque describe lo que fue este aparato, no lo que puede hacerse hoy con él. Lo que ofrecía, medir sin tocar y llevar el historial de varias personas en el teléfono, tiene su relevo señalado más arriba, aunque ninguno de los que quedan alcanza su planteamiento de dieciséis sensores sobre la arteria temporal.

Y si lo que se busca es fiarse de la cifra por encima de la comodidad, el camino es el otro: un termómetro de contacto de los que abren este ranking cuesta una parte pequeña de lo que costaba este y acierta más.

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