Redactora, responsable de pruebas y calidad de contenidos. Diplomada en turismo por la Universidad de Sevilla (2002), técnico en PRL y con amplia experiencia laboral en el ámbito médico estético, el odontológico y la ergonomía. Especialista en consultoría y asesoría.
INNZA D1176 IPL
Retirada y sin repuesto: entre destello y destello pasaban de cuatro a seis segundos, y hoy su hueco lo llena la Philips Lumea Serie 7000.
Aspectos Positivos
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Pantalla con nivel y disparos
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Lámpara de 999.000 pulsos
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Gafas y cuchilla incluidas
Aspectos Negativos
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Descatalogada y sin repuesto
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Hasta seis segundos por disparo
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Sin lectura del tono de piel
Índice de contenidos
Información adicional
| Zona de acciónZonas indicadas para la aplicación del tratamiento | Cuerpo |
|---|---|
| Tipo de depilación | IPL |
| Disparo automáticoAplicación del tratamiento automáticamente sin necesidad de mantener pulsado el botón de disparo. | ✔ |
| PotenciaPotencia de la depiladora IPL en j/cm2 | 4 Jul/cm² |
| Tamaño de ventanaTamaño de la ventana en cm² | 3 cm² |
| Disparos de la lámparaVida útil de la lámpara o disparos máximos | 999.000 |
| EficaciaReducción de vello según resultado de pruebas de varias sesiones de depilación | Reducción 90% (8-12 semanas) |
| Accesorios | Gafas protectoras y cuchilla |
| Inalámbrica | ❌ |
| Impermeable | ❌ |
| Niveles de potencia | 5 |
| Sensor de tono de piel | ❌ |
| Luz Integrada | ❌ |
Resumen
La INNZA D1176 ya no se vende, y eso cambia el sentido de esta página. Su listado se cayó, no aparece en ninguna otra tienda y detrás no queda fabricante identificable al que pedir un recambio. Así que lo útil aquí es doble: dejar dicho qué ofrecía por lo que costaba y señalar cuál de las vivas ocupa hoy su sitio.
La INNZA D1176 de un vistazo
Era la entrada más barata a la luz pulsada de todo el ranking: una pistola con cable, ventana de 3 cm², cinco niveles de intensidad que se elegían a mano y una pantalla LCD donde se leían el modo, el nivel y los disparos que le quedaban a la lámpara. Ni rápida ni fuerte, y su propia ficha técnica no lo disimulaba.
Su terreno eran los repasos y las zonas pequeñas. Con unas piernas enteras por delante la cuenta del reloj se disparaba, y de ahí sale un 6,0 en una lista donde el resto empieza por encima.
Nuestra valoración: 6,0
Análisis detallado
Tres centímetros cuadrados y hasta seis segundos de espera
La ventana era de 3 cm², la medida estándar de la categoría, y hasta ahí ninguna sorpresa. El número que la retrataba es el otro: entre un destello y el siguiente pasaban de cuatro a seis segundos, cuando las Philips y las Braun de esta lista encadenan uno por segundo. Multiplicada por las decenas de pasadas que pide una pierna, esa diferencia deja de ser un matiz y se convierte en la sesión entera: lo que en una Lumea es un rato largo, aquí se iba muy por encima de la hora. El modo automático existía y ayudaba, con una particularidad que el anuncio no destacaba: la máquina disparaba sola mientras se deslizaba, pero solo con el botón mantenido. No es un disparo continuo de verdad, es un botón que no se suelta. El modo manual, destello a destello, quedaba para las áreas pequeñas, que era donde se defendía.
Cuatro julios por destello, o cuántas veces repetir el recorrido
Cada destello entrega una cantidad de energía por centímetro de piel, y ese número, la fluencia, es el que marca cuántas repeticiones pide cada zona antes de que se note algo. La D1176 declaraba unos 4 julios por centímetro cuadrado. Los modelos de gama alta del ranking se mueven entre seis y siete, y esa distancia se paga en repeticiones y en semanas, tanto más cuanto más grueso es el vello de la zona. El contador de la lámpara, con 999.000 disparos, era de las cifras más generosas de la categoría, muy por encima de los 400.000 de la Braun Silk-expert Pro 5 o los 250.000 de una Lumea. Suena a ventaja y lo era menos de lo que parece: una lámpara así no se agota en la vida útil de nadie.
Cinco niveles a mano, sin lectura del tono de piel
Esta era la diferencia de fondo con las marcas grandes, y no una cuestión de acabados. Las Philips y las Braun del ranking llevan un sensor que examina lo que tiene debajo y fija la intensidad sin preguntar, o bloquea el disparo si no le cuadra. La INNZA no medía nada: los cinco niveles se marcaban en la pantalla y la máquina soltaba lo que se le hubiera pedido, sin comprobar qué tenía debajo. Sobre piel clara y vello oscuro, que es la combinación con la que trabaja esta tecnología, ese ajuste manual es una molestia menor. Fuera de esa combinación, es un aparato sin criterio propio. Tampoco traía luz para iluminar la zona, ni sellado contra el agua, ni batería: iba siempre atada a un enchufe. Ninguna de esas ausencias sorprende en su franja, aunque juntas explican por qué el resto de la lista la dejaba atrás.
Lo que venía en la caja
Un solo cabezal, el de 3 cm², sin accesorio de precisión para labio, axilas o ingles, y sin posibilidad de comprarlo aparte más adelante. Con las gafas de protección y una cuchilla, la dotación se terminaba ahí. La cuchilla era de andar por casa, una maquinilla simple para el rasurado previo que la técnica exige, y cumplía sin más pretensión. Las gafas sí eran un acierto en un aparato de este precio: un destello de luz pulsada a diez centímetros de la cara no se mira sin protección, y varios competidores de la misma franja ni las metían en la caja. La pantalla LCD, en cambio, era su mejor detalle de uso diario, porque enseñaba a la vez el modo, el nivel y el contador. Es más de lo que ofrecen máquinas que cuestan el triple y resuelven la interfaz con dos pilotos de colores.
No hay versión vigente: lo que se compra en su lugar
La D1176 se vendía en una sola configuración, sin acabados ni packs con más accesorios, así que no existe una variante mejor de la misma máquina a la que mirar. Y tampoco existe una versión actual: el listado está caído, no ha reaparecido en otras tiendas y no hay canal donde encargar una pieza.
Ese hueco lo hereda la Philips Lumea Serie 7000, que sigue en este mismo ranking, y el cambio se nota justo en lo que aquí faltaba. Trae sensor de tono de piel, cinco niveles, una ventana de cuerpo de 4 cm², otra facial de 2 cm² y una lámpara de 250.000 pulsos sin cartuchos que reponer. Sigue funcionando con cable, igual que la INNZA, de modo que en eso no hay salto. Lo que cambia es el ritmo de la sesión y tener detrás una marca con servicio al que llamar. Si el motivo para mirar la INNZA era gastar lo menos posible, esa Lumea es el escalón siguiente que todavía existe.
Nuestra Valoración final
El 6,0 se queda como estaba porque puntúa lo que fue esta depiladora, no lo que se puede hacer hoy con ella. En lo básico cumplía: disparaba, informaba de en qué nivel estaba y traía las gafas dentro. Con una ventana estándar, cuatro julios por destello y hasta seis segundos de espera entre uno y otro, la sesión de cuerpo entero se hacía larguísima, y como no leía nada de la piel, la intensidad la decidía entera la mano que la sostuviera.
Y ahora pesa un contra por encima de todos los anteriores: no se puede comprar. Si llegaste buscando una entrada barata a la luz pulsada, la alternativa está señalada aquí arriba, con sensor, dos ventanas y una marca detrás.
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