Escrito por Lidia Zafra Álvarez
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Actualizado:

IFNI

Apunta dos veces al mismo punto de la frente y te dará dos números distintos.

Puntuación total
4,8
Fiabilidad
5,3
Velocidad de medición
8,6
Facilidad de uso
8,3

Ofertas

Evolución del precio — IFNI

Precio verificado el 18 Sep 2026 en 1 tienda · rango 30 días: 17,90€–17,90€

Aspectos Positivos

  • Dígitos grandes y legibles

  • Color visible a oscuras

Aspectos Negativos

  • Salta grados entre dos tomas

  • Manual en inglés y poco legible

  • Plástico fino y hueco

Información adicional

Tiempo de medición1 segundo
Modo silenciosoSi
Memoria10 mediciones
Pilas2 AAA
Tipo de mediciónFrente sin contacto
Clasifica por edadNo
ConsumiblesNinguno

Resumen

El IFNI es un termómetro de frente con forma de pistola, de los que se apuntan a unos centímetros de la piel y devuelven el número al instante. Pantalla enorme, código de color en la retroiluminación, lectura de líquidos y de superficies, historial de treinta mediciones y un precio de los más bajos de la categoría. Todo eso se apoya en una medición que no se sostiene.

El IFNI de un vistazo

Pistola de infrarrojos para la frente sin contacto, con dígitos grandes, historial de treinta mediciones y modos de líquido y de superficie. Las pilas no siempre vienen en la caja, aunque el hueco esté ahí. Se vende bajo un nombre que no corresponde a ninguna marca conocida de material clínico.

Lo mejor que tiene es la pantalla, y ahí se acaban las buenas noticias: apuntando dos veces al mismo punto de la frente con segundos de diferencia, el número cambia, y no por décimas.

Nuestra valoración: 4,8

Análisis detallado

Termómetro de frente IFNI sin contacto con pantalla retroiluminada

El funcionamiento es el habitual del formato: se acerca a la frente, se aprieta el gatillo y el resultado aparece de inmediato. Cambiando de modo lee también la temperatura de un biberón o de una superficie, y guarda un historial de tomas que el manual no explica cómo borrar. Sobre el papel, por lo que cuesta, es mucho aparato.

Falla en lo único que se le pide

La prueba que importa en un termómetro es sencilla: medir dos veces el mismo sitio con unos segundos entre una toma y otra y ver si coinciden. Aquí no coinciden. Aparecen tres y cuatro lecturas distintas seguidas sobre el mismo punto de una frente, con saltos que se cuentan en grados y no en décimas, y una secuencia que salta de treinta y tres a treinta y seis en cuestión de segundos. Puesto al lado del termómetro de una farmacia, la diferencia llega a los dos grados y se repite igual por la mañana y por la noche, siempre hacia abajo. Ninguna de sus funciones tapa eso, porque todas se construyen encima de la medición.

Nada permite corregirlo

Con un aparato que se equivoca siempre en la misma dirección y en la misma cantidad todavía se puede vivir, porque el desfase se aprende y se descuenta. Este no se comporta así: la desviación cambia de una toma a la siguiente, de modo que no hay ningún número fijo que restar ni sumar. Tampoco admite calibración, y el botón que aparenta ofrecerla no llega a ninguna parte. La única forma de salir de dudas es tener al lado otro termómetro, y a partir de ahí el IFNI sobra.

La carcasa canta lo que cuesta

El plástico es fino y suena hueco, y la pieza no transmite ninguna sensación de instrumento. Hay unidades que no llegan a encender ni con las pilas colocadas. Son detalles menores comparados con lo anterior, pero explican bien cómo termina este aparato en un cajón: nada en él invita a fiarse.

Lo único que hace bien

La pantalla. Los dígitos son grandes, con mucho contraste y bien iluminados, y el color de fondo se entiende de un vistazo desde el otro lado de la habitación y con la luz apagada. El disparo es cómodo y el aparato pesa poco. Si esto fuera un medidor para saber a qué temperatura está un biberón o una habitación, sería una compra razonable, porque ahí un error de medio grado no cambia nada, Si esto fuera un medidor para saber a qué temperatura está un biberón o una habitación, sería una compra razonable, porque ahí un error de medio grado no cambia nada. Esa es justo la separación: para un líquido o una estancia cumple, para un cuerpo no.

Un aparato sin marca detrás

No hay una referencia de modelo bajo la que buscarlo: se compra por el nombre del vendedor y por la foto, que corresponde a un cuerpo de pistola que circula bajo muchos otros nombres. El manual llega en inglés, sin versión en castellano. Con un aparato de medida, saber quién responde si falla forma parte de lo que se compra, y aquí no hay nadie claro al otro lado.

4,8

Nuestra Valoración final

Cierra la tabla y la nota habla por sí sola. No es que quede por detrás en acabado o en funciones, que también: es que no da el mismo número cuando la temperatura es la misma, y todo lo demás, los dígitos grandes, los colores, el historial y la lectura de líquidos, se levanta sobre esa base.

Por un precio parecido, o por bastante menos, en esta tabla hay termómetros de contacto sin ninguna de sus funciones que devuelven la misma cifra cada vez. Entre las dos cosas no hay discusión posible.

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